Carolina Ochoa:

Éstas canciones son inigualables, mágicas,con sólo cerrar los ojos,me transportan y expanden el pecho. Gracias.

Susana Holgado:

Sin ánimo de ofender,pero estas canciones son realmente hermosas maravillosas, aquellos tiempos inolvidables que dejaron huellas llenas de amor en nuestras vidas ,Dios nos bendiga siempre.🙏🏻💗

Nora :

Cada vez que escuchó esas canciones de antes me brotan las lágrimas

Rafael Maldonado:

Ángel Vargas, el ruiseñor de las calles porteñas, su voz tenía ese perfume del tango viejo, ese que no se aprendía: se vivía, era el sonido de una época donde cada letra dolía, enamoraba y contaba la vida misma, y para quienes crecimos con estos tangos, escucharlo todavía hoy es como volver a una Buenos Aires de faroles, veredas mojadas y corazones que sentían todo más hondo.

Alicia Funes :

Qué lindo arrancar la mañana así… escuchando estos tangos y folclores que te llegan al alma. Música bien nuestra, de la Argentina profunda, de esas que te abrazan y te hacen empezar el día con el corazón contento.

COMO BUEN PESCADOR :

Holaaa a todos los oyentes de Radio La Folk Argentina..!! Quiero invitarlos nuevamente a escuchar y participar de otra temporada más de Como Buen Pescador, un programa de pesca, para el que pesca y para el que se queda en la orilla, habrá muchísima información/ lugares de pesca / actualidad/ la voz de los corresponsales de distintos puntos del país, como siempre música charlas, risas y la mejor buena onda...LOS ESPERAMOS..a partir del Martes 3 de Marzo de 17 a 19 hrs...!!!!

Samuel Heredia:

El “camino de Emaús” termina en la aldea de Emaús, donde los dos discípulos se detienen a pasar la noche, según el Evangelio de Lucas (Lucas 24:13-35), Emaús estaba a unos 60 estadios (aprox. 11–12 km) de Jerusalén. Allí ocurre el momento clave: Jesús parte el pan, ellos lo reconocen y luego Él desaparece, después de eso, el camino no termina del todo… porque los discípulos regresan inmediatamente a Jerusalén para anunciar lo que han vivido.

Graciela :

En la Última Cena, Jesús también tomó el pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos. Ese mismo gesto lo conecta con la Eucaristía.

Yayo Quesada:

En la cultura judía, compartir el pan era signo de amistad y unión.

Fabiana Ojeda:

Después de la crucifixión de Jesús, dos discípulos van caminando hacia una aldea llamada Emaús, tristes y confundidos por lo ocurrido en Jerusalén. En el camino, Jesús resucitado se une a ellos, pero ellos no lo reconocen. Él les explica las Escrituras y les muestra cómo lo que pasó formaba parte del plan de Dios. Cuando llegan a la aldea y se sientan a comer, Jesús parte el pan, y en ese momento sus ojos se abren y lo reconocen. Inmediatamente Él desaparece. Entonces los discípulos regresan a Jerusalén llenos de alegría para contar lo que han vivido.

Marcelo Fabian Sosa:

Este era un humor increíble, sano, una piedra preciosa de la tv que hoy se perdió. Una pena.

Celeste Moran :

Don Mesa fue gran humorista y un muy educado señor, al escucharlo recuerdo el programa Mesa de Noticias que no me perdía ni uno sólo, hermosos recuerdos de esa época y ese genial programa!

Silvia Carrizo :

Un grande juan carlos mesa se lo extraña 😔

Patricia Ordoñez :

Un auténtico artista con mucha ironía Un grande El señor Verdaguer

Lucia Fernandez :

Qué capo Pablo!!

Leonardo Dominguez:

Buenos dias, que lindo esta hoy el programa con estos grandes del humor, pero en lo personal al escuchar a Tato Bores es abrir una puerta a esos monólogos que parecían hechos para su tiempo pero que, increíblemente, siguen sonando actuales, el recordado tato tenía un talento único, tomaba la política, las noticias, los enredos del país, y los convertía en relatos veloces, filosos y llenos de ironía, el hablaba rápido, como si las ideas le corrieran una carrera en la cabeza, y uno tenía que prestarle mucha atención para no perderse ni un guiño, y lo más asombroso era eso, muchas de las cosas que decía hace décadas hoy podrían repetirse palabra por palabra, porque su humor no era solo para hacer reír, era una manera inteligente de mostrar la realidad, de poner un espejo delante de la sociedad, por eso sus monólogos no envejecen y siguen sonando frescos, actuales, casi proféticos, como si Tato todavía estuviera ahí, con el teléfono en la mano, contándonos —entre risas— las mismas historias de siempre, esas que el país insiste en repetir, gracias por recordarlo, y los felicito por el programa los escucho a travez de la web desde Rosario de Lerma en el noroeste de la Provincia de Salta.

