Sábado 31 de Enero de 2026

Hoy es Sábado 31 de Enero de 2026 y son las 03:45 - Estas escuchando LA FOLK ARGENTINA la radio del folklore desde Tigre Bs As Argentina / mail:[email protected] / twitter:@lafolkargentina / fan page:radio la folk

FOLKLORE

El óbolo de ayer: cuando la música se vuelve Evangelio vivo

Ayer, en Cosquín, mientras hacía prensa a Maxi Vallozzi, joven cantor de Pilar, nos sentamos un rato en la confitería Munich, ese lugar tan emblemático donde han pasado generaciones de artistas y donde la música brota casi sin permiso.

Entre un vino y una charla distendida, Maxi y otros chicos sacaron las guitarras y el fuelle, y empezaron a cantar. Como suele pasar en Cosquín, la música fue llamando a la gente: de a poco se armó una ronda grande, una muchedumbre de curiosos, turistas y amantes del folklore que se acercaron a escuchar.

Uno de los chicos, casi por costumbre, dijo que iba a abrir el estuche de la guitarra “por las dudas”, por si alguien quería colaborar. Pero enseguida le dijimos que no hacía falta. No era ese el fin.

Estábamos ahí simplemente compartiendo música, regalando un momento. Y en medio de tanta gente, entre tantos aplausos y miradas, apareció una señora grande. Tenía barbijo, y yo noté que lo usaba para tapar la falta de dientes, con cierta vergüenza, como queriendo pasar desapercibida. Pero no pasó desapercibida para la emoción.

Se arrimó a Maxi, lo tomó del hombro con ternura y no se movió de su lado mientras duró el canto. Sus ojos brillaban. Se notaba que esa música le estaba sanando algo por dentro.

Cuando terminó, antes de irse, metió la mano en su bolsa humilde y sacó mil pesos. Con una sencillez enorme, quiso dárselos a Maxi. Todos, casi al unísono, le dijimos que no hacía falta, que estaba bien así.

Y ella, con una sonrisa emocionada, dijo:—Ustedes me alegraron la tarde. Y se fue.

En ese instante no pude evitar acordarme del Evangelio. De aquella viuda pobre que, mientras los ricos daban mucho de lo que les sobraba, ofreció dos moneditas: todo lo que tenía para vivir. Y Jesús dijo que ella había dado más que todos.

Porque no se trata de la cantidad. Se trata del corazón. Esa mujer de ayer, en Munich, dio su propio óbolo. Tal vez mil pesos no sean nada para muchos, pero para ella seguramente era mucho. Era un gesto nacido de la gratitud, del alma tocada por la música.

En medio de una multitud que aplaudía, que disfrutaba, pero que no daba nada, fue ella —la más humilde— la que quiso devolver algo de lo recibido.

Y ahí entendí, una vez más, que el amor verdadero casi siempre viene de los que menos tienen. Que los corazones más grandes suelen habitar en bolsillos vacíos.

Y que Dios sigue hablándonos a través de escenas simples, cotidianas: una guitarreada en Cosquín y una mujer emocionada que quiso dar lo poco que tenía.

Ayer no vi solo folklore.

Ayer vi Evangelio vivo.

Carlos Lucentti - Estación Urbana 97.5

COMPARTIR:

Comentarios

Escribir un comentario »

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!