Jueves 23 de Mayo de 2024

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El crimen de la peluquería de Recoleta: No quiero abrir más, pero necesitamos trabajar

Lo dice Facundo Verdini, dueño del local donde un colorista mató de un balazo a un compañero hace dos semanas."Sabiendo que está prófugo, me da miedo, porque nadie sabe lo que puede estar tramando este tipo", advierte.

Hace dos semanas que la peluquería Verdini no abre sus puertas en su local de Recoleta. El salón, antes frecuentado por estrellas del espectáculo, es aún escena de análisis de peritos científicos e informáticos de la Policía. Allí es donde Abel Guzmán (43), un colorista de la peluquería, asesinó de un tiro a Germán Medina (33), un compañero.

El dueño del negocio, Facundo Verdini (41), aún aguarda la autorización judicial para poder reabrir el negocio, lo cual podría concretarse a principios de la próxima semana.

“No queremos volver a la peluquería. Estamos todos asustados y buscándole la vuelta para ver cómo volvemos. Hay varios de los chicos del staff que no quieren volver a esa peluquería, definitivamente, por el impacto de toda la situación. Por mi parte, me convencí de que no quiero abrir más, pero necesitamos trabajar y todos los del equipo necesitan seguir trabajando”, comenta el estilista a Clarín.

Y sigue: “Yo tengo miedo, porque después de matar a Germán me vino a buscar con el arma en la mano. A mí también me quiso matar. Todo fue impredecible, porque nadie en la peluquería le hizo nada a Abel para que reaccionara así”.

-Conociéndolo luego de tantos años de trabajar juntos, ¿qué creés que pudo haber hecho Abel luego del crimen?

-Al principio, por lo confuso de la situación, pensé que al llegar a la esquina se pegaría un tiro. Pero sabiendo que está prófugo, me da miedo, porque nadie sabe lo que puede estar tramando este tipo.

Abel Guzmán (43), el peluquero que mató a su compañero de trabajo, Germán Medina (33), en Recoleta.
Por estas horas, los abogados de Facundo Verdini analizan demandar a Abel Guzmán por intento de homicidio, lo que se sumaría al «homicidio agravado por el uso de armas» que corresponde al caso de Medina.

Para ello tienen como evidencia las imágenes de una nueva cámara de seguridad interna de la peluquería -conocidas este miércoles- que parecerían abonar esta teoría.

En ellas se ve a Guzmán persiguiendo con la pistola a Verdini, pero este último se esconde en un depósito y evita así ser encontrado por el agresor, quien pega media vuelta y vuelve al salón.

Segundos más tarde, «Charly» Azorín, el encargado del salón, le avisó a Verdini que el asesino ya había huido del salón, en Beruti al 3000, por lo que salió de su escondite mientras hacía una llamada, aparentemente para denunciar lo sucedido a la Policía.

Estas imágenes ya son analizadas por los investigadores, cuyo principal objetivo es seguir precisando qué hizo Guzmán tras fugarse de la peluquería.

¿Cómo buscan a Abel Guzmán?
“Continuamos investigando al círculo íntimo de Guzmán, porque no dudamos que puede andar por ahí”, aseguró a Clarín un detective.

A dos semanas del crimen, las certezas aún son las mismas: Guzmán premeditó el asesinato y, una vez concretado, desapareció del mapa. Poco se sabe sobre qué hizo luego de escaparse por la ventana de Verdini.

El miércoles 20 de marzo terminaba como un día de trabajo normal en la peluquería Verdini: el dueño del salón, el encargado y dos peluqueros compartían una cerveza y una charla distendida cuando un quinto coiffeur irrumpió en la escena y, tras reprocharle algo al dueño, desenfundó una pistola 9 milímetros y ejecutó a Medina.

Desde entonces, los detalles aportados ayudaron más a reconstruir el momento del crimen que a armar el principal rompecabezas, que es saber qué hizo Guzmán luego.

