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05/01/2026

Miguel Pichetto afirmó que Argentina debe alinearse con EEUU: “¿Había otra forma de terminar con un dictador como Maduro?”

Fuente: telam

El diputado consideró que era “inevitable” la intervención del gobierno de Trump y se diferenció del Peronismo. Planteó su mirada sobre el conflicto geopolítico. Y avaló la reforma en la estructura de la SIDE

>La detención del ex dictador Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, tras una incursión militar que alteró el panorama regional, generó un debate profundo en la dirigencia política argentina. Mientras el peronismo —con Cristina Kirchner, Axel Kicillof y legisladores nacionales del PJ— condenó la intervención estadounidense y defendió el principio de no intervención, el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto sostuvo que la operación fue “inevitable” y respondió a la necesidad de cerrar una etapa histórica marcada por un régimen que, a su juicio, carecía de legitimidad democrática. “¿Había otra manera de terminar, por lo menos en esta etapa, con un dictador como Maduro?”, planteó, ubicándose en línea con la política exterior impulsada por el presidente Javier Milei.

El posicionamiento de Pichetto contrastó con la reacción del peronismo institucional, que cuestionó el operativo estadounidense y denunció la violación de la soberanía venezolana, pese a que el régimen chavista desconoció el resultado de las últimas elecciones. Para el diputado, esa respuesta reflejó una visión anclada en categorías ideológicas del pasado, incapaz de dar cuenta de un escenario regional donde persisten dictaduras consolidadas, crisis humanitarias y, al mismo tiempo, emerge la disputa entre las dos superpotencias: Estados Unidos y China. En ese contexto, sostuvo que Argentina debía revisar de manera urgente su política exterior y definir con claridad su posicionamiento internacional.

Pichetto consideró que Venezuela representaba un caso extremo: un país devastado, con la mayor diáspora de la historia contemporánea —unos 10 millones de ciudadanos— y un régimen que eliminó a sus adversarios políticos. Señaló que ningún partido democrático podía respaldar una dictadura de esas características y recordó que Argentina había suscripto el Pacto Democrático, lo que —según remarcó— exigía una posición más firme frente a la continuidad del chavismo en el poder. Para el legislador, la discusión principal ya no era moral, sino política: cómo organizar la transición y cuáles serían los compromisos del chavismo residual ante Washington.

En esa misma lógica de realismo político, Pichetto se refirió a la reforma del sistema de inteligencia impulsada por el Gobierno. Si bien admitió que el decreto podría haber sido debatido como ley en el Congreso, defendió la unificación de las estructuras y de los fondos de inteligencia, al indicar que durante años existió una dispersión que debilitó la capacidad estatal. Sostuvo que varias de las atribuciones cuestionadas ya estaban previstas en el marco normativo vigente y advirtió que, en un mundo en crisis y en guerra, la tendencia global es fortalecer la inteligencia, tanto interna como externa, con especial atención a la ciberinteligencia. Esa postura lo ubicó nuevamente en sintonía con el Ejecutivo y lo distanció del peronismo, que rechazó la reforma y denunció un avance sobre las libertades.

La visión de Pichetto sobre Venezuela partió de una convicción central: América Latina ya no podía analizarse con las categorías ideológicas de los años 60 y 70. En su diagnóstico, el escenario internacional cambió de manera radical y está dominado por la realpolitik, con Estados Unidos recuperando un rol decisivo en el hemisferio occidental. Sin hablar de una reedición explícita de la Doctrina Monroe, sostuvo que la administración de Donald Trump dejó en claro que la región volvió a ser estratégica, especialmente en el contexto de la disputa global con China.

En ese punto, Pichetto introdujo un eje económico que consideró central para entender la decisión de Washington. Explicó que la cuestión ya no se reducía al petróleo venezolano, sino a su destino. Advirtió que esos recursos no podían seguir abasteciendo a China o a Irán en condiciones ventajosas y vinculó esa problemática con la situación argentina, donde —afirmó— la pérdida de industrialización y empleo también estuvo asociada al impacto del modelo chino sobre la economía local. Desde esa perspectiva, reclamó una política exterior coherente, que evitara combinar un discurso proestadounidense con prácticas económicas funcionales a Beijing.

El contrapunto con el peronismo apareció con claridad hacia el final de su análisis. Pichetto fue crítico del comunicado del PJ que condenó la intervención estadounidense en Venezuela y reivindicó el principio de no intervención. Lo definió como un mensaje “viejo”, atado a una dialéctica ideológica que no reflejaba la realidad de un mundo atravesado por conflictos armados y disputas entre superpotencias. Para el diputado, el debate de fondo seguía abierto: definir si Argentina continuaría simpatizando con regímenes autoritarios de izquierda en América Latina o si optaría por alinearse, sin ambigüedades, con Occidente y con Estados Unidos.

