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Desalcoholización de vinos: a un año del cambio, la industria sigue sin definirse
La desalcoholización de vinos cumplió un año en Argentina tras su aprobación oficial, pero el sector aún se mueve entre dudas, altos costos y escasa presencia en el mercado, mientras crece la expectativa por su potencial a nivel global y su impacto en el consumo actual del público argentino
A poco más de un año de su aprobación oficial, la desalcoholización de vinos en Argentina sigue generando más dