DECESO
Murió Mario Pereyra, histórico conductor de radio y director de Cadena 3
El conductor radial Mario Pereyra murió esta madrugada a los 77 años, después de haber permanecido internado por coronavirus desde hacía más de 10 días, según informó Cadena 3.
Se encontraba internado desde el 13 de octubre pasado luego de haber contraído coronavirus, TeniÌa 77 años y apenas conocida la noticia es una sensacioÌn de vaciÌo y de dolor.
VaciÌo, porque desde el programa matutino Juntos cultivoÌ un perfil omnipotente a partir de un olfato uÌnico para captar la vibracioÌn popular; y su ausencia, con toda loÌgica, magnifica cierto desconcierto, instituye una atmoÌsfera de “antes y despueÌs” de eÌl.
Y sensacioÌn de dolor, porque “Marito” era un comunicador querido por su audiencia y respetado en todos los oÌrdenes de la sociedad.
Hoy, ese cariño popular eclipsa al perfil del polemista que, en el ejercicio de su profesioÌn, entrevistoÌ a Luciano BenjamiÌn MeneÌndez en modo concesivo y, maÌs recientemente, se refirioÌ al dictador chileno Augusto Pinochet en teÌrminos empaÌticos.
Por estas intervenciones poco felices y por su centralidad, Mario Pereyra fue repudiado y dividioÌ aguas.
No obstante, a la hora de su partida es inevitable destacar que sus modos expresivos, su capacidad de armar equipos y su determinacioÌn de priorizar la intuicioÌn por encima de “lo aconsejable” revolucionaron al ambiente radial cordobeÌs.
Esa impronta, ademaÌs, convirtioÌ a Cadena 3 (y antes a LV3) en liÌder absoluta de audiencia.
Junto a Rony Vargas y sus socios de Radiodifusora del Centro, Pereyra dio vuelta como una media al caraÌcter unitarista de la loÌgica mediaÌtica argentina.
En otras palabras, logroÌ que una radio del interior alcanzara estatus federal y discutiera en un plano de igualdad de fuerzas con las metropolitanas.
SeguÌn una encuesta de la revista Punto a Punto publicada hace unos años, Mario Pereyra era el segundo hombre maÌs influyente de CoÌrdoba, despueÌs del gobernador Juan Schiaretti. El dato categoÌrico, sin embargo, no atenuoÌ su caraÌcter de adicto al trabajo.
Este conductor devenido en empresario siempre fue por maÌs y nunca se dio por satisfecho, a pesar de que le tocoÌ vivir situaciones dolorosas.
“Estoy en el tramo final de mi carrera, por problemas del corazoÌn. Pero ando fenomenal, no me puedo quejar de lo bien que estoy. Quiero dedicarle maÌs tiempo a mi familia, viajar y conocer muchos lugares. Soy un Sarmientito, nunca he faltado en mi trabajo. Todos los diÌas me levanto a las 5 de la mañana. Tuve la suerte de no enfermarme mucho, pero necesito estar con mi familia”, le dijo Mario al Diario de Cuyo en 2017, para contextualizar uno de sus tantos retiros en falso.
Por entonces, el conductor ya habiÌa perdido a su hijo Mariano, un golpe del que se sobrepuso como pudo. TambieÌn salioÌ adelante maÌs cerca en el tiempo, en ocasioÌn del fallecimiento de su nieto Mateo Mario.
La voz de Pereyra mostroÌ cierta erosioÌn por estas peÌrdidas, pero se fue reconstruyendo con el correr de los diÌas. Como si se empeñara en demostrar que su traÌnsito por este mundo soÌlo teniÌa sentido en el aire radiofoÌnico.
“Me fui a mi casa, me encerreÌ... Hasta que un diÌa decidiÌ que teniÌa que volver a salir, y volviÌ a la radio y trateÌ de seguir haciendo el programa como siempre. A veces me quebraba, saliÌa del estudio y me iba a llorar solo a una oficina. Soy muy lloroÌn yo, pero sabiÌa que no teniÌa que victimizarme”, le dijo Pereyra a Jorge Camarasa, en entrevista con diario Alfil.