Tato Romero:

Que pena no tenerlo entre nos a este criollo bueno que dios lo tenga en la gloria

Susana Alfaro:

Que genial, me recuerda a Rodolfo Zapata, allá por los años 79

Humberto :

Pregunto,, hay otro contador de vivencias como el Gato?

Federico Ardiles :

Gracias Gato! Vivís en cada detalle de tus narraciones que nunca se habían reconocido en un cuento. Pero anda a saber si es cierto

Roman Ojeda:

Un capo uno que es de pueblo como era el aún entiende mejor por qué los pueblos son así personajes de todo tipo gracias gato

Julia Echepare:

Ahora los comediantes son tan básicos y tan bizarros q está gente se extranan mucho

Gaston Almada:

Cacho tiene ese don especial de transformar lo cotidiano en algo desopilante, la vida en el barrio, los viajes, la familia, los amigos, y todo pasa por su mirada pícara y termina convertido en una historia llena de gracia, lo de el es un humor sano, cálido, lleno de picardía cordobesa, de esos que hacen reír sin incomodar y que dejan siempre una sonrisa larga, de las que siguen incluso después del remate, más que un comediante, es un gran contador de historias, un hombre que hace del humor una forma de abrazar a la gente y por eso, cada vez que aparece su voz, se enciende esa risa simple, sincera y bien cordobesa que lo distingue.

Daniel Greco :

Ufff que lindo recordar a estos grandes del humor y en este caso Cacho Buenaventura es hablar de un humor bien nuestro, de esos que nacen en la mesa familiar, entre mates, anécdotas y carcajadas compartidas.

Graciela Corral:

A veces estos estos personajes que parecen chiquitos en nombre, pero enormes en el corazón como el querido Don Luis, ese monjecito de voz serena que hablaba despacito, como si no quisiera despertar a nadie, pero terminaba despertando algo lindo en todos.

Fabian Navarro:

Era de esos personajes que entraban por la radio como si cruzaran la puerta de casa sin golpear, con una sonrisa en la voz y ese humor simple, del que no lastima, del que abraza. Don Luis tenía la magia de hacer reír sin gritar, de contar historias sin apurarse y de recordarnos que, aun en los días difíciles, siempre hay un rinconcito para la ternura y la picardía sana. No hacía falta verlo, bastaba escucharlo para imaginar ese gesto cómplice, esa pausa justa antes del remate, ese modo tan suyo de convertir lo cotidiano en algo entrañable, y don Luis Landricina seguirá ahí, en algún rincón del dial de una radio de un viejo cassette guardado en un rincon contándonos un cuento, sacándonos una sonrisa, como lo hizo toda la vida.

Atilio Funes:

Por eso, más que un personaje, Don Luis fue compañía de la buena, de la que no se nota hasta que falta… y cuando falta, se extraña para siempre, bendiciones maestro.

Fernanda Marino :

Landrisina tenía un humor suave, casi tímido, de sonrisa tranquila… de esos que no hacen ruido, pero iluminan, y cuando hablaba, daba la sensación de que el tiempo aflojaba el paso, como si la vida misma se sentara un ratito a escucharlo.

Marisa Maidana:

Grandioso Luis Landriscina, que calidad para hacer reír con altura. Genio!!❤😅

Ariel Parra:

Gracias maestro, por hacer volar la imaginación con su relato y sacarnos una sonrisa con esa forma tan agradable de hacer humor.

Ramiro Ochoa:

Un genial humorista con un talento superior de mirar nuestras costumbres, narrarlas, divertirnos, hacernos viajar con sus relatos

Alicia Romero:

Gracias, por hacerme reir siempre, ud es el rey del humor, Dios le de larga vida, bendiciones,

Susana Ochoa :

Esta canción fue hecha para ser escuchada lo más fuerte posible

Claudia:

U2, la mejor banda del mundo

Roberto Mangieri :

Gracias mil a mí leal audiencia por hacerme semejante aguante todos los programas.....los espero el jueves que viene para hacer el CAMINO SURERO N 361..... Muchas Gracias...!!!

Ruben Navarro:

Hay épocas del tango que no se repiten, cuando las voces y las orquestas no solo interpretaban música, la vivían y Fiorentino, Ledesma y la orquesta de Sassone hicieron eso, tangos que no eran adornos, sino historia viva, fueron miembros de una generación que llevó el tango con profundidad y emoción, con voces que hoy muchos ya no recuerdan como antes, pero que sigue grabada en los discos antiguos y en quienes alguna vez bailaron o escucharon esa música de verdad.