Los primeros detalles corresponden a la filmación de una cámara de seguridad en que se observan la conversación previa y el asesinato, con total claridad: Guzmán parecería ser un entendido en el uso y manejo de armas, a juzgar tanto por la postura como por lo certero del disparo con que mató a Medina.

Otros detalles fueron aportados por clientes, empleados y el propio dueño de la peluquería Verdini, y tratan sobre la personalidad de Guzmán y, sobre todo, de su relación con Medina.

El asesino sería irritable y celos respecto de Medina, con quien lo alejaba una marcada competencia profesional y resquemores por la clientela y los insumos. Trascendió, también, una supuesta denuncia de Medina a Guzmán por el uso de formol, un compuesto desaconsejado.

Una pericia particular, externa a la causa, pudo establecer algunas de las últimas palabras de Guzmán antes de matar a Medina. “No es con vos, es con él”, le dijo a Facundo Verdini, cuando éste lo quiso apaciguar tras verlo empuñar un arma. “Hace rato te estaba buscando. ¡Mirame!”, le ordenó Guzmán a Medina, para luego ejecutarlo a sangre fría.

El frente de la peluquería Verdini, en Beruti al 3000. Foto Juano Tesone.El frente de la peluquería Verdini, en Beruti al 3000. Foto Juano Tesone.
Una segunda filmación se difundió y arroja luz sobre los momentos inmediatamente posteriores del crimen. Vueltas erráticas de Guzmán dentro del salón y los pormenores del escape se observaron en las imágenes.

«Charly» Azorín, el encargado del salón, levantó las persianas y abrió una de las ventanas para que el asesino escapara. Segundos más adelante, se observó desde una cámara de seguridad del exterior de la peluquería como Guzmán huyó por la calle Beruti hacia el norte.

La investigación ha podido hilar un poco más fino: por Beruti, Guzmán fue a paso rápido hasta Coronel Díaz, y por esta avenida se dirigió hacia la calle Charcas. Luego no se lo vio más.

El posteo de Facundo Verdini en Instagram.El posteo de Facundo Verdini en Instagram.
Se rastrearon las comunicaciones del teléfono del asesino y aún se aguardan otros datos técnicos que deben ser provistos por la empresa de telefonía contratada por Guzmán al Juzgado en lo Criminal y Correccional N° 48.

Desde el juzgado también ordenaron allanar el domicilio de Guzmán en Merlo y el de un hermano suyo, en Balvanera, pero ambos dieron resultados negativos.

Además, se interrogó a algunos familiares de Guzmán, pero no surgió información sobre el paradero del sospechoso.

No obstante, desde la parte policial de la investigación aguardan que se liberen los datos técnicos y los movimientos de los teléfonos de los familiares de Guzmán para ver si éstos coinciden con los movimientos que los familiares declararon haber hecho.

Cecilia Guzmán, madre de Abel Guzmán.Cecilia Guzmán, madre de Abel Guzmán.
Hay indicios que generan sospechas: el hermano de Guzmán que vive en Balvanera declaró a los investigadores que no había visto al prófugo desde varios días antes del crimen, pero cuando se allanó su casa, la Policía encontró un colchón junto con una factura de compra muy reciente.

El margen que maneja la investigación es acotado: “En Capital Federal, Merlo o Santiago del Estero: por alguno de esos lados anda”, asegura a Clarín la fuente policial.

Se apunta, por estos momentos, a obtener datos para saber si alguien ayudó a Guzmán a permanecer prófugo, o si aún lo hace. En otras palabras: dejarlo andar hasta que, eventualmente, caiga por contactarse con algún allegado en búsqueda de ayuda.

Por su parte, Cecilia Guzmán, madre del asesino, declaró al canal América que no tuvo contacto alguno con su hijo: “Nos bloqueó. No sé cuándo fue la última vez que tuvimos contacto. Yo le pido a él que se entregue porque la estamos pasando mal, yo aquí y mis otros hijos en Buenos Aires”.

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