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El cerdo gana terreno: el consumo se dispara y ya es hasta tres veces más barato que la carne vacuna

El fuerte aumento del precio de la carne bovina impulsó un cambio histórico en la dieta de los argentinos. Con valores más accesibles, la carne porcina se consolida como alternativa clave y bate récords de consumo en país hoy.
La carne de cerdo atraviesa un momento de fuerte expansión en Argentina y se posiciona como el principal reemplazo de la carne vacuna en un contexto de precios en alza. Un informe de la Federación Porcina Argentina confirma que el crecimiento del consumo porcino fue el factor central para que la ingesta total de carnes volviera a aumentar el último año.
El fenómeno no es nuevo, pero se aceleró con la suba del precio del asado y otros cortes tradicionales. La brecha de valores se amplió de manera significativa, generando un cambio de hábitos en los hogares. Actualmente, el kilo de asado ronda los $18.000, mientras que el pechito de cerdo se consigue cerca de los $6.700, lo que permite comprar casi tres kilos de cerdo por el valor de uno de carne vacuna.
La diferencia también se observa en otros cortes populares. La nalga vacuna supera los $20.000 por kilo, mientras que su equivalente porcino ronda los $6.900. Lo mismo ocurre con la bola de lomo y el bife angosto, donde el cerdo puede costar más de tres veces menos que la carne bovina.
Este escenario económico explica buena parte del cambio de consumo. Para muchas familias, el cerdo se convirtió en un refugio para mantener la ingesta de proteína sin aumentar el gasto mensual. Según datos oficiales, el consumo de carne porcina alcanzó en 2025 un récord histórico y fue el principal motor del crecimiento total del consumo de proteínas animales en el país.
En el reparto general de carnes, la participación del cerdo crece de manera sostenida desde hace más de una década. Mientras el consumo de carne vacuna muestra altibajos y el pollo se mantiene estable, la proteína porcina es la que más tracciona el aumento global.
El crecimiento no responde solo al precio. La cadena porcina realizó fuertes inversiones en genética, sanidad y alimentación, lo que permitió obtener carnes más magras, nutritivas y de mejor calidad. Hoy el cerdo aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B y minerales como hierro y zinc, además de grasas saludables como Omega 9.
También influyen factores prácticos: la carne porcina permite preparaciones rápidas, tiene buen rendimiento y amplió su presencia en productos listos para cocinar. Esto facilitó su incorporación en hogares donde históricamente predominaba la carne vacuna.
De cara al futuro, el sector considera que la tendencia continuará. Con mayores exportaciones de carne bovina y menor oferta en el mercado interno, todo indica que la brecha de precios podría seguir ampliándose, consolidando al cerdo como protagonista creciente en la mesa de los argentinos.
Redacción | La Folk Argentina
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