Jueves 14 de Mayo de 2026

Hoy es Jueves 14 de Mayo de 2026 y son las 12:48 - Estas escuchando LA FOLK ARGENTINA la radio del folklore desde Tigre Bs As Argentina / mail:[email protected] / twitter:@lafolkargentina / fan page:radio la folk

04/08/2025

El agua, la identidad y las utopías queer se entrelazan en el universo literario de Yol Segura

Fuente: telam

Desde la nostalgia por la música pop hasta la crítica al modelo de modernidad, la autora mexicana crea en ‘Vimos casas hundirse’ una travesía literaria que celebra las identidades no binarias y la disidencia

>El agua puede traer a la tierra sirenas bisexuales, al menos así lo canta el pop de Chappell Roan en ‘Casual’ (2023), pero también puede arrojar utopías acuáticas no binarias, como las que imagina Yol Segura, quien, entre ‘dildos’ de Sailor Moon y una presa contaminada en México, escribe su novela debut: Vimos casas hundirse.

La segunda se traducía en obras como la presa Zimapán, construída en el estado mexicano de Querétaro por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el entonces grupo político en el poder.

Con la intención de romper con “la promesa de una modernidad” -que no llega- y el “deber ser” -que manipula el cuerpo-, Segura, que se identifica como una “persona no binaria lesbiana”, explora, mediante el lenguaje inclusivo de la ‘x’ y la literatura de la “no persona”, la posibilidad de “descomponer el concepto de humanidad” a través de la idea casi “mágica” del agua.

“Para mí, esa sería la utopía: el momento en que nos detenemos y decimos: ‘No por ahí no era, nos vamos a descarrilar’. Esa idea de que estamos yendo hacia el vacío, pero todavía podemos frenar”, reflexiona.

Y es que, subraya, “parar” va en contra de lo que entendemos como “progreso”, ese que beneficia solo a pocas personas.

“Si renunciamos a eso podemos construir otra cosa que todavía no alcanzo a ver qué es y, supongo, que nadie o no del todo”, apunta.

Ese “algo” también puede ser una ‘x’ que congela la mirada del lector, porque una palabra dice ‘nosotrxs’ en lugar de “nosotros”.

Entonces, detalla, esa “pausa chiquita” -que se lee casi como “un error”- se vincula con seguir insistiendo en “reconocer las identidades que no están siendo nombradas y borradas”.

En ese sentido, opina que la “tradición literaria más convencional” ha negado ciertos cuerpos e idealizado un tipo de perfección, cuando la realidad es que el “100 % de los cuerpos” distan de ese ideal.

Ya no se escribe en la “soledad”, comenta, sino a partir de redes, como cuando asistió en 2018 a un taller de la autora argentina Gabriela Cabezón Cámara, quien leyó una versión “muy renacuajo” de ‘Vimos casas hundirse’, ahora publicada por Planeta.

Fuente: EFE. Fotos: EFE/ José Méndez

Fuente: telam

Compartir