– Le pido una opinión sobre la detención de Nicolás Maduro, que ejecutó el gobierno de Estados Unidos, con una incursión militar.

– La resolución que tomó Estados Unidos era inevitable. Era la manera de concluir una etapa con una dictadura y un dictador como Maduro, a cargo de un gobierno que ya era insostenible. Vamos a ver ahora la etapa de transición que se abre con una parte del chavismo. Es interesante ver cuáles son los compromisos de esa transición y cuál va a ser la salida democrática, porque esto tiene que concluir en una salida democrática.

– Antes de abordar el tema del peronismo, le pido una reflexión sobre Nicolás Maduro y lo que ha pasado en Venezuela en estos últimos años.

La pregunta del millón es: ¿había otra forma de terminar, por lo menos en esta etapa, con la figura de un dictador como Maduro? Y otra pregunta: ¿cuáles son los compromisos que el chavismo residual —hoy a cargo de Delcy Rodríguez— ha asumido con Estados Unidos, más allá de alguna retórica todavía vigente?

– Son declaraciones obligatorias por las circunstancias.

– La duda es cómo es la transición. Porque Trump también tiene una visión respecto a cómo va a ser la transición. La transición debe ser un camino hacia una democracia más plena, donde tiene que haber reglas democráticas, que el que gane tenga la presidencia y se respete el resultado. Me parece que esto la Argentina lo tiene que defender, porque si no seguimos simpatizando con dictaduras como Nicaragua y Cuba, que son residuos marxistas de un proceso de la América de los sesenta.

– En el mundo actual el plano ético-moral está en un segundo plano. No digo que no deba existir ese plano ético-moral, pero en el mundo actual —un mundo complejo— la realpolitik es la que manda. Indudablemente hay una gravitación de Estados Unidos en el contexto de América; no digo que estén queriendo revivir la Doctrina Monroe, pero bueno…

– Es cierto. Lo mencionó Trump en la conferencia y es indudable que plantea que a partir de ahora hay una gravitación mucho mayor de Estados Unidos en las decisiones que se tomen en América, en función de un proceso que hoy está desarrollándose, de “guerra fría” con China. Lo dijo el secretario de Estado, Marco Rubio: es clave para entender esta situación. No importa tanto el tema del petróleo, porque Estados Unidos tiene petróleo por demás, sino que lo importante es a quién le vende Venezuela.

– El petróleo de Venezuela no puede servir para vendérselo barato a China o a Irán. Y en la Argentina hay que mirar esto que está ocurriendo, porque la pérdida de la industrialización, producto del fenómeno chino, la destrucción de la industria nacional y del empleo argentino está pegando también muy fuerte y esto requiere un análisis político.

– Argentina había firmado el Pacto Democrático. A partir del momento en que en la última elección, de manera notoria y grave, perdió por el doble y desconoció el resultado, indudablemente esto requería por parte de los dirigentes políticos de Latinoamérica una visión mucho más dura, mucho más inflexible respecto a la continuidad de esta dictadura.

– Esto es lo que está en debate también en la dirigencia política en la Argentina y en otros países del mundo, como Brasil. Brasil tiene un plano más formal, hizo una visión desde su mirada diplomática, pero vamos a ver los hechos. Acá lo que importa son los hechos y cómo continúa esto.

– Hay un primer paso que fue la detención de Maduro y vamos a ver cuáles son las obligaciones que tiene el chavismo residual con Delcy Rodríguez, una dirigente que fue embajadora en la OEA y que tiene vínculos con los americanos. Indudablemente, este operativo difícilmente se hubiera podido hacer sin colaboración…

– Es así. Pero bueno, esto lo vamos a ir sabiendo también, independientemente del éxito del operativo…

– Me interesa profundizar lo que planteó sobre el peronismo y las divergencias que hay. Usted tiene una posición y Cristina Kirchner acaba de publicar una mirada completamente distinta.

– A ver.

– Según su mirada, ¿Argentina debería alinearse más con Estados Unidos que con China?

– Permítame volver al tema del PJ. ¿Cuál es el alineamiento que debería expresar el peronismo?

– Hay un tema por fuera de esto que quiero abordar con usted. El Gobierno firmó un decreto que reformó la estructura de la Secretaría de Inteligencia del Estado. Hubo críticas de la oposición. ¿Qué piensa usted?

– ¿Está de acuerdo con lo que hizo el Gobierno?

Después habrá que analizarlo en la Comisión de DNU. No me subo a ningún colectivo rápido con bandera roja. Es imprescindible debatir si el diseño del Gobierno le sirve al país para enfrentar el narcotráfico y el narcoterrorismo. Esto requiere una mirada detenida del Congreso.

Fuente: telam

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