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Día Mundial del Agua: claves para usar el recurso de manera eficiente en la agricultura
En el marco del Día Mundial del Agua, especialistas destacan la importancia de aplicar prácticas responsables y regenerativas en la agricultura, desde el monitoreo de calidad hasta la siembra directa, para garantizar un uso eficiente y sustentable del agua en todo el país.
La agricultura representa cerca del 70% del consumo global de agua dulce y, a la vez, depende de este recurso para garantizar la producción de alimentos en cantidad y calidad. En Argentina, donde la mayor parte de la producción se realiza en secano, es fundamental promover un uso responsable y sustentable del agua.
Desde Aapresid Certificaciones (AC) señalan que hoy los productores cuentan con herramientas concretas para monitorear la calidad del recurso dentro de sus establecimientos y asegurar su utilización eficiente. Esto incluye desde parámetros de calidad básicos, como pH, conductividad y dureza, hasta mediciones más específicas de sodio, especialmente para agua de riego, y análisis bacteriológicos y de metales pesados para agua destinada al consumo humano.
El proceso de muestreo es clave para obtener resultados confiables: debe evitarse cualquier contaminación, georreferenciar los puntos de muestreo, mantener consistencia en las fechas y recolectar muestras de manera correcta, respetando profundidad, volumen y condiciones de conservación hasta el laboratorio. En cursos de agua, se recomienda tomar muestras en zonas de circulación y no en orillas, mientras que en pozos o perforaciones se debe asegurar que el agua provenga efectivamente del acuífero.
Otro indicador fundamental es la Eficiencia en el Uso del Agua (EUA), que permite medir cuánta producción de grano se obtiene por cada milímetro de lluvia. Este indicador evidencia ineficiencias dentro del sistema, como pérdidas por escurrimiento o evaporación, y sirve como guía para tomar decisiones más precisas y sostenibles.
Entre las prácticas regenerativas más recomendadas, la siembra directa se destaca por reducir la erosión y mejorar la capacidad del suelo para capturar y almacenar agua. Estudios del INTA muestran que esta técnica aporta, en promedio, 75 milímetros adicionales de agua utilizable respecto de la labranza convencional y aumenta en 37% la eficiencia de uso del recurso. Estos beneficios se potencian al combinarla con rotaciones diversificadas e intensificadas, planificadas y registradas cuidadosamente.
Además de la erosión, la agricultura puede afectar la calidad del agua por nitratos y fitosanitarios. La incorporación de cultivos de servicios en reemplazo de barbechos permite capturar agua y nitrógeno, reduciendo hasta un 90% la lixiviación durante períodos de exceso hídrico. También es fundamental planificar la aplicación de fertilizantes y fitosanitarios, respetando dosis, momentos, fuentes y distancias a cursos de agua según la legislación vigente.
El correcto lavado de maquinaria y la aplicación de remanentes de productos dentro del lote son detalles fundamentales que impactan directamente en la sustentabilidad. Desde AC destacan que gran parte del impacto ambiental se define en la atención a los detalles y en el cumplimiento de protocolos.
En el Día Mundial del Agua, la recomendación es clara: usar el agua con eficiencia y responsabilidad, adoptando prácticas que protejan la calidad del recurso y garanticen la producción agrícola de manera sustentable para las futuras generaciones.
Redacción | La Folk Argentina