“Al aire no dije ni una palabra. Pero todos los diÌas, al volver a casa, estacionaba el auto en cualquier calle y me poniÌa a llorar. Los taxistas se paraban, me golpeaban el vidrio y me deciÌan: ‘¡Fuerza, Mario! ¡Vamos!’. ¿Sabe una cosa? Somos una familia muy unida, nosotros. Estoy casado con la mujer de siempre, en primeras y uÌnicas nupcias, y tenemos tres hijos y siete nietos. Tres hijos, porque para miÌ Mariano sigue estando... RecieÌn ahora, un año y medio despueÌs de que pasoÌ, puedo hablar de esto sin emocionarme. Pero a veces... ¿Ve? Ya estoy llorando de nuevo”, amplioÌ en aquel diaÌlogo.
Mario Pereyra se volvioÌ una referencia mediaÌtica en CoÌrdoba pero nacioÌ y crecioÌ en San Juan.
MaÌs especiÌficamente, el 20 de julio de 1943 y en seno de una familia de clase media establecida en Villa Yornet, barrio suburbano de la capital de esa provincia cuyana.
Sus padres, Mario Pereyra Recabarren (dueño de la sombrereriÌa Pereyra) y MariÌa del Carmen MartiÌn, soñaban con un hijo abogado y generaron las condiciones para que eÌste hiciera carrera en La Plata, Buenos Aires. Todo, claro, despueÌs de que cursara el bachillerato en el Colegio Don Bosco.
El plan no resultoÌ.
“Yo estudiaba derecho en La Plata, pero no era lo miÌo. Un diÌa les dije a mis padres ‘no quiero estudiar maÌs’. ‘¿Y queÌ vas a hacer?’, me preguntaron. ‘Quiero hacer radio’”, recordoÌ Pereyra en el sitio sanjuanalmundo.org, donde tambieÌn contoÌ que empezoÌ con el radioteatro en los estertores del formato y que su gran pegada tuvo lugar en Radio ColoÌn y junto a Rony, a instancias del productor artiÌstico Francisco Bustelo.
150 años de historia fue el primer programa que Bustelo le dio para conducir. Era un certamen de preguntas y respuestas enfocado en todas las escuelas de San Juan.
“DiriÌa que con Rony entramos en un momento de transicioÌn –recordoÌ-. Nos tocoÌ un momento de cambio en la radio. HabiÌa una radio demasiado formal, praÌcticamente libretada, en la que no se permitiÌa una risa o una broma bajo amenaza de una sancioÌn, Nadie podiÌa salirse de lo que estaba estipulado”, evocoÌ.
“Es entonces cuando entramos nosotros, en ese momento de transicioÌn, en el que se terminaba ese formalismo y comenzaÌbamos a hacer una radio con maÌs libertad, con creatividad”, completoÌ sin olvidarse de que el chileno Lucho RomaÌn fue su maÌxima influencia.
Mario Pereyra siempre reivindicaba sus oriÌgenes radiofoÌnicos, que se completaron con pasos exitosos por Radio Sarmiento (San Juan) y Radio de Cuyo (Mendoza).
Y los idealizaba al extremo de plantear que sus proyectos contemporaÌneos no eran maÌs que la extensioÌn de la agitacioÌn pueblerina que eÌstos ofreciÌan.
“La verdad es que todas las cosas que hicimos en CoÌrdoba ya estaban inventadas en San Juan. En tres meses, CoÌrdoba se rindioÌ ante esto que era una revolucioÌn de la radio argentina. Las grandes fiestas que hicimos en San Juan siempre fueron exitosas y se repitieron acaÌ... Y todaviÌa siguen teniendo eÌxito”, amplioÌ para sanjuanalmundo.org .
AsiÌ, involuntariamente relevoÌ coÌmo pasoÌ de renovador a conservador blindado por un eÌxito irrefutable.
Mario Pereyra se establecioÌ en CoÌrdoba en 1984, mientras que Rony Vargas, el socio con el que trabajaba y saliÌa a dar vueltas con una Gilera por las calles de su terruño, lo hizo un año despueÌs.
Ambos llegaron tentados por una oferta de las autoridades de LV3, la radio que por aquel tiempo funcionaba en avenida ColoÌn casi esquina Rivera Indarte y necesitaba una refundacioÌn para ser competitiva.
AdemaÌs de la experiencia sanjuanina, la dupla teniÌa como respaldo unas coberturas de la temporada teatral de Villa Carlos Paz y la creacioÌn de una productora de espectaÌculos con base en Cuyo.
