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NOTICIAS DEL FOLKLORE

17 de diciembre de 2014

Se va la segunda para Los Manseros

Con más de cincuenta años de carrera, es el conjunto folklórico tradicional del momento; referente del sonido santiagueño, tiene seguidores de varias generaciones

 historia comenzó en Río Hondo, Santiago del Estero, apenas iniciada la década del sesenta. El folklore florecía. Onofre Paz y Leocadio Torres, que coincidieron en aquella ciudad termal mientras integraban distintos grupos, se conocieron y supieron que tenían que comenzar un proyecto juntos. Seguramente no había en sus intenciones ninguna hazaña. Simplemente, pensaban en ganarse la vida con la música. "En esa época tocábamos en los carnavales y teníamos bandoneón. Después, ya como Los Manseros Santiagueños, nos convertimos en un cuarteto de guitarras, bombo y cuatro voces", dice Onofre Paz, el único miembro fundador que queda en el grupo. Ni pensar, por aquel tiempo, que iban a pisar el escenario del Luna Park, como sucedió el año pasado, o que darían conciertos en el Ópera, como los dos que tienen previstos para pasado mañana y el sábado.

En el principio de su carrera, cuando Los Manseros grabaron sus primeros discos, vestían de saco y corbata. La pilcha gaucha y el poncho vinieron después, un poco para parecerse a todos los demás grupos de cuatro cantores que eran furor en aquellos años. Los Fronterizos, Los Tucu Tucu, Los Cantores del Alba o Los Chalchaleros. "En medio de una gira, es mucho más práctico que andar planchando el pantalón de un traje", simplifica la respuesta Onofre.

Los Manseros no pretendieron ser distintos ni innovadores. Quisieron ser, simplemente, santiagueños. Y, según Paz, la permanencia se debe a los repertorios elegidos. "No sé a qué se debe el hecho de que llevemos 53 años en esto. Pero sé que lo que uno consigue depende del repertorio que cante. Antes, por ejemplo, una chacarera podía ser algo cómico. Ahora es poesía, y eso a la juventud le interesa." Pero seguramente haya algo más. Algún misterio todavía indescifrable que permita no sólo la permanencia del conjunto, sino el éxito que viene teniendo (casi como la segunda vuelta de las chacareras más cantadas) desde hace, por lo menos, cinco o seis años. Nunca abandonaron la ruta y los festivales. Pero no tocaban tanto como lo hacen ahora. En época festivalera pueden tener cinco shows por semana y hasta les da miedo volver a montar su peña folklórica en Cosquín por no estar demasiado presentes por la cantidad de compromisos en otras ciudades que siguen surgiendo. Sus recitales se convierten en una gesto devocional del público hacia su historia. Y no faltan los que quieren sacarse fotos con ellos una vez terminado el show. Incluso, ahora volvieron a ser convocados (como en los sesenta, setenta y ochenta) por una compañía discográfica multinacional para grabar sus discos. "No sé qué es lo que pasa. Sólo sé que ahora estamos pasando por uno de los mejores momentos de nuestra historia. Y lo digo sin desmerecer otros en los que estuvieron en el grupo integrantes como Leocadio y algunos de los músicos del clan Carabajal [Carlos y Cuti pasaron por el grupo]. Los Carabajal son compositores y nosotros hicimos conocer muchos de los temas que escribieron", explica.

"Quizá todo esto pase porque somos de los últimos que quedamos de una generación. O tal vez sea porque cobramos más barato que muchos de los que empezaron varias décadas después", dice.

En los conciertos de Buenos Aires, además de su repertorio clásico no faltarán algún tango en la voz de Onofre y varios invitados. Serán de la partida el Ballet Nacional (a cargo de la apertura), Luciano Pereyra y Florencia Paz ("Una morochita bien simpática y compradora, y no lo digo porque sea mi hija", dice Onofre) más alguna sorpresa.

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