El cantante nacido en Verona, pero muy pequeño llegado a la Argentina con su familia fue una de las grandes voces del tango rioplatense desde su debut en la década del 30.

Alberto "El Tano" Marino, conocido como "La voz de oro del tango" y considerado uno de los grandes cantores de orquesta, dejó una huella imborrable, permaneciendo en el recuerdo de los amantes de la música argentina al cumplirse hoy 100 años de su muerte.

Tenía registro de tenor y venía de la escuela italiana del tango. Se caracterizó por no abusar de su gran caudal vocal ubicándose en el rol de un intérprete que busca que la canción sea protagonista.

Formó parte de un circuito de tango de cantantes delicados y cuidadosos, que incluyó a Raúl Berón, Oscar Serpa, Carmen Duval y María de la Fuente, entre otros.

"Pasaba de un potente agudo a un profundo bajo con la facilidad de los elegidos, poseía un vibrato inconfundible pero del cual no abusaba. Sus detractores, no obstante reconocer su capacidad, le enrostran que era frío y carente de media voz", escribió el periodista Ricardo García Blaya en un perfil que puede leerse en atodotango.com .

Fue bautizado como "La voz de oro del tango" por el director de orquesta Alfredo Gobbi. Admiraba a Gardel y respetaba a Corsini y Magaldi, y tenía predilección por los programas que Charlo transmitía por la radio.

Como cantante debutó en 1935 en Radio Mitre. Integró varias orquestas hasta que en 1942 el bandoneonista Anibal Troilo lo incorpora a la suya.

La leyenda cuenta que Marino estaba cantando en el Palermo Palace, cuando Aníbal Troilo, que contaba con Francisco Fiorentino como cantor, lo escuchó y quedó encantado con el joven Marino. Decidió sumarlo como segundo cantor de su orquesta.

En ese tiempo, Marino ya había acordado ser parte de la orquesta de Rodolfo Biagi, pero decidió aceptar la propuesta de Troilo, junto a quien trabajó durante cuatro años, desde 1943 hasta 1947.

Cuando Fiorentino se alejó de la orquesta de Troilo, Marino siguió como cantor compartiendo el repertorio con otro gran cantor: Floreal Ruiz, con el que cantó y grabó a dúo varias joyas como “Camino del Tucumán”, tango de Razzano y Cátulo Castillo; y “Milonga en rojo” de Demare y González Castillo, entre muchas otras.

Marino también grabó inolvidables versiones de “Fuimos” de José Dames y Homero Manzi; de “Cristal” de Mariano Mores y José María Contursi; y de “Rosicler” de José Basso y Francisco García Jiménez.

Si bien para muchos ésa fue la época más importante de su vida artística, luego de encaró un exitoso camino como solista con orquesta o con guitarras en el país o en el extranjero. En los los últimos años había dejado de ser tenor y se convirtió en un gran barítono.

Murió a los 69 años el 21 de junio de 1989 en la ciudad de Buenos Aires, dejando una huella imborrable en la música argentina.

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