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Gastronomía y capacitación: en Miami, un instituto con raíces argentinas alimenta el valor
“La gastronomía es la forma más cara de vender alimentos”, señala Victoria Sade, directora del Instituto Mariano Moreno de Miami. En medio de un boom argentino, la institución ofrece salida laboral rápida para jóvenes que migran a Estados Unidos.
Durante años, para muchos argentinos Miami fue casi un símbolo cultural asociado al turismo, las compras o el consumo aspiracional. Pero detrás de esa imagen todavía muy instalada en parte de América Latina, la ciudad fue construyendo algo mucho más profundo: un enorme ecosistema económico, gastronómico y empresarial que hoy funciona como una de las principales puertas de entrada al mercado estadounidense para miles de emprendedores latinos.
En ese proceso, la gastronomía comenzó a ocupar un lugar inesperadamente estratégico. Ya no solamente como industria de servicios o entretenimiento, sino como una plataforma de movilidad social, internacionalización y agregado de valor para productos vinculados al agro y los alimentos.
La visita de Infocampo al Instituto Gastronómico Mariano Moreno se dio inicialmente en el marco de una degustación y encuentro gastronómico realizado en Miami. Pero detrás de esa actividad apareció rápidamente una conversación mucho más amplia sobre trabajo, educación, emprendedorismo e inmigración latina.
“Muchos argentinos ya no llegan a Miami solamente para consumir, sino para intentar construir algo”, resumió Victoria Sade.

De exportar alimentos a exportar experiencias
Uno de los conceptos más interesantes fue cómo la gastronomía empieza a convertirse en una nueva forma de agregado de valor para la producción agroalimentaria argentina.
“La gastronomía es la forma más cara de vender alimentos”, explicó Sade.
Durante décadas, el debate argentino sobre el valor agregado estuvo enfocado en industrializar materias primas. Hoy aparece otra dimensión: la experiencia gastronómica, la marca país y el posicionamiento cultural de los alimentos.
La carne argentina es uno de los ejemplos más claros, con cortes como la entraña y la tira de asado ya instalados en menús premium de Miami. También crecen vinos, langostinos patagónicos, centolla fueguina y otros productos regionales en el mercado estadounidense.
Sade mencionó además experiencias productivas como un tambo orgánico en Luján y proyectos como Tallo Verde, vinculados a producción orgánica de cercanía.
“La gastronomía termina conectando muchísimas industrias: turismo, vinos, alimentos, hotelería, logística y experiencias”, sostuvo.

Una nueva generación que busca insertarse
El fenómeno también muestra un cambio de mentalidad en jóvenes argentinos frente a la migración y el trabajo.
En el Instituto Mariano Moreno, los programas incluyen carreras y certificaciones vinculadas a gastronomía y administración del rubro.
“Muchos estudiantes llegan buscando una oportunidad laboral rápida y después descubren todo un ecosistema”, explicó Sade.
Según detalló, cerca del 95% de los estudiantes consigue empleo en el primer mes. “El problema no es conseguir trabajo, sino retener buenos empleados”, resumió.
También remarcó que pesa más la disciplina y la ética laboral que el talento técnico en muchos casos.

Miami como plataforma y no solamente como destino
Miami dejó de ser solo una ciudad de consumo para transformarse en una plataforma económica latinoamericana en Estados Unidos.
La llegada de Lionel Messi, el Mundial de fútbol y el fenómeno de Franco Colapinto potenciaron la visibilidad de productos argentinos.
Hoy crecen restaurantes, eventos y negocios gastronómicos que incorporan identidad cultural argentina.
Del periodismo a la gastronomía internacional
El Instituto Mariano Moreno nació en 1963 como escuela de periodismo y luego se expandió a la informática y finalmente a la gastronomía, trabajando con referentes como Dolli Irigoyen y Donato de Santis.
La pandemia marcó un quiebre y aceleró su reconversión hacia Miami, donde la sede abierta en 2012 se consolidó dentro del ecosistema latinoamericano.
Hoy refleja un cambio más amplio: una generación que ya no piensa en emigrar solo como ruptura, sino como posibilidad de construir puentes entre Argentina y el mundo.

Redacción: La Folk Argentina


