El cantante del momento llenó el anfiteatro José Hernández en la octava noche del Festival Nacional de Doma y Folclore. La crónica de un show impecable.

"Abel, Abel, Abel" era el grito a coro incansable de los y las fanáticas que esperaban ansiosos la llegada del cantante al escenario. Tiempo fue la canción elegida para abrir un show que haría pasar por todos los estados al público. La frase de "en el anfiteatro no cabía un alfiler" fue casi literal. Hasta las 22 se habían cortado 15 mil entradas, y aún había más de seis cuadras de cola aguardando para ingresar.   Todo el José Hernández cantó a coro cada una de las canciones de Abel Pintos. Tanto Amor fue la siguiente en el repertorio. Más de una fanática dejó rodar una lágrima por su mejilla al disfrutar de la privilegiada voz del artista. La propuesta del cantautor de Bahía Blanca fue diferente, con la intención de llegar a aquellos que quizá no conocen demasiado su música. En conferencia de prensa contó que su desafío sería intentar resumir en 100 minutos de espectáculo, casi 20 años de carrera.    El cantante del momento no se guardó nada: La Llave, Todo Está en Vos, Un Rayo de Luz, Ya Estuve Aquí, No Me Olvides, Sin Principio Ni Final, Sueño Dorado, y hasta una versión pop/rock de Bella Flor fueron sólo algunos de los 25 éxitos que cantó a lo largo de una hora y cuarenta minutos.    Abel Pintos habló poco y cantó mucho. Pero sus pocas palabras fueron concisas y valiosas: "Felices 50 años al Festival, saludo también a todos los que ya no están y sin embargo hicieron historia en este lugar. Para mi es un honor y un placer estar hoy acá. Ojalá que la música logre una vez más poder conectarnos”. En algun momento del espectáculo también aprovechó para emitir un mensaje de "no a las drogas, y no a la trata de personas".   Si bien él continúa definiéndose dentro del género folclórico, fueron sólo dos las canciones de su presentación que afirmaron su declaración. La zamba Sólo Canto por Vos y la chacarera Una Flor y Una Cruz le metieron ritmo argentino a la noche.    En conferencia de prensa, el cantante habló sobre su última y marcada etapa de transición dentro de la música: "Necesariamente un músico tiene un género musical determinado como raíz, en mi caso en folclore. Pero luego los músicos somos seres que naturalmente somos curiosos, entonces algunos se mantienen dentro de la tradición de un género, y otros somos menos tradicionalistas y buceamos en otras posibilidades. Siempre pensándolas como herramientas creativas y no como cambio de identidad”, afirmó.    Respecto al género folclórico, Pintos dijo: "independientemente de los géneros musicales que pueda elegir para tal o cual disco, el círculo de la música folclórica es uno que no podría dejar nunca porque, insisto, es mi género de raíz. Desde este lugar nací y desde este lugar sigo creciendo”.   El cantante de Bahía Blanca habló del gran momento artístico que está transitando: "mi filosofía de vida dice que cada día o cada etapa es la mejor. Este es un buen momento en mi carrera y lo disfruto mucho. Después de casi 20 años con la música, seguir encontrando cosas para aprender, me conmueve y me emociona”.   La figura principal de la octava noche de Jesús María contó que hasta febrero estará cantando en festivales, y desde marzo hasta junio continuará presentando su último disco "Abel” por distintas provincias del país. A mediados de año comenzará con una gira internacional por Europa y países de América, y al mismo tiempo comenzará a trabajar en su próximo material discográfico que saldrá en 2016.   No faltó quien le preguntara cómo estaba su corazón actualmente, a lo que contestó haciendo reír a todos: "muy bien gracias a Dios, me hice un electrocardiograma y funciona muy bien. Siempre estoy enamorado, pero no estoy en pareja”. La noticia que todas las chicas querían escuchar.    Abel Pintos culminó su show minutos antes de las 2.30 con Aquí te Espero, canción que fue el corte difusión de su último material discográfico. Desde el público, los sentimientos eran respeto, admiración, amor y devoción. Desde el escenario emanaba su carisma, talento, simpleza y su humildad, que tan grande lo hace. El espectáculo fue impecable, original y emocionante. Se cantó todo, no se guardó nada. Aunque el público ante sus shows, siempre se quedará con las ganas de "una más”. 

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