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14/09/2024

Por qué ya casi no hay estudiantes extranjeros en las universidades de China

Fuente: telam

El país asiático enfrenta un descenso alarmante de alumnos internacionales, a diferencia de lo que ocurre en los principales centros de estudio occidentales. Las causas detrás de este declive

>En los últimos años se ha visto una considerable caída en los registros de estudiantes universitarios extranjeros en China, a diferencia de lo que ocurría hace poco más de una década cuando miles de jóvenes de diferentes partes del mundo mostraban un gran interés por estudiar en el gigante asiático.

Como contracara de esto, cada vez son más los chinos matriculados en las principales universidades de Alemania, Bélgica, Canadá, Estados Unidos, Francia, Países Bajos, Reino Unido y Suiza, entre otros.

Durante su intervención, el académico abordó la notable disminución de estudiantes extranjeros en China, destacando, por ejemplo, que el número de alumnos de Estados Unidos cayó de más de 15.000 hace una década a apenas 350 en 2023. Además, enfatizó la preocupante reducción del 78% en la afluencia de estudiantes surcoreanos desde 2017. Este fenómeno se produce, además, en un contexto donde otros países han visto una recuperación en los niveles de estudiantes internacionales tras la pandemia de COVID-19.

Si bien Jia no centró el problema en la pandemia de coronavirus, Benjamin Mulvey, sociólogo de la Universidad de Glasgow (Reino Unido) y autor de Mapping International Student Mobility Between Africa and China (“Mapeo de la movilidad estudiantil internacional entre África y China”), recordó que las estrictas políticas de confinamiento impuestas por el régimen han tenido un impacto negativo en la matriculación internacional. “Muchos estudiantes se quedaron fuera de China, y otros también se quedaron encerrados”, afirmó.

Asimismo, indicó que algunos estudiantes extranjeros, en particular los de África, también se enfrentaron a la discriminación y a “la búsqueda de chivos expiatorios” en el punto álgido del brote. Por ejemplo, algunos restaurantes, centros comerciales y hospitales de China prohibieron la entrada a personas de raza negra, y algunos estudiantes africanos fueron expulsados de sus apartamentos.

En su exposición Jia se refirió a otros dos motivos adicionales de preocupación. En primer lugar, el régimen chino no ha aclarado cómo aplica una serie de leyes con aplicación extraterritorial. Por ejemplo, no se han publicado directrices detalladas de aplicación de la Ley Anti-Espionaje, por lo que no está claro qué es ilegal. Esto ha dado lugar a malentendidos. Por último, Jia mencionó problemas de comodidad de vida.

Según consideró, la política internacional no parece ser un factor significativo en esta situación, ya que el número de estudiantes chinos en países desarrollados se ha estado recuperando.

Adicionalmente, instó al gobierno a emitir directrices claras sobre la aplicación de la Ley Anti-Espionaje y otras legislaciones relevantes, con el objetivo de reducir ambigüedades y fomentar un entorno de educación segura y reglamentada. Jia detalló que su propuesta busca que los departamentos gubernamentales competentes publiquen regularmente datos e información sobre los estudiantes extranjeros que estudian en China, refuercen la investigación y, sobre esta base, elaboren políticas más racionales.

Con relación a esto último, diversos países y organismos internacionales han acusado al régimen de Xi Jinping de espiar y vigilar a los estudiantes de China y Hong Kong en el extranjero; principalmente en Occidente. Según lo denunciado por jóvenes chinos para el informe “En la universidad tengo miedo”, de Amnistía Internacional, viven con miedo a la intimidación, el hostigamiento y la vigilancia, puesto que las autoridades chinas tratan de impedir que se involucren en temas de carácter “delicado” o político durante su estancia en el extranjero.

Más de la mitad del alumnado entrevistado por Amnistía ha dicho autocensurar de forma habitual sus conversaciones y publicaciones en plataformas digitales por miedo a que las autoridades chinas vigilaran sus actividades, incluso en plataformas de redes sociales no chinas como X, Facebook e Instagram.

Esto, sumado a otras denuncias contra el régimen chino por violaciones a los derechos humanos, también son analizadas por los estudiantes extranjeros a la hora de decidir un destino para continuar sus estudios.

Estos choques geopolíticos y económicos de Pekín y Washington han abierto una ventana de oportunidades para otros países y regiones, principalmente Europa.

Matthew Barocas es el coordinador del programa de la Cátedra de Negocios y Economía de China en el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés) en Washington. Para el portal “China File” compartió su experiencia de un año estudiando en el gigante asiático, adonde llegó en 2021, y también explicó lo que, para su criterio, deberían mejorar las autoridades locales para atraer estudiantes internacionales: “Para atraer a más estudiantes internacionales, China necesita, en primer lugar, romper el ciclo de lentitud o denegación de visas en respuesta a acciones similares de Estados Unidos. Los costos inflados de los vuelos a China siguen siendo una barrera para el ingreso. Deberían existir precios especiales de pasajes aéreos o esquemas de boletos gratuitos para estudiantes. Los servicios digitales también necesitan recibir una mejor orientación sobre cómo hacer adaptaciones para los viajeros internacionales. Con frecuencia me encontré con miniaplicaciones de WeChat que no funcionaban sin un número de identificación nacional chino”.

En su exposición el profesor de la Universidad de Pekín reconoció que, aunque se adoptaran estas propuestas, no está claro si los estudiantes de países desarrollados volverían a elegir estudiar en China. Pero lo que sí está claro es que, pese a los esfuerzos de Xi Jinping de impulsar un plan para atraer a jóvenes extranjeros, las acciones internas y externas del régimen alejan cada vez más a los estudiantes internacionales de Beijing.

Los expertos estiman que el gasto en educación de las familias chinas aumentará en los próximos años. Las previsiones programan que, entre 2015 y 2030, China destinará el 12,5% del crecimiento global del consumo a la educación de los menores de 30 años, lo que representaría la cifra más alta entre todos los países.

Sumado a las coyunturas locales y a las políticas cada vez más restrictivas, hay varias razones por las que los estudiantes chinos optan por universidades extranjeras en lugar de las nacionales. La mayoría de las mejores universidades de China son públicas; por ende, bastante más baratas que las privadas. Pero esto también lleva a que sea muy difícil entrar y que todo depende de las notas finales del “Gaokao”, el examen más importante en el país y que se realiza al final del bachillerato. Este esquema provoca una competencia feroz y una enorme presión sobre las familias y los estudiantes. Por eso, muchas familias se inclinan por universidades asiáticas, australianas u occidentales de excelencia.

Fuente: telam

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