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Pese a la crisis, el vino apuesta: nuevas bodegas impulsan inversiones en alta gama
El 82% de los ganaderos ve un buen momento para invertir y lidera el optimismo del agro, con suba en la confianza y mejores expectativas productivas, aunque persisten dudas en agricultura y lechería en el país hoy mismo. con perspectivas positivas en varias regiones productivas
Pese a haber atravesado uno de los peores años de su historia reciente, el negocio del vino argentino no detiene su marcha. En un contexto de caída del consumo global de alcohol, baja en exportaciones y retracción del mercado interno, el sector vitivinícola sigue apostando a largo plazo con nuevas inversiones en infraestructura y foco en la alta gama.
Durante 2025, la industria registró una caída del 6,8% en exportaciones y del 2,7% en el mercado interno, con un consumo per cápita de 15,77 litros anuales, el nivel más bajo del que se tenga registro en el país. Este escenario obligó a muchas empresas a ajustar costos y ordenar sus finanzas, aunque no frenó los proyectos de expansión.
Por el contrario, 2026 se perfila como un año clave, con la inauguración de tres nuevas bodegas de la mano de actores ya consolidados: Familia Zuccardi, Cheval des Andes y Raquis. Todas comparten una misma estrategia: apostar al segmento de alta gama, el más resiliente frente a la crisis.
Santa Julia redobla la apuesta con enoturismo
Dentro del universo Zuccardi, el foco estuvo puesto en Santa Julia, que estrenó una nueva bodega en Maipú pensada desde cero para el turismo y las líneas de mayor valor agregado.
“Decidimos traer la experiencia al viñedo y construir una bodega pensada desde el turismo”, explicó Julia Zuccardi, quien lidera el área de hospitalidad del grupo.
El nuevo espacio, construido en tapia y con sistema antisísmico, ya funciona con salas de degustación y sumará en una segunda etapa propuestas como wine bar, salas de arte y gastronomía.
En paralelo, el restaurante Pan y Oliva inició una nueva etapa con la incorporación de los chefs Mechi Ferraro y Lucio Zibecchi, en una apuesta por elevar aún más la experiencia gastronómica.
Todo esto ocurre en un contexto desafiante para el turismo: la actividad cayó entre un 20% y un 30% en Mendoza, con fuerte impacto por la baja del público brasileño. Aun así, desde la empresa destacan que la trayectoria les permitió sostener la demanda.
Cheval des Andes estrena su nueva casa
Otro de los hitos del año será la inauguración de la nueva bodega de Cheval des Andes, el proyecto conjunto entre Château Cheval Blanc y Terrazas de los Andes.
Ubicada en Las Compuertas (Luján de Cuyo), la flamante instalación cuenta con 3.500 metros cuadrados y está diseñada para la vinificación por parcelas, un diferencial clave para la producción de vinos de alta precisión.
El proyecto, considerado uno de los íconos del vino argentino, está hoy bajo la dirección del francés Pierre Polbos, junto a Rosario Toso en viñedos y Rodrigo de la Mota en bodega.
Su desafío: transformar 47 hectáreas de Cabernet Sauvignon y Malbec en un único vino de estilo Grand Cru, una rareza en el país.
Raquis, la nueva generación que pisa fuerte
El tercer proyecto que verá la luz este año es Raquis, una bodega ubicada sobre la ruta 40, en Agrelo, que representa a una nueva generación de la vitivinicultura argentina.
Detrás están Andrés Vignoni, Facundo Impagliazzo y Ariel Núñez Porolli, ex integrantes de Viña Cobos, que en pocos años lograron posicionarse en el segmento premium.
Con vinos lanzados desde 2023 y producción limitada, sus etiquetas suelen agotarse incluso antes de salir al mercado, lo que confirma el atractivo del nicho de alta gama.
Invertir en crisis, una lógica del vino
A diferencia de otros sectores, la vitivinicultura tiene una dinámica propia: las inversiones se planifican a largo plazo y no suelen detenerse por coyunturas negativas.
En ese sentido, el actual escenario no frenó los planes, sino que incluso reforzó la apuesta por proyectos diferenciales, con foco en calidad, experiencia y posicionamiento internacional.
Así, mientras el consumo cae y el contexto aprieta, el vino argentino deja una señal clara: la inversión sigue en pie y el futuro se construye igual, incluso en tiempos de crisis.
Redacción | La Folk Argentina
