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NOTICIAS DE TANGO

20 de agosto de 2022

Denise Sciammarella, la mujer que revoluciona las matemáticas al ritmo del 2x4

Desde la topología del caos, persigue una nueva formulación matemática que permita ayudar a resolver cuestiones cruciales, como la preservación del medio ambiente. Desde la música, recupera partituras olvidadas y encabeza una orquesta de tango integrada por mujeres. La creatividad, al servicio del arte y la ciencia.

La marplatense Denise Sciammarella desde muy joven demostr su excelente voz A los 16 aos cant en el Saln Dorado del Teatro Coln

 

La marplatense Denise Sciammarella desde muy joven demostró su excelente voz. A los 16 años cantó en el Salón Dorado del Teatro Colón.


Inquieta. Denise Sciammarella es inquieta y curiosa. Cree que la intuición y la creatividad pueden llevarla un poco más allá. Impulsarla a atravesar los límites de lo “posible”. Tanto en la ciencia como en el arte. Por eso se atreve a pensar en un nuevo concepto matemático partiendo de la topología del caos, desde donde comprender sistemas complejos con su grupo de investigación. Y también apuesta a recuperar “el patrimonio musical perdido” con una orquesta de tango integrada por mujeres y extranjeras, condición disruptiva para un género “porteño” y “varonil”.

Sciammarella es doctora en Física (UBA), está diplomada en la Universidad de Paris-Saclay y es investigadora del Centre National de la Recherche Scientifique de Francia, país en el que vivió y desarrolló buena parte de su labor científica. El avance de sus investigaciones sobre el caos, realizadas junto a Gisela Charó y Christophe Letellier, acaban de ser publicadas por la revista especializada “Chaos: An interdisciplinary journal”, que la destacó en su portada.

Su trabajo en dinámica no lineal y mecánica de fluidos puede aportar soluciones a una amplia gama de problemas tan complejos como concretos, desde brindar herramientas aplicables en el área de cambio climático hasta proponer modelos para estudiar células tumorales. “La topología permite identificar los distintos tipos de comportamiento que puede tener un sistema, la variedad de coreografías que ofrece la naturaleza, cualquiera sea el problema que se esté estudiando”, asegura la experta en diálogo con Télam.

Pero en Sciammarella las formas y probabilidades se cruzan con la música. Específicamente con el tango y el rescate de piezas olvidadas. Las actividades de Sciammarella Tango fueron declaradas de interés cultural por la Legislatura porteña, después de una trayectoria de casi diez años y tres discos: “Sciammarella Tango” (2015), “Tangos Franco Argentinos” (2018) y “A Villoldo” (2020). Además, acaba de publicar un sencillo con Juan Falú dedicado a Aurora Bernárdez, escritora y albacea de Julio Cortázar.
 

 

De-formar


La topología es una rama de las matemáticas a la que le dicen “la geometría de la plastilina”, ya que “vale deformar”, explica Sciamarella a Télam. “Vos podés deformar un objeto libremente; mientras no cortes ni pegues, la topología del objeto que estás deformando, no cambia”. Esto resulta fundamental en la ciencia porque “siempre y cuando no intervenga el azar, la topología permanece inalterable”.

“Detectando la topología escondida detrás de una evolución temporal, uno accede al secreto de fabricación del sistema complejo bajo estudio, uno accede a la receta que permite dar cuenta de ese modo de evolucionar”, agrega la investigadora.

Este enfoque tiene múltiples aplicaciones, desde el canto ( “es el fluir del aire a través de las cuerdas vocales el que hace posible la producción vocal”) hasta problemas planteados por la economía, la salud y el medio ambiente.

Junto a su colega Gisela Charó, desentrañaron qué era lo que le faltaba al “complex”, el elemento central de la teoría de homologías, para describir correctamente las coreografías posibles en la naturaleza, y a esa invención la llamaron “templex”. Este desarrollo matemático fue el que colocó a la investigación en la tapa de la revista científica “Chaos”. 
 

EL CANTO, LA FÍSICA, LA FORMA

La música popular acompaña a Denise Sciammarella desde la niñez, como también la física y las matemáticas. Nacida en Mar del Plata, donde su padre trabajaba como bancario, pasó sin embargo casi toda su infancia en el barrio porteño de Balvanera.