Roberto Reinoso:

El tango es arrabal, calle, madrugada y adoquines, y cuando suena, se siente el murmullo de los cafés y las esquinas de antaño, y aunque hoy casi nadie lo respira, cada acorde lleva la ciudad adentro.

Carlos Maria Gonzalez Gomez:

Un tango te agarra del pecho y no te suelta. Gardel, Pugliese, Troilo… nombres que ya suenan a historia y que nuestros hijos ni conocen, escuchar tango hoy es recordar lo que el mundo moderno quiere borrar, y sentir un vacío donde antes había pasión.

Leonardo Cura:

Entre los tangos más recordados de Angel Vargas están clásicos como “Tres esquinas”, “Muchacho”, “Agua Florida” y “Esquinas porteñas”, temas que siguen siendo referentes del sonido porteño de aquella época, lamentablemente Vargas murió en 1959 en plena actividad, pero su legado perdura porque supo transmitir con su voz una mezcla única de nostalgia, ternura y complicidad con quienes escuchaban el tango, la verdad que fue una muy buena decision la suya Roberto al incorporar este genero a su programa.

Rodrigo Hernan Dosio:

Hay cantores cuya voz no se olvida aunque pasen las décadas, y cuando se escuchan esos tangos de Anguel Vargas, que en realidad se llamaba José Ángel Lomio, tenia esa forma tan particular de contar con la voz, hoy es historia viva de Buenos Aires, el pulso de una ciudad y un tiempo que todavía late en cada esquina donde una orquesta empuja un tango fuerte y sincero.

Marcos Catta:

El tango se respira y se llora, y eso nadie debería olvidarlo.

Marcelo Monaco:

Escuchar un tango hoy es como recibir un golpe dulce en el pecho: melancolía, pasión y memoria de un tiempo que no vuelve. Me da bronca que ya no suene en ningún lado, que los pibes no sepan quién fue Gardel, ni los grandes que hicieron latir las calles de Buenos Aires con bandoneón y voz. Es como si se borrara una parte de nuestra historia, un pedazo del corazón del pueblo que ya casi nadie reconoce.

Roberto Duran:

Esta fue una época en la que el tango no solo se bailaba, se vivía como forma de sentir y de decir lo que uno llevaba adentro, y la orquesta de De Angelis, con la voz de Oscar Larroca en muchos de sus tangos, supo transmitir esa mezcla de nostalgia, fuerza y emoción que hizo que sus temas siguieran presentes mucho después de ser grabados. Para quienes valoran el tango de antes, esa música sigue siendo algo que no se olvida fácil, porque estuvo ligada al pulso cotidiano de la gente que lo escuchaba y lo bailaba con ganas y corazón.

Matias Gomez:

Pastor Luna fue de esos que su acordeón no solo hacía bailar, sino que abrazaba, emocionaba y unía a la gente, y cuando uno piensa en chamamé, también piensa en él — no solo por los discos o los premios, sino porque su voz quedó en la memoria de quienes disfrutaron de su arte de verdad.

Mónica Elisabeth Romero:

Cada acordeón suyo era un pedacito de Santiago del Estero que llegaba al alma. La música que dejó sigue latiendo en cada fiesta y en cada corazón que baila.

Tu Nombre:

NORMA QUE INTERESANTE LA HISTORIA DE HOY, FELICITACIONES POR LAS HERMOSAS HISTORIAS DE TODOS LOS JUEVES

Federico M, Gauna:

Hay conjuntos que no sólo tocan chamame, construyen un puente entre generaciones. Ivotí fue de esos, no inventó el chamamé, pero sí lo hizo resonar con fuerza en cada plaza o fiesta donde pasó, llevando un ritmo que muchos sienten como propio, y dejaron una huella que sigue viva en quienes disfrutaron sus temas, porque su sonido fue más música —fue la manera en que muchos aprendimos a sentir el chamamé.

Miguel Aguiar :

Escuchar a Ivoti es como volver a un baile de pueblo todos juntos, la familia, los amigos, el chamamé corriendo por las venas.

Gustavo Aguilera:

Cuando entra un buen chamamé a tus oidos, parece que el corazón marca el ritmo solo, es una música que te abraza sin pedir permiso.

Elsa Parra:

Hay quienes dicen que el chamamé no se aprende, se hereda, es una música que parece venir de antes, como si ya la llevaras adentro.

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