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16/02/2026

Marito, el carnicero influencer, habló del aumento de la carne: “Siempre sube y cuando tiene que bajar, nunca baja”

Fuente: telam

En un contexto de subas constantes y caída del consumo, Marito Laurens aporta una visión desde la trastienda del negocio y detalla cómo afectan los aumentos tanto a comerciantes como a consumidores

>La suba del precio de la carne bovina en la Argentina se volvió tema de debate nacional y, en la señal de streaming En la transmisión, los conductores abrieron la charla con datos duros: el consumo de carne vacuna cayó un trece por ciento, el nivel más bajo en dos décadas. Según la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes, cada persona consumió en promedio 47,9 kilos anuales al cierre de enero, una baja frente al año anterior. El precio de la carne registró un aumento interanual del 70,8 por ciento, mientras que la inflación general fue del 32 por ciento. Laurens, consultado sobre el impacto, respondió sin rodeos: “Otra vez aumenta la carne, aumentó un diez por ciento. De lo que va de enero, un veinticinco por ciento el pollo”.

El carnicero relató que desde el inicio del año los precios subieron de manera escalonada. “Nosotros ya veníamos pagando, de a puchito, un poquito más. Enero y febrero, en todos los años, baja la venta. El comerciante en muchos casos se tiene que bajar los pantalones y aguantar, porque después de la vuelta escolar es cuando empieza a generar venta”, explicó Laurens. “Cuando pasaron los nuevos aumentos, ya está, era insostenible por los gastos que había, los sueldos y todo lo que conlleva detrás”.

El precio del asado se convirtió en referencia. Laurens detalló: “Veintidós lucas el kilo de asado”. Sobre las estrategias para mantener la venta, remarcó: “Trabajamos siempre en promoción, por ejemplo, el asado, llevando en un día… En nuestro caso es costillar del medio y te queda en dieciocho lucas, pero tenés que llevar cuatro kilos, cinco kilos. Hace más fácil que nosotros nos saquemos las cosas de encima”.

El lomo, por su parte, se ubicó en veinticinco mil quinientos pesos el kilo en la carnicería de Laurens, quien lo consideró barato frente a otros valores. “Tenemos una oferta, como decirte, el peseto, dos kilos cuarenta. Por eso allá no es tanto, allá es más la bola de lomo, la cuadrada. Los otros cortes que son más baratos se le ganan quizás un poquito más porque los cortes finos la gente como que no tiene salida”, comentó.

El carnicero hizo referencia al efecto de la inflación en su entorno: “Yo fui a comprar, un ejemplo, la factura para los pibes de la mañana, gasté veintiocho lucas. Treinta lucas. Yo siempre digo lo mismo: la carne está barata a lo que están las demás cosas. También tengo tres hijos. Voy a la verdulería. Comprar la fruta, insostenible”.

El pago con tarjeta y el fiado surgieron como reflejo de la situación económica. “Nos pasa muchísimo que la gente va a comprar con tarjeta. Todo el mundo pone un cartel que dice pagando en efectivo, obviamente para no blanquear las cuentas”, reconoció Laurens. Sobre el fiado, expresó: “Fiados tengo un montón. Puedo decirte todos los nombres que tengo que en realidad cobrar. Pero la mayoría paga y está bueno también tener eso porque no lo perdés al cliente”.

En cuanto a la estructura laboral en la carnicería, Laurens explicó: “Hoy entró un chico nuevo, somos cinco”. Sobre la dificultad para encontrar personal, remarcó: “Al estar expuesto al resto, esto pasa en todas las carnicerías, todas las carnicerías que va, dice: ‘Se necesita cortador o se necesita…’ Porque se perdió el oficio. En nuestro oficio lo que está pasando es que tiene todos los vicios. Tenés drogadicto, borracho, timbero, tenés todo. Vos tomás una persona que está en uno de esos estados y no te dura”. Laurens contó que rechazó la posibilidad de abrir más sucursales por la falta de mano de obra: “Me pude haber puesto, no te quiero mentir, pero cien sucursales. Un montón de gente me dijo: ‘Che, Marito, vení, ponete una sucursal acá, ponete…’ No tenés gente”.

Respecto a la reforma laboral y los conflictos por juicios, Laurens planteó: “En nuestro rubro pasa de esa manera, vienen, trabajan tres meses, cuatro meses, te quieren clavar un juicio. Eso nos pasa, literal, o me pasa a mí, que nunca tuve empleado y de pasar a tener empleado, porque yo arranco a hacer videos hace cinco años. Cuando empiezo a crecer a través de las redes y a nivel negocio, tuve que tomar gente porque no daba abasto”.

El origen de la popularidad de Laurens en redes sociales se relaciona con la transparencia. “Cuando yo estaba en el chino, la gente venía y me decía: ‘Allá en la carnicería me recagaron, me dieron esto podrido’. Entonces, creé un hashtag que dice lo que el carnicero no quiere que sepas. Empecé a hacer como la película El patrón, que es la vida real. Así es la carnicería, los frigoríficos y todo. Por eso pasa en muchos casos que la gente está intoxicada”, sostuvo. Laurens utiliza sus redes para enseñar a los consumidores a identificar cortes y precios: “Yo vivo del que me compra, no estoy viviendo del otro. Si vos estás haciendo mal las cosas, te pone el poncho. Yo te enseño a vos, vos comprás y tenés un poco más de conocimiento. Pero darle conocimiento a la gente es darle un poder que a veces, al utilizarlo, te juega en contra”.

Fuente: telam

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