22/04/2026
Un mensaje de Mayra Mendoza y un proyecto de Mario Ishii rompieron la tregua con Kicillof en el PJ Bonaerense
Fuente: telam
La endeble estabilidad de los acuerdos del peronismo sufrió una fisura importante en las últimas horas. El resurgimiento de la interna expone la falta de conducción clara y las divisiones profundas
La interna del peronismo volvió un día. En verdad, nunca se terminó. Solo estaba con sonido bajo, anudada a una tregua endeble que se había terminado de construir el día que se acordó que Axel Kicillof se haga cargo del PJ Bonaerense y Máximo Kirchner del Congreso partidario. Un consenso político que puso una pausa en la histérica interna del justicialismo de la provincia de Buenos Aires.
La intervención quirúrgica de urgencia que tuvo el Jefe de Gabinete, Carlos Bianco, en Barcelona, en el final de la gira del Gobernador, dio lugar a una situación impensada en un chat de intendentes bonaerenses creado en el 2023, con la nueva camada de jefes comunales. Allí todos saludaron al ministro y le desearon una pronta recuperación. Mensajes cortos y simples. Pero sobresalió uno, que fue el de la intendenta, en uso de licencia, de Quilmes, Mayra Mendoza.
"Va a estar todo bien. Es la misma operación que tuvo Cristina Fernández de Kirchner en diciembre. Distintos contextos: a vos te tocó en Barcelona y a ella presa. Entiendo la preocupación de Axel. Insisto con que hubiera sido HUMANO que exista también por la mujer que le dio la posibilidad de ser gobernador", escribió. Nadie le respondió.
El mensaje le cayó mal a Bianco y a todo el kicillofismo. Y generó un fuerte malestar en varios intendentes del peronismo, que no entendieron la necesidad de mandar esas líneas cuando el ministro bonaerense aún estaba internado en Barcelona. "Es penoso e irrespetuoso lo que dijo", indicaron en La Plata. Y agregaron: "Nosotros no hacemos política aprovechándonos de una situación de salud". El malestar está enquistado en distintas vertientes del peronismo bonaerense, donde hay un fuerte hartazgo con los cruces del camporismo y el kicillofismo.
Incrédulo ante la situación, un intendente del conurbano más cercano a Cristina Kirchner que a Kicillof, se mostró molesto por el nuevo foco de tensión. "Es todo una locura sin criterio político. Es todo de carácter personal. Y eso no suma nada", aseguró. El contexto en el que se emitió el mensaje parece haber generado más enojo que el contenido en sí mismo, en una momento donde cualquier chispa puede generar un incendio.
Otro intendente, pero del interior de la provincia, también se mostró muy fastidiado. "Alguien tiene que ubicar a Mayra. Alguien le tiene que poner los puntos y ordenarla", se quejó. Un tercer jefe comunal, de uno de los municipios más poblados del conurbano, fue un aún más crudo y sentenció: "No tiene códigos. Al menos podría haber esperado que salga de la clínica. Con estos pibes no hay tregua que valga". El mensaje retumbó mucho en el microclima del peronismo, donde existe un consenso mayoritario de empezar a avanzar hacia un acuerdo entre las distintas partes, con el fin de construir una alternativa electoral.
En el peronismo entienden que el mensaje de Mayra Mendoza, más allá de su rivalidad profunda con Kicillof y Bianco, llega en un momento inexacto para la batalla política. Porque, aunque cada tribu avanza por su lado, hay voluntad en todos los sectores de ir construyendo un marco apropiado para formar una nueva coalición. Las diferencias existen y se reproducen en forma constante, pero hay una suerte de pacto implícito de no detonar la interna nuevamente.
El último fin de semana Infobae publicó que la postura del cristinismo es abrir la puerta hacia un acuerdo político con Kicillof, aunque hay condiciones. La principal es que sea el Gobernador quien dé el primer paso y visite a la ex presidenta para buscar un punto de consenso. En el kicillofismo no ven viable esa posibilidad en el corto plazo. No hay intenciones de juntarse con CFK ni de entablar una nueva negociación.
Más allá de las posturas de cada sector, existe un margen de acción para explorar un acuerdo político. Tal vez no sea ahora, pero si pueda ocurrir más adelante. Ese fue el mensaje que dejaron trascender desde el corazón del camporismo. Es posible que por eso el chat de la legisladora quilmeña haya hecho más ruido de lo habitual y haya generado varias repercusiones negativas, incluso dentro del cristinismo.
En paralelo a la explosión de enojos que generó el mensaje para Bianco, en La Plata dispararon contra La Cámpora por el proyecto de ley para declarar la emergencia alimentaria en Buenos Aires, que envió el intendente, en uso de licencia, de José C. Paz, Mario Ishii, que actualmente ocupa una banca en el senado bonaerense.
La relación entre el Gobernador y el histórico cacique del conurbano se deterioró luego de Ishii presionara para quedarse con la vicepresidencia segunda de la cámara Alta bonaerense, respaldado por el cristinismo. Para Kicillof ese lugar le correspondía a su espacio político. "Ishii sabía muy bien que ese lugar no le pertenecía a La Cámpora. Acordó con ellos para cagarlo a Axel", se quejaron en la gobernación.
El legislador paceño no le avisó a ninguno de los funcionarios del gobierno bonaerense que iba a mandar ese proyecto a la Legislatura, en el que pidió que la emergencia se mantenga por 18 meses y que se instruya al gobierno de Kicillof a incrementar, en forma inmediata y progresiva, las partidas presupuestarias para comedores escolares y comunitarios, y para distintos programas de asistencia alimenticia.
"La movida es de La Cámpora, Ishii fue solo un instrumento. No les dio para salir al frente a ellos y lo usaron a Mario. Es una locura lo que hicieron. Le reclaman a la provincia y no mencionan a Milei ni al gobierno nacional. Hablan como opositores", se quejó uno de los principales funcionarios del gabinete de Kicillof.
En el cristinismo se desligan de las acusaciones y aseguran que el proyecto fue obra y arte de Ishii. En La Plata recuerdan una entrevista que brindó el diputado camporista Facundo Tignanelli la semana pasada en la que habló de la necesidad de "encontrar alternativas para priorizar los pocos recursos que tenemos en alimento", y advirtió que Mario Ishii estaba trabajando en esa línea para ver "cómo se hace un uso inteligente de los recursos".
En esa definición el kicillofismo vio la mano de La Cámpora detrás del proyecto de emergencia alimentaria. En la organización que lidera Máximo Kirchner advirtieron que Ishii tiene una personalidad especial, sin jefes y sin hoja de ruta clara, y que nadie puede mandarlo de la forma en la que considera el gobierno bonaerense. Distintas miradas sobre un mismo hecho.
Lo cierto es que la interna peronista volvió a estallar y generó un fuerte malestar en las distintas terminales de la alianza política. Con las peleas digitales de los libertarios sin límites claros y la caída en la aprobación de la gestión de Milei que marcan las encuestas, el eje del PJ no puede estar en los idas y vueltas que exponen sus eternas diferencias. Es una guerra que deben evitar. Así lo entiende la mayoría.
Fuente: telam