Desarrolló su pasión por el canto y la ciencia desde muy pequeña. Estudió canto con Hernando Irahola, barítono del grupo vocal Opus 4, y se presentó en el Salón Dorado del Teatro Colón con solo 16 años. También estudió literatura y filosofía en la Universidad de Buenos Aires.

En la escuela secundaria disfrutaba de las ciencias exactas. Se doctoró en Física en la UBA. En su tesis, titulada “Estructura topológica de flujos caóticos”, sintetizó su pasión por la física, las matemáticas y el canto. Realizó un análisis de una señal de voz desde la topología. 

Una nueva matemática


Dentro de las matemáticas, los topólogos han estudiado mucho algunos objetos como la cinta de Möbius o la botella de Klein. Pero hay otros objetos postergados, que han quedado en “la noche oscura” de la topología, como dice Christine Kinsey, autora de un famoso libro de la especialidad. El “templex” es la aurora de esa noche oscura, explica la investigadora.

Y gracias a esa aurora, despunta la posibilidad de entender mejor el caos. “El caos es algo así como el orden que hay detrás del desorden, un orden camuflado, que se hace pasar por azar, pero no lo es; ese orden es de naturaleza topológica, y por eso, la topología es el camino que te lleva del sistema complejo a la ley”, precisa.

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El reciente concierto en el CCK. (Fotos: Alejandro Santa Cruz)
 

La dimensión del caos

 

El espacio físico tiene tres dimensiones, pero el espacio matemático en el que estudiamos la topología del caos puede tener tres dimensiones o más. En rigor, ese espacio tendrá tantas dimensiones como variables importantes haya en juego. 

 

Las herramientas que existían hasta ahora para describir el orden detrás del caos utilizaban elementos de teoría de nudos, pero como los nudos se deshacen en más de tres dimensiones, todo problema que involucrara más de tres variables resultaba imposible de analizar.

“Fabricamos esta herramienta matemática que es el ‘templex’ para terminar con lo que algunos llaman la ‘maldición de la dimensionalidad’”. El ‘templex’ no tiene restricción dimensional, y por eso promete ser fundamental para que la teoría del caos salte la valla de las tres dimensiones.

 

 


El equipo que dirige Sciammarella se encuentra ahora investigando problemas de mezclado caótico relacionados con el océano y la atmósfera. Intentan utilizar la topología para predecir la dispersión de contaminante en un fluido, por ejemplo, y también para determinar los posibles puntos de no retorno del sistema climático “que plantean una amenaza para la continuidad de la vida en nuestro planeta, tal como la conocemos”, advierte.

“El ‘templex’ nos puede ayudar a comprender los efectos de la acción del hombre sobre la variabilidad natural del clima”, explica la científica, directora adjunta del Instituto Franco-Argentino para el Estudio del Clima y sus Impactos, cuya sede principal se encuentra en el Centro de Investigaciones para el Mar y la Atmósfera (CIMA), un instituto del CONICET.  

Intuición y creatividad


La música y las matemáticas se cruzan en la vida de Sciammarella a partir de la creatividad y la intuición. “La música es hacer matemáticas con los sonidos”, subraya la investigadora.

“El arte es común a la matemática y a la música. Lo matemático no es algo que ya está hecho y que uno tiene que esmerarse por captar. Inventar el ‘templex’ es, en algún sentido, análogo a componer una canción”, agrega.

Para Sciammarella, “hay demostraciones más bellas que otras, del mismo modo que hay algunos tangos que nos gustan más que otros. El arte está en el modo en el que, con inspiración y con ingenio, logramos crear algo nuevo”.
 

QUINQUELA, LO QUE VIENE

El cuarto albúm de Sciammarella Tango será “Quinquela” y saldrá el año próximo. “El Museo Benito Quinquela Martín nos confió un montón de repertorio dedicado al artista que estaba conservado en biblioratos que nunca se tocaron. A partir de eso compuse un candombe, “Bien argentinos”, que ya está circulando, y vamos a trabajar en la nueva placa”, cuenta Denise Sciamarella.

Serán diez temas. Además del ya grabado “Bien argentinos” (sobre la decisión de Quinquela de pintar su propio ataúd y que éste lleve los colores de la bandera argentina en su interior), el album tendrá versiones propias de obras ya existentes y dedicadas al artista pero que hasta hora permanecían inéditas.

