CAMPO
Campos en alza: la puja entre compradores activos y una oferta mínima recalienta el mercado rural

La Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales advierte que la fuerte demanda, frente a la escasez de campos disponibles, sostiene la recuperación de los precios. El escenario seguirá firme si se mantiene el rumbo económico y un marco previsible.
El mercado inmobiliario rural atraviesa una etapa de recomposición de valores, impulsada principalmente por una demanda muy activa y una oferta que no logra recomponerse. Así lo refleja el último informe de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), que señala una presión creciente sobre los precios de la tierra, en un contexto de mayor optimismo económico.
Según el relevamiento, los precios de los campos vienen mostrando una recuperación progresiva, incluso con la irrupción de pedidos por campos ganaderos, un segmento que había permanecido más relegado en ciclos anteriores. Todo esto ocurre luego de un año marcado por vaivenes políticos que alternaron cautela y expectativas, aunque hoy el clima inversor se inclina claramente hacia el optimismo.
De acuerdo con la entidad, el segundo semestre de 2025 comenzó con un buen nivel de actividad, aunque luego se observó una desaceleración respecto del primer tramo del año, explicada principalmente por la escasez de oferta. “Esta situación se evidenció en primer lugar en los campos agrícolas de la Pampa Húmeda y luego se fue extendiendo progresivamente a las distintas zonas”, detalla el informe.
Un punto de quiebre se dio tras la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires, que generó mercados erráticos y un freno transitorio en las operaciones. Sin embargo, la victoria legislativa nacional de Javier Milei en octubre reactivó rápidamente la dinámica que ya se venía observando durante el primer semestre.
Oferta limitada y demanda sostenida
El análisis de la CAIR es claro: la actividad continúa firme porque se consolidó un desequilibrio estructural entre oferta y demanda. Los campos se venden más rápido de lo que ingresan nuevas propiedades al mercado, lo que genera una presión alcista sobre los valores.
“Una demanda intensa y sostenida frente a una oferta escasa y volátil permitió que algunas zonas mostraran una recuperación de precios”, indica el documento, destacando especialmente a los campos agrícolas de mejor calidad edafológica y climática.
En cuanto a las preferencias, el interés se concentra primero en los campos agrícolas, luego se extiende a los mixtos y, con distintos tiempos, a los ganaderos. Este proceso suele iniciarse en la Cuenca del Salado y avanzar posteriormente hacia regiones de menor productividad.
El renovado interés por los campos ganaderos también responde al buen momento de la actividad, traccionado por una demanda internacional sostenida de carne vacuna y por opiniones favorables de especialistas, que volvieron a poner en valor campos que habían quedado relegados durante años.
Cómo se cierran las operaciones
En las zonas agrícolas, las operaciones continúan realizándose mayoritariamente al contado, aunque no son excepcionales las ventas con plazos. Esto volvió a instalar en la agenda la discusión sobre la tasa de interés aplicada a los saldos financiados, que actualmente ronda el 5% anual en dólares, un punto que sigue siendo materia de negociación.
En cambio, en las zonas ganaderas más alejadas de los centros urbanos, es habitual encontrar mayores facilidades de pago, con un mercado que se percibe más activo por la fluidez de las operaciones que por subas abruptas de precios.
El informe también subraya el sostenido interés por campos de gran escala y alta valuación, donde se registraron consultas activas y operaciones concretas, reflejando un fortalecimiento del segmento premium del mercado.
Perfil de compradores y vendedores
El comprador continúa siendo mayoritariamente local y vinculado al sector agropecuario, aunque no siempre desde la producción directa. El contexto internacional, atravesado por conflictos bélicos, lleva a los inversores a buscar destinos alejados de zonas de tensión, lo que vuelve a posicionar a la región como una alternativa atractiva, potenciada por un gobierno que se declara abiertamente favorable al agro.
No obstante, CAIR advierte que la Ley de Tierras sigue siendo una limitante para captar capitales externos, al no ofrecer definiciones jurídicas claras. A esto se suma la vigencia del cepo cambiario para personas jurídicas, que dificulta el giro de dividendos y desalienta inversiones frente a economías más abiertas.
Del lado de los vendedores, predomina el llamado “ciclo familiar cumplido”: campos pertenecientes a familias con múltiples herederos o sin continuidad en la explotación productiva.
La macro, clave para sostener la tendencia
Para la Cámara, este buen momento se explica también por la valoración de la estabilidad macroeconómica y un enfoque racional en la gestión pública. Bajo este escenario, se proyecta una valorización progresiva de los activos rurales, siempre que el país logre sostener un entorno predecible, institucionalmente sólido y amigable con la inversión.
“El resultado de las elecciones de medio término contribuyó a una visión más optimista de cara a 2026”, señala el informe, que destaca la importancia de reducir el riesgo país para atraer más capitales.
Entre las políticas clave que el sector espera para consolidar el repunte, CAIR menciona la eliminación o reducción gradual de las retenciones, junto con tasas de interés más bajas que faciliten el acceso al crédito productivo. “Reglas claras y previsibles son esenciales: sin un horizonte definido, no hay inversión”, enfatiza.
Con este panorama, algunas zonas ya muestran señales de una revalorización lenta pero sostenida. El desafío, advierte la entidad, será tasar con prudencia, evitando excesos de optimismo, en un mercado donde la evolución de la demanda y el rumbo del plan económico serán determinantes para sostener la dinámica en el tiempo.
Redacción | La Folk Argentina
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