10/01/2026
Polémica sobre la nacionalidad de Carlos Gardel: el daño de las verdades a medias
Fuente: telam
Un descubrimiento reciente volvió a poner el tema en discusión. En este texto, el presidente de la Fundación que lleva el nombre del cantante, pide analizar el caso con rigor histórico y fuentes confiables
>Existen múltiples razones por las cuales una persona puede convertirse en fan o admiradora de una figura pública. En el caso de Carlos Gardel, esas razones se multiplican y atraviesan generaciones, contextos históricos y fronteras geográficas.
Las generaciones que siguieron heredaron ese sentimiento. Recibieron el recuerdo de la admiración y el cariño que el incomparable cantor había despertado en padres y abuelos. Gardel se convirtió así en un legado afectivo, transmitido de generación en generación, más allá de haberlo escuchado o no en vida.
Sin embargo, junto a esta admiración genuina, también aparecen miradas marcadamente nacionalistas que, sin atender a los hechos ni a los contextos históricos, pretenden adjudicar o negar pertenencias de manera arbitraria. En estos casos, poco importa la investigación seria o el análisis documental: lo único relevante parece ser la apropiación simbólica del personaje, utilizando cualquier argumento disponible.
Es fundamental comprender que si bien el documento es original, no puede analizarse de forma aislada. Carlos Gardel se vio, en determinado momento de su vida, forzado a resolver por complicaciones vinculadas a su documentación original. Las razones de esa decisión responden a circunstancias legales, migratorias, personales de complejas circunstancias, propias de una época en la que los controles de identidad distaban mucho de los actuales.
Lamentablemente, vivimos tiempos en los que la simplificación y la falta de rigor parecen celebrarse. Basta con que alguien afirme algo sin sustento para que ese hecho comience a circular como una verdad revelada. Frente a esto, resulta indispensable reivindicar la investigación seria, el análisis contextual y el respeto por la complejidad histórica.
Para cerrar este tema, nadie puede dudar del profundo sentir de Carlos Gardel por Buenos Aires, Montevideo, París y Nueva York, ni desconocer que si hoy seguimos hablando de él no por quién fue su padre ni por el país en el que fue engendrado. Nadie elige dónde nacer ni quiénes serán sus padres; en cambio, sí elige dónde vivir a que comunidad pertenecer, y quién lo cría, lo educa y lo ama como su familia.
En ese marco, rechazamos y desconocemos las afirmaciones de quienes, amparados en un supuesto rol de investigadores, actúan movidos por intereses personales. Estas intervenciones, carentes de rigor histórico y metodológico, no solo desinforman, sino que atentan contra la imagen, la obra y la historia de Carlos Gardel.
Fuente: telam


