En el día que cumpliría 83 años, un recorrido desde sus inicios en una pequeña radio de Tucumán hasta convertirse en la máxima representante de la música popular. Amada por la escena del rock, admirada e invitada por grandes músicos internacionales, “La Negra” supo traspasar los límites del idioma como nunca nadie lo había hecho antes

Era La Negra. Basta con mencionarla así para saber que se habla sobre ella, una de las voces argentinas más privilegiadas y favorita de cuatro generaciones latinoamericanas, que trascendió fronteras y géneros. Eso fue y seguirá siendo la eterna Mercedes Sosa.

Nació hace 83 años en San Miguel de Tucumán en una familia trabajadora de descendencia calchaquí. En plena adolescencia comenzó a cantar, pero recién en 1959 pudo grabar su primer disco, La voz de la zafra. Impactó por la fresca calidad de su voz y, sobre todo, por involucrarse en un género y con un instrumento que había sido apropiado por los hombres. Marcó el inicio del Nuevo Cancionero popular y folclórico que pronto se expandió a todo el continente. Además exploró en el rock, el tango y el pop.

Dejó en claro que había llegado para quedarse y que tenía mucho por decir. Fieles testigos de ello fueron sus discos Canciones con fundamentos y Yo no canto por cantar.

 “Cantante es el que puede y cantor, el que debe”, Facundo Cabral.  Mercedes Sosa de autodefinía como “cantora” y ese fue el nombre de su último y magistral disco.

Cambia, todo cambia: la revolución en el folclore argentino

“La Negra” Sosa fue una excelente bombista. Cuando adolescente daba clases de danzas folclóricas.

“La Negra” Sosa fue una excelente bombista. Cuando adolescente daba clases de danzas folclóricas.

Cuando tenía 15 años ya era conocida por su talento. Entonces daba clases de danzas folclóricas y pasaba horas cantando y fueron sus amigas quienes le insistieron para que se presentara en un concurso de una radio local que buscaba a las nuevas voces de Tucumán, en1950. Allá fue y ganó. El premio era un contrato para cantar durante dos meses en la emisora. Se había abierto para ella la primera de muchas grandes puertas.

Mercedes llegó a aquel concurso como Gladys Osorio, el pseudónimo que eligió para ocultarse. Más temprano, ese mismo día, había cantado el Himno Nacional en un acto escolar. Esos fueron sus primeras actuaciones en público.

Sobre el por qué del falso nombre, contó: "Por temor a que se enterara mi papá me llamé Gladys Osorio. Canté 'Triste estoy', de Margarita Palacios. Cuando terminé, el dueño de la radio me dijo: 'El concurso concluyó y lo ganaste vos'. Y seguí cantando en la radio. Hasta que un día mi papá me descubre y me llama y me dice palabras que escucho ahora: '¿Le parece bonito eso de andar metiéndose en la radio? ¿Eso es lo que hace una señorita criada para ser decente? Gladys Osorio, venga, acérquese… ¿Tengo que felicitarla? Míreme a los ojos ¡Que me mire a los ojos le digo!'".

La Negra —Marta para su familia aunque su nombre era Haydee Mercedes— había iniciado su carrera: cantaba en actos partidarios del peronismo, en un circo y boleros en aquella radio.

Mercedes Sosa al lado de Piero, Antonio Tarrago Ros, Victor Heredia y Armando Tejada Gómez.

Mercedes Sosa al lado de Piero, Antonio Tarrago Ros, Victor Heredia y Armando Tejada Gómez.

Para fines de 1957 se mudó junto a su marido, el músico Oscar Matus, a Mendoza, provincia de la que él era oriundo. Seis años después se unieron a Armando Tejada Gómez —decisivo en la carrera de ella— y fundaron el Movimiento del Nuevo Cancionero, una corriente que ponía el acento en la vida del argentino y que renovó el folclore, revolucionando la música en Argentina.

En 1959 grabó, por fin, su primer disco, La voz de la zafra en el que sin dudas hizo honor a su padre, obrero de la industria azucarera. Ese primer trabajo con ocho canciones no fue lo esperado, pero su talento pudo mantenerla en pie. Tiempo después se apreció el significado de ese disco: allí estaban las composiciones y la unidad de los nombres que impulsaron el Movimiento del Nuevo Cancionero.

