16/04/2026
El caso Adorni sigue sumando capítulos y conspira contra el intento oficialista de recrear expectativas
Fuente: telam
La causa sobre el patrimonio del funcionario agrega datos llamativos y en continuado. Va a contramano de la intención de retomar el manejo de la agenda y, a la vez, generar confianza frente al cuadro económico. Para completar, asoma la apuesta al "barro" en el Congreso
El Gobierno encadenó un discurso de Javier Milei y varias declaraciones de Luis Caputo -antes y después del nuevo visto bueno del FMI- para tratar de amortiguar los números negativos de la economía, con la inflación como punto destacado pero no único. Se trata de un intento de recrear expectativas, lo cual es un dato político en sí mismo como señal de clima. En ese registro, impacta al revés la sucesión de novedades sobre el caso de Manuel Adorni. El oficialismo no tiene en claro qué podría añadir la causa hasta el 29 de este mes: para ese día está agendado el informe del funcionario en Diputados. Y por lo pronto, la estrategia defensiva apuntaría a una batalla "en el barro".
El informe sobre la inflación de marzo marcó el punto de mayor impacto en un mal primer trimestre del año, según la propia evaluación del Gobierno. Restan aún algunos datos sobre consumo y actividad industrial, que vienen anotando números a la baja. Pero sin dudas, el IPC resulta un dato mayor. Y eso motivó el despliegue del ministro de Economía y el discurso presidencial en el encuentro de la AmCham. Un gesto realista, aunque con ratificación enfática de su política y señalamientos de causas fuera de la política oficial. El hecho significativo, y repetido en pocos días, fue el pedido de "paciencia".
No solo pesa el IPC de marzo (3,4%), sino además que el índice lleva diez meses en alza y en un trimestre (9,4%) consumió prácticamente todo lo establecido en el Presupuesto 2026 (10,1%). Los dichos de estas horas exponen la línea básica de comunicación que ya se viene imponiendo en el oficialismo: admitir un arranque de año realmente malo, pero con promesa de recuperación a partir de abril: "desinflación", con mejora de ingresos y recuperación de consumo. Es lo que repiten voceros formales e informales.
El presidente le agregó su propia pincelada, al decir que le "repugna" la inflación. Prometió que se "va a derrumbar" a partir de abril. Y Caputo dijo que "los próximos dieciocho meses serán los mejores de las últimas décadas". El final del lapso coincide prácticamente con las elecciones del año que viene. De todas maneras, antes que pronósticos electorales -el ministro ya repitió el suyo con tono de campaña y ante audiencias empresariales-, lo que siguen de cerca analistas y funcionarios son los indicadores de imagen y preocupaciones sociales.
La mayoría de los relevamientos indican que los temas económicos (empleo, inflación, ingresos) encabezan la lista y se imponen sobre otros como inseguridad o corrupción. Sin embargo, el tema del jefe de Gabinete ya registra peso propio en las encuestas. Y la cuestión de fondo es cuánto le agregan este tipo de casos al malestar de origen económico, el más gravitante.
Desde hace un mes largo, la consecuencia notoria de la investigación sobre el patrimonio de Adorni es para Olivos la imposibilidad de cambiar el foco de la agenda pública. Los repetidos gestos de respaldo al funcionario quedan limitados a la lógica de poder, con el añadido del silencio del vocero. Resulta difícil generar hechos propios y de impacto más o menos duradero. Es algo que se nota especialmente en el Congreso.
Por el momento, no está prevista una aceleración de proyectos del Ejecutivo para apurar debates en el recinto. Circulan algunos títulos y existen movimientos en comisión. Tampoco la oposición se muestra muy activa: mantiene la mira en el jefe de Gabinete, aunque ya mostró diferencias prácticas. Siguen latentes las intenciones de interpelación, que parecen dilatadas para después de la presencia de Adorni en Diputados.
Se verá, pero no es sencillo para la oposición. Antes que nada, debería forzar el primer paso del tratamiento en comisión. El cálculo de algunos espacios incluye, aunque con cautela, el repaso de los intentos -también apuntados a Karina Milei- durante la reciente sesión por la reforma de la ley de Glaciares. No le alcanzó, como era previsible por la exigencia de una mayoría especial, pero al menos una iniciativa quedó a cuatro votos del quorum.
En dos semanas, Adorni deberá exponerse al dar su primer informe de gestión. Está claro cuál será el tema dominante. Y todas las versiones y especulaciones en la Cámara baja giran en torno del contraataque que prepara el oficialismo. El lunes, Martín Menem aprovechó una cita con el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires para afirmar que será una sesión "picante". Y recomendó "comprar pochoclo". Por supuesto, adjudicó tal clima de pelea a la intención opositora de "llevar al Gobierno al barro".
No sería solo una cuestión de la oposición dura. La estrategia oficialista estaría jugada a generar ese tipo de espectáculo. La fórmula es conocida: responder con acusaciones a la carga opositora. No es secreto para nadie en el Congreso que, además de las respuestas a las preguntas y críticas sobre la gestión, se están buscando "antecedentes" o "denuncias" sobre los legisladores que podrían destacarse en la ofensiva sobre el jefe de Gabinete. El problema del barro es que iguala en lugar de marcar diferencias.
Los días de elaboración de la respuesta del oficialismo no transcurren al margen de las novedades sobre el caso Adorni. Los trascendidos que surgen desde Comodoro Py indican que las declaraciones de las jubiladas Claudia Sbabo y Beatriz Viegas no despejaron las sospechas sobre la operación del departamento de la calle Miró. Al contrario, alimentarían inconsistencias sobre la compra inicial al ex futbolista Hugo Morales y la posterior venta a Adorni y su esposa. No se trataría solo de la hipoteca sin intereses, sino del origen de los fondos y los costos de la reforma integral de la propiedad, en relación con el precio declarado para escriturar. Las fotos del estado inicial del departamento y de los ambientes remodelados son contundentes.
La mira de la investigación judicial está puesta en la evolución del patrimonio del funcionario. Y en la relación con sus ingresos. Una cuenta a la que se agregan el pago parcial de la hipoteca sobre la propiedad de la calle Asamblea, la diferencia para adquirir la casa en el country de Exaltación de la Cruz y los arreglos posteriores. Se suma también la confirmación del viaje con su familia a Aruba. Los pasajes, pagados en dólares y en efectivo, ocupan el primer renglón de los gastos de esas vacaciones, a las que habría que añadir la estadía en general.
La causa tiene por delante un listado amplio de citaciones impulsadas por Gerardo Pollicita, además del levantamiento del secreto fiscal y bancario de Adorni y su esposa, solicitado por el fiscal y ordenado por Ariel Lijo. Todo, cruzado por versiones inquietantes sobre el frente judicial a partir de la designación de Juan Bautista Mahiques como ministro. En resumen, un cuadro complejo, cuando se trata no solo de imponer agenda sino, además, de recrear expectativas.
Fuente: telam