“Tuvimos mucha suerte. Encontramos a una persona que no conociÌamos, el doctor Luis BaruÌd, que habiÌa sido director de esta radio donde eÌramos empleados. Luis nos dice un diÌa que la radio saliÌa a licitacioÌn. ‘PreseÌntense’, nos sugiere. ‘¿CoÌmo nos vamos a presentar nosotros? Hace falta plata’, dijimos. ‘Yo tengo la persona que puede poner el dinero’. ‘Y quieÌn es’. ‘Gustavo de Filippi’”, reconstruyoÌ Pereyra para referirse a la privatizacioÌn de LV3 en 1990.
“Nos hicimos socios de una persona que no habiÌamos visto en nuestra vida y hoy es nuestro socio mayoritario. Y resultoÌ un tipo extraordinario, un gran empresario. Al principio eÌramos cinco socios pero las cosas fueron decantando. Hoy somos tres. De Filippi que tiene la mayoriÌa accionaria, Rony y yo. Y la radio tiene un director que es Gustavo Molina”, precisoÌ luego el comunicador que asiÌ como recibioÌ el beneplaÌcito de la audiencia tambieÌn era tentando regularmente por el poder poliÌtico.
Pero si eÌste no logroÌ sentarlo en una banca legislativa o sacarlo del estudio para darle un cargo ejecutivo, siÌ lo consagroÌ como una fuente de consulta permanente o como una figura con la que habiÌa que congraciarse para sintonizar con las mayoriÌas. Con el pueblo, en definitiva.
Mario Pereyra era consciente de ese poder, y a veces lo ejerciÌa sin pudores y sin temores de transgredir alguÌn liÌmite. En la antesala de las uÌltimas elecciones presidenciales, por ejemplo, tuvo un fuerte cruce con el presidente Alberto FernaÌndez y tratoÌ con un discutible paternalismo a Mauricio Macri, claramente su candidato favorito.
“¿CoÌmo usted se une a un sector que tiene un vicepresidente (por Amado Boudou) que estaÌ preso, condenado; que tiene a una mujer (por Cristina Kirchner) con 13 causas; y que tiene a ministros que estaÌn detenidos por causas de corrupcioÌn?”, le preguntoÌ al por entonces candidato del Frente de Todos, en tono inquisitivo.
A Macri, en tanto, le lanzoÌ: "Hay un enorme porcentaje de argentinos que no cree que esteÌn haciendo las cosas bien. Y estaÌn las elecciones mañana. ¿CoÌmo hacemos para decirle a esa gente que aguante? ¡La gente no aguanta, Mauricio! ¡Vas a perder las elecciones, y ahiÌ se pierde todo este trabajo!”
Si bien era altivo y se sabiÌa poderoso, Mario Pereyra construyoÌ una relacioÌn entrañable con los artistas en ascenso y en las puertas de la consagracioÌn. Eso explica los saludos emocionados de Soledad, Abel Pintos, Luciano Pereyra y de una lista interminable de solistas y bandas de todos los frentes de nuestra muÌsica popular.
Era un Rey de Midas para la industria discograÌfica, y en ejercicio de ese perfil, usaba expresiones de vieja escuela o, si se prefiere, chapadas a la antigua. “Este es tu conjunto favorito, ¿no?”, le consultoÌ Pereyra a este cronista en una Fiesta del DiÌa del Niño que Cadena 3 ofrecioÌ en el Kempes, mientras Miranda! intentaba imponerse en la escala estadio.
Amante del tango y conocedor del folklore tradicional, empatizaba con los muÌsicos, aun cuando eÌstos no fueran afines ideoloÌgicamente.
Pero por sobre todo, su centralidad era poliÌtica. Y su postura, antiperonista. “Lo que menos soy es peronista. Es terrible un partido que lo abarque todo, desde la derecha hasta la izquierda. Yo creo que tendriÌa que haber cuatro o cinco partidos: uno de centro derecha, uno de centro izquierda, uno maÌs radicalizado para un lado y otro para el otro, y si quiere un partido verde, ecologista. AsiÌ tendriÌa que ser, con eso estariÌamos mejor”, sostuvo en la ya citada entrevista con Alfil.
“Yo soy un tipo de derecha, un liberal en el buen sentido –confesoÌ alliÌ-. Lo aclaro porque ahora pareciera que ser liberal es un delito”.
Su espiÌritu competitivo no soÌlo lo llevoÌ a estar en el aire casi hasta sus uÌltimos diÌas, sino que le impidioÌ delegar protagonismo, ceder el control, la conduccioÌn.
En ese punto convergen virtud, pecado y una certeza: es imposible llenar el vaciÌo que deja Mario Pereyra.
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Miguel Asadian