Consagración, compromiso político, exilio y regreso a Argentina

En febrero de 1963 el movimiento fue oficialmente lanzado y La Negra se mantuvo siempre firme con la convicción asumida al momento de fundarlo.

Pero antes, en 1965, se presentó por primera vez en el Festival de Cosquín  como la invitada de Jorge Cafrune, nada menos, quien mantuvo una posición estoica cuando los organizadores querían recharzarla por la militancia de La Negra en el Partido Comunista.

"Yo me voy a atrever, porque es un atrevimiento lo que voy a hacer ahora, y me voy a recibir un tirón de orejas por la Comisión, pero que le vamos a hacer —siempre he sido así, galopeador contra el viento—. Les voy a ofrecer el canto de una mujer purísima, que no ha tenido oportunidad de darlo y que como les digo, aunque se arme bronca, les voy a dejar con ustedes a una tucumana: Mercedes Sosa". Así la presentó Cafrune. Ella misma calificó esa presentación como "la actuación definitiva" en su carrera.

Se consagró en ese escenario y pasó las fronteras: en 1967 realizó su primera gira por los Estados Unidos y Europa; al año siguiente grabó un nuevo disco y dos años después un tercero (El grito de la tierra) que incluyó Canción con todos, considerado como un himno latinoamericano.

Mercedes Sosa junto a Caetano Veloso.

Mercedes Sosa junto a Caetano Veloso.

En 1969 se presentó por primera vez en Chile y grabó un disco en homenaje a los cantautores Violeta Parra y Victor Jara. Posteriormente lanzó otro para celebrar el arte de Parra, en coincidencia con el gobierno de Salvador Allende.

De familia peronista, en su juventud apoyó las causas sociales, en los 60's se afilió al Partido Comunista y fue militante de izquierda toda su vida. El  Golpe de Estado de 1976 la incluyó en la lista negra y sus discos fueron prohibidos.

Pese a eso, en 1982, poco antes de la Guerra de Malvinas regresó a Argentina y ofreció una serie de conciertos en el Teatro Ópera donde junto a exponentes del pop, tango y rock se manifestó contra la dictadura logrando un evento cultural sin precedentes.

 “Desahuciado está el que tiene que marchar a vivir otra cultura diferente”. “Sólo le pido a Dios”, la composición de León Gieco que Mercedes Sosa eligió para cerrar varios de sus conciertos.
Mercedes Sosa junto a su hijo Fabián Matus.

Mercedes Sosa junto a su hijo Fabián Matus.

Fusión cultural: La Negra en el rock, el tango y el pop

Así como se comprometió con las raíces del folclore argentino estrechó lazos con otras raíces y con los jóvenes que daban vida al Rock Nacional: conoció a Charly García, Luis Alberto Spinetta, Nito Mestre, León Gieco, Victor Heredia y Pedro Aznar. Lo que siguió fue una etapa gloriosa para la música argentina y una estrecha amistad que la unió a ellos de por vida. En su rico repertorio también incluyó obras de Atahualpa Yupanqui y grabó un recordado disco con Horacio Guarany.

No se detuvo ahí. Trascendió fronteras y puso voz para interpretar a los cubanos Pablo Milanés y Silvio Rodriguez igual que a los chilenosVictor Jara y Violeta Parra. A ellos la unió las mismas convicciones políticas,  reflejadas en composiciones sociales que hablaban de libertad, igualdad y justicia, esenciales para quien vivió en el exilio.

La madre de todos. Mercedes Sosa junto a Charly García, Caetano Veloso, Teresa Parodi, Fito Páez, Pedro Aznar, León Gieco y Pablo Milanés. Con todos la unió una gran amistad y la “razón de vivir mi vida”. La Negra Sosa tenía ese don de convertirse en inolvidable para cualquier persona que se cruzara en su vida.

La madre de todos. Mercedes Sosa junto a Charly García, Caetano Veloso, Teresa Parodi, Fito Páez, Pedro Aznar, León Gieco y Pablo Milanés. Con todos la unió una gran amistad y la “razón de vivir mi vida”. La Negra Sosa tenía ese don de convertirse en inolvidable para cualquier persona que se cruzara en su vida.

El crecimiento de La Negra fue imparable. Se convirtió en el referente de tres generaciones que la vieron en vivo, que la escucharon a escondidas cuando fue censurada, que la ovacionaron en cada concierto brindado en cada rincón de Argentina, de América y del mundo.

