SAN FERNANDO
Diego Olivo: cuando la vida te cambia la mirada y te lleva a construir algo nuevo
Diego Olivo: empresario gastronomico.
Su historia personal, su primera experiencia electoral y el inicio de un camino marcado por la unión, la cercanía y la construcción.
¿Quién es Diego Olivo y cómo comienza este camino?
Soy un vecino de San Fernando, vengo del trabajo, de emprender, de sostener un negocio y de vivir lo que viven miles de argentinos todos los días.
Mi camino no empezó en la política, empezó en la vida real, durante años estuve cerca de la gente, escuchando y entendiendo las dificultades de quien quiere salir adelante.
Hubo un momento que me marcó mucho, a la pandemia se le sumó una situación personal de salud: me diagnosticaron un tumor, eso me obligó a frenar, a replantearme todo.
Ahí entendí algo muy fuerte, siempre hay alguien que puede estar peor que uno, y que si uno puede hacer algo por el otro, tiene que hacerlo.
Ese fue el punto en el que algo cambió, y en ese proceso también sentí que no estaba solo, que había algo más que me sostenía en uno de los momentos más difíciles de mi vida.
¿Cómo fue la experiencia de participar en la última elección?
Fue nuestro primer paso, una experiencia muy real, donde construimos desde abajo, caminando, hablando con vecinos y comerciantes.
El equipo hizo un gran trabajo y logramos llegar a mucha gente.
Lamentablemente, el día de la elección hubo dificultades importantes, en muchos lugares la boleta no estuvo disponible ni en las urnas ni en los bolsines, eso impidió que la propuesta pudiera expresarse con normalidad.
También entendimos que la estructura que nos acompañaba no tenía los medios necesarios para sostener una elección en condiciones.
Pero más allá de eso hay algo que nos marcó profundamente, recibimos una gran cantidad de mensajes y llamados de vecinos felicitándonos por el trabajo, y también muchos expresando enojo o desilusión por lo ocurrido.
Y ahí entendimos algo importante, habíamos llegado.
Para nosotros, en nuestra primera elección, haber generado esa conexión fue muy gratificante, por eso lo decimos con claridad: nos sentimos ganadores.
¿Qué pensás de lo que está pasando hoy en Argentina?
Lo digo como comerciante y como vecino, hoy siento que estamos en un barco sin rumbo.
Todo aumenta, cada vez cuesta más sostenerse y estamos todos afectados: el empleado, la pyme, el comerciante, se gana menos y se hace difícil incluso pagar sueldos o mantener un equipo.
Llegamos a un punto donde cosas básicas se vuelven un lujo, comer un churrasco, en el país de la carne, no debería ser un gusto.
También veo una sociedad cansada, se habla mucho, se discute mucho, pero falta algo fundamental: escucharnos de verdad.
Desde mi lugar veo empresas que cierran, familias que intentan empezar de nuevo y no pueden sostenerlo, las ventas bajan, los costos suben y los alquileres no tienen un límite claro.
Y hay algo que me duele especialmente, muchas veces siento que se toman decisiones mirando solamente los números y no a las personas.
Pero detrás de cada número hay una familia, hay alguien que la está peleando.
Veo gente endeudándose para llegar a fin de mes, haciendo malabares para sostener su casa, y eso no puede pasar desapercibido.
La economía tiene que estar al servicio de la gente, no al revés.
Por eso creo que es momento de frenar, reflexionar y empezar a construir algo distinto, con más diálogo, más transparencia y más sentido común.
¿Qué viene ahora?
Lo que viene ahora es dar un paso más, pero esta vez con una mirada mucho más clara.
Después de todo lo que vivimos entendimos que no alcanza con señalar lo que está mal, hay que construir, hay que involucrarse y hay que hacerlo con otros.
En ese camino encontramos un espacio donde nos sentimos identificados.
Si bien veníamos conversando con la mesa promotora, nuestro primer acercamiento concreto fue en el encuentro de Lanús.
Y aunque Dante Gebel no estuvo presente en esa jornada, sí estuvo muy presente una idea que lo representa y que nosotros sentimos profundamente, la necesidad de volver al diálogo, al respeto y a una forma de construir que no esté basada en la agresión permanente.
Compartimos ese espacio con referentes como Brey, Bonomo y otros dirigentes que vienen trabajando en esta construcción, y lo que se percibía no era un acto político tradicional, sino algo más profundo, una verdadera intención de unir, de escuchar y de construir en conjunto.
Eso nos marcó.
Porque entendimos que no se trata de imponer ideas, sino de generar un espacio donde todos puedan participar y ser escuchados.
Hoy estamos dando nuestros primeros pasos dentro de este camino, acompañando una mesa promotora que tiene una idea muy clara, sentar las bases para algo distinto.
Y también con una expectativa que compartimos muchos, que Dante Gebel pueda dar el paso y asumir el desafío de liderar este proceso de cara al 2027.
No desde la política tradicional, sino desde un lugar más humano, más cercano y más integrador.
Pero más allá de los nombres, lo importante es lo que representa este espacio.
Representa la posibilidad de salir de la grieta.
Representa la posibilidad de volver a poner en el centro a la gente, al trabajo y a la producción.
Representa la posibilidad de construir una Argentina con diálogo, con respeto y con futuro.
Para cerrar, ¿qué mensaje le querés dejar a la gente?
Quiero invitar a todos, a cada vecino, a cada persona, sin importar de dónde venga ni qué piense.
Este es un momento para animarnos a algo distinto, para dejar de lado las diferencias y empezar a construir desde lo que nos une.
No hay que tenerle miedo a lo nuevo.
Hoy estamos construyendo un espacio abierto, donde todos tienen lugar, un lugar para escucharnos, crecer y volver a creer.
Queremos una Argentina con diálogo, con transparencia y con respeto, por eso la invitación es clara: sumarse, participar y ser parte, porque estoy convencido de algo, la Argentina puede salir adelante, pero solo si lo hacemos entre todos.


