El cantante popular se despidió anoche de su exitoso ciclo de cinco noches en ese teatro de la mano de composiciones de sus discos "Tangos" y "Barrio Sur" y una interesante selección de estrenos que formarán parte de su nueva producción discográfica "Tangamente".

 Con su habitual personalidad, estilo definido y las dotes de buen cantor, Mollo no sólo se dedicó a clásicos de su repertorio reunidos en sus álbumes, sino también adelantó algunas perlas que pasaron a formar parte de su próxima producción de estudio, siempre con la mirada de Alejandro Pont Lezica.

El clima del Maipo Kabaret no podía ser mejor. Público entusiasta que fue decidido a escuchar y amigos entrañables en la platea como Miguel Ángel Robles, Víctor Yunes Castillo de Sadaic, la cantante Raquel Buela y el ex futbolista y músico Héctor Bracamonte.

"María", "Tarde", "Afiche" y "Venganza", se juntaron con "Melodía de arrabal" y el estreno de sus versiones de "Como dos extraños", "Que tango hay que cantar" y "Con pan y cebolla".

Todos bien secundados por un seleccionado de músicos comandados por el pianista y arreglador Diego Ramos junto a Federico Maiocchi en contrabajo y Ernesto "Chino" Molina en bandoneón.

Justamente un momento muy especial se vivió con la interpretación de Mollo sólo acompañado por el virtuoso contrabajo de Maiocci para "Jacinto Chiclana" de Jorge Luis Borges y Astor Piazzolla.

"Naranjo en flor", "Nostalgias" y "Garúa", le puso el toque nostálgico y bien tanguero a la velada, para luego y en la intimidad de piano y voz, regalarle a la gente, "Nada".

Mollo, quien no sólo posee una voz personal y efusiva, tiene un buen manejo de la escena, y cantó "Bailarín" con la presencia de su autora en la sala, Adela Balbín, con una letra muy especial y en donde se recordó a la memoria de Rubén Juárez.

Pero la fiesta del dos por cuatro continuó con vibrantes y emotivas interpretaciones de "Los mareados", "Cuando me entres a fallar" y "Grisel" y otro instante íntimo de voz y bandoneón ahora para "Uno", "La última curda" y el estreno de "Te miro despertar Constitución" de Yunes Castillo.

Ya en el final de la velada y después de casi dos horas de actuación, Mollo se cruzó imaginariamente al otro lado del Río de la Plata, con el candombe tanguero "Rocanrol" de Edu Pitufo Lombardo, el valsesito "Que nadie sepa mi sufrir" y los muy pedidos "Siempre París" de los hermanos Virgilio y Homero Expósito y su versión de "Pasional".

En los bises que no pueden faltar, un sentido homenaje al "flaco" Spinetta con su himno "Muchacha ojos de papel" con arreglos notables de Ramos y "Malena" como despedida a un exitoso ciclo que lo tuvo como protagonista todos los martes de septiembre.

Omar Mollo demostró una vez más sus dotes de buen cantor popular, mixturando en su repertorio el tango tradicional con el de avanzada, pero sin dejar de lado su performance rockera.

 

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