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Cosquín 2026, sexta luna: Yamila Cafrune deslumbra y Los Tekis convierten la plaza en un carnaval sin fin

Una noche para el recuerdo en la sexta luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026. Yamila Cafrune recibió un bis histórico, Los Nocheros celebraron sus 40 años, grupos emergentes brillaron y Los Tekis llevaron a la Plaza Próspero Molina a un carnaval que duró hasta el amanecer, con música, colores y emociones únicas.
La sexta luna del Festival Nacional de Folklore de Cosquín 2026 fue una muestra perfecta de la riqueza del folklore argentino, donde tradición y modernidad se encontraron en cada detalle. Desde temprano, la Plaza Próspero Molina se colmó de público ansioso, familias, jóvenes y turistas que buscaban ser parte de una noche histórica. Cada rincón del predio vibraba con música, aromas de comida regional y la expectativa de lo que estaba por suceder.
Los Nocheros: historia viva del folklore
El inicio estuvo a cargo de Los Nocheros, quienes desplegaron un repertorio que mezcló clásicos inolvidables con nuevas canciones, mostrando la madurez de su trayectoria de casi 40 años. Sus voces, perfectamente armonizadas, y la energía que transmitieron, hicieron que la Plaza coreara cada tema con entusiasmo. Los movimientos de los músicos, los guiños a la audiencia y la interacción con los coristas y bailarines reforzaron la sensación de que cada canción era un encuentro directo con el público.
Yamila Cafrune y el momento del bis
Cuando subió Yamila Cafrune, la Plaza se transformó en un espacio íntimo y cálido. Su interpretación de “No soy de aquí ni soy de allá” llevó al público a pedir un bis que no se veía hace años. La artista, emocionada, dedicó sus canciones a la unidad, la fuerza de las mujeres y el poder de la música para conectar corazones. Su hija Agustina en los teclados aportó una presencia familiar que amplificó la conexión con los espectadores. Cada nota, cada gesto y cada mirada parecían un abrazo colectivo que unió a todos los presentes.
Homenaje a Musha Carabajal
El festival también rindió tributo a Musha Carabajal, figura esencial del folklore reciente. Artistas de diferentes generaciones interpretaron sus canciones mientras imágenes históricas proyectadas en las pantallas del escenario reforzaban el legado del artista. La emoción se palpó en el aire y se reflejó en el público, que acompañó con aplausos y cantos. Momentos de silencio, mezclados con ovaciones, demostraron el profundo respeto que los asistentes sienten por quienes construyeron la historia de nuestra música.
Talento joven y colaboraciones únicas
Grupos emergentes como Ceibo y Destino San Javier mostraron la frescura del folklore actual. Ceibo sorprendió con voces cálidas y precisas, mientras Destino San Javier aportó romanticismo y brillo en cada tema. La colaboración con Los Nocheros en canciones conjuntas creó momentos que serán recordados como inéditos en la historia del festival, mostrando la convivencia armoniosa entre generaciones de músicos.
Los Tekis: un carnaval que no termina
El cierre de la noche estuvo a cargo de Los Tekis, quienes llevaron la Plaza a un carnaval total. Con espuma, harina, colorido, coreografías de diablos y bailarines, marionetas gigantes y vestuarios tradicionales, transformaron cada tema en un espectáculo visual y sonoro de alto impacto. La interacción con el público, invitando a cantar y bailar, hizo que la experiencia se sintiera como una celebración comunitaria más que un concierto.
La Plaza y la experiencia del público
No se puede hablar de esta sexta luna sin destacar la entrega del público, que se convirtió en protagonista de cada momento. Familias, jóvenes, turistas y coscoinos se movieron al ritmo de la música, cantaron con los artistas y participaron de cada instante con entusiasmo. La Plaza Próspero Molina no fue solo un escenario: fue un espacio vivo, donde cada aplauso, cada grito y cada baile formaron parte del espectáculo. La combinación de un clima templado, cielo despejado y la emoción colectiva creó una atmósfera única que solo Cosquín puede ofrecer.
Detalles que hacen la diferencia
Entre los momentos que destacaron: instrumentos tradicionales cuidadosamente iluminados, vestuarios coloridos y precisos, coreografías que mezclaban tradición y creatividad, y pequeños gestos de los artistas que hicieron que el público se sintiera incluido en cada acto. Cada rincón de la Plaza ofrecía algo para mirar o escuchar, desde músicos tocando en pasillos hasta improvisaciones que surgían espontáneamente sobre el escenario.
Cosquín 2026: folklore que une generaciones
La sexta luna demostró que el folklore argentino sigue siendo un lenguaje que une a todos, capaz de emocionar a quienes llevan años siguiendo la música y a quienes la descubren por primera vez. Entre ovaciones, homenajes, bises y carnaval, Cosquín 2026 reafirmó su lugar como el corazón del folklore nacional, ofreciendo una noche que será recordada por su intensidad, alegría y magia colectiva.
Redacción | La Folk Argentina
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