Durante las décadas de 1980 y 1990 siguió creciendo y dejando su impronta tucumana, argentina y latina. Fue capaz de emocionar a las etnias más diversas, desde China hasta el Vaticano, donde cantó en 1994para el Papa Juan Pablo II .

En 1997 subió a Charly Garcia al mítico escenario de Cosquín en un show histórico donde interpretaron incomparables versiones de "Rezo por vos" y del "Himno  Nacional Argentino", generando un sinfín de criticas. Cansada de las polémicas no volvió a pisar ese escenario.

En 1999 grabó La Misa Criolla de Ariel Ramírez y pese a ser agnóstica lo hizo de manera excepcional y se la dedicó a su madre. Ese mismo año cantó en el Estadio de Boca Juniors con Luciano Pavarotti.

La madre de todas las voces. “La Negra” junto a Gustavo Cerati, Silvio Rodríguez, Shakira, León Gieco, Victor Heredia, Luis Alberto Spinetta, Luciano Pavarotti y Julieta Venegas. Con todos cantó, para todos fue ejemplo.

La madre de todas las voces. “La Negra” junto a Gustavo Cerati, Silvio Rodríguez, Shakira, León Gieco, Victor Heredia, Luis Alberto Spinetta, Luciano Pavarotti y Julieta Venegas. Con todos cantó, para todos fue ejemplo.

En 2003 fue convocada por Martha Argerich para que la acompañara en el Teatro Colón. En 2008 grabó Cantora, su último trabajo de disco doble con 34 canciones, grabada junto a destacados cantantes iberoamericanos.

Fue reconocida y premiada: recibió el Premio Gardel al "Mejor disco del año" y se quedó con cuatro de los seis Grammy Latino a los que fue nominada. En 2008 fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO. Con el nuevo siglo volcó su lucha a la defensa del Medioambiente y proclamó el respeto a la Pachamana.

Dejó más de 130 álbumes (propios en estudio y en vivo, recopilatorios y en colaboración) con su voz. Fue convocada por artistas internacionales como Sting, Luciano Pavarotti, Andrea Bocelli y Joan Manuel Serrat, entre otros. Además cantó con la nueva ola del folclore argentino: Liliana Herrero, Soledad Pastorutti, Abel Pintos y otros tantos que quisieron cantar a su lado.

Mercedes Sosa nunca abandonó la denuncia política ni su defensa de la hermandad de los pueblos latinoamericanos que le valió el sobrenombre de La Voz de Latinoamérica.

El día que la Voz de Latinoamérica se convirtió en eterna

El 4 de octubre de 2009 a las 5 de la madrugada una falla cardíaca seguida por una insuficiencia renal dejó al mundo sin La Negra. Desde hacía más de 30 años padecía el mal de chagas, "una enfermedad que transmite la vinchuca (un parásito) y que lleva aparejado problemas cardíacos", había definido un médico.

Semanas antes, el 18 de septiembre, había sido internada en un sanatorio de Palermo donde pasó su ultima semana en una lucha silenciosa, pero finalmente murió a los 74 años.

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Algunas frases de Mercedes Sosa

"El canto es una ceremonia de amor del artista para con el público".

"Toda censura es peligrosa porque detiene el desarrollo cultural de un pueblo".

"Hasta creo haber superado el momento halagador del aplauso para quedarme en la pura alegría del cantar, ahí encuentro yo toda la felicidad".

Su voz seguirá cantando, siempre cantando.

Su voz seguirá cantando, siempre cantando.

"Lo peor que le puede pasar a uno es no creer en nada. Quien no cree en nada se vuelve extranjero de la vida".

"La cultura es lo único que puede salvar un pueblo, lo único, porque la cultura permite ver la miseria y combatirla. La cultura permite distinguir lo que hay que cambiar y lo que se debe dejar, como la bondad de la gente, el compartir una empanada, un vino…"

"Es un enorme error pensar que el gran cambio tiene que venir desde lospartidos políticos. No, tiene que venir desde cada uno. Los seres humanos tenemos que aprender a respetarnos a nosotros mismos y después respetar a los demás. No sé quién dijo que primero tenemos que aprender a tolerar, pero qué mejor que eso es aprender a respetar al otro".

 

 

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