A toda orquesta

 

Con sus compaeras de la Sciammarella Tango

 

Con sus compañeras de la Sciammarella Tango.


Sciammarella Tango, al igual que el ‘templex’, nació de ese afán por superar las restricciones con creatividad. En un género que supo estar dominado por varones, y en cuya cultura el machismo aún tiene vigencia, la orquesta es toda una novedad: está integrada por mujeres, es cosmopolita y recupera partituras olvidadas.

La agrupación nació en 2013, cuando la Academia Nacional del Tango le ofreció a Denise encargarse de la parte musical de un homenaje al compositor y pianista Rodolfo Sciammarella, al conmemorarse 40 años de su muerte. A Rodolfo la unen el apellido calabrés y el origen familiar. Por esos años la científica, tenía en su poder un puñado de temas inéditos de Rodolfo, que nadie conocía.

En apenas quince días se armó la orquesta, con Denise Sciammarella en investigación y voz; la chilena Cindy Harcha, en bandoneón y arreglos; la surcoreana Hanel Yeon, en piano y bandoneón; la mexicana Perla Flores en violín; y la argentina Geraldina Carnicina en contrabajo. Luego se sumaron la japonesa Shino Ohnaga en piano; la ucraniana Mariana Atamás en violín; la japonesa Natsuki Nishihara en bandoneón, y la argentina Cecilia Florencia García en violín.

“A la primera que convoqué fue a Cindy, que había venido a estudiar a la Argentina, y con ella fuimos armando la orquesta. No buscábamos mujeres ni extranjeras, simplemente se fue dando así. Cindy recomendó a Hanel y ella a Shino; algo similar pasó con las demás. Nos juntamos a ensayar y no lo podíamos creer: éramos todas mujeres y de nacionalidades diferentes”, recuerda Sciammarella.

Y agrega: “Juntas aprendimos a hacer un tango que nos representa tal cual somos, con nuestras preferencias y nuestras perspectivas disímiles. Todo vale: investigar, componer, traducir, arreglar y hasta incorporar en escena elementos inesperados, como el gran muñeco del Kalisay”.
 


 

Triple desafío


“Tenemos un triple desafío: por ser mujeres, por tener mayoría de extranjeras y porque buena parte de nuestro repertorio está voluntariamente compuesto por tangos desconocidos. Por ejemplo, la versión de “El choclo” que data de 1912 y que encontré en los archivos de la Biblioteca Nacional de Francia. La letra en francés que rescatamos es muy anterior a la de 1947, que es la que conocemos todos”, sintetiza la cantante.

Sobre la “versión francesa” de “El Choclo”, Sciammarella cuenta que “habla de una francesa que va a bailar tango a pesar de estar embarazada; y termina dando a luz en medio de la milonga. Eso dice la letra de 1912 y es la que tomamos nosotras para hacer nuestra versión. Recreamos patrimonio musical perdido”.

La orquesta se nutre también de composiciones de la propia Sciammarella, con dedicatorias a los colectivos que no pasan, o a la vida de personajes ilustres como Benito Quinquela Martín, quien será el eje del próximo disco de la agrupación.

 

En la ciencia y en la música


¿Qué es más difícil para una mujer, ser reconocida en la ciencia o en la música? Sciammarella vacila, se deja invadir por el silencio y finalmente responde: “Diría que en la ciencia. Hubo mujeres admirables, incluso en topología, como la matemática Emmy Noether. A muchas de ellas las conocemos recién ahora, gracias a historiadores que buscan rescatar del anonimato las figuras que la historia olvidó”.

“Yo concibo con mucha más facilidad que alguien se interese por lo que hago con la orquesta que por mi labor científica - en la ciencia siempre está la dificultad de comunicar. Pero en mi caso, hasta tuve la suerte de hacer ciencia con la voz como objeto de estudio y de hacer investigación con las músicas de la orquesta”.

Denise Sciamarella se estira. Va hacia arriba y después hacia adelante. También a los costados. Se “deforma”. Al igual que los sistemas que trata de entender desde la topología del caos, sabe que no vale quebrarse, romperse. Y que, con creatividad, desde las matemáticas hasta la música, se puede vivir mejor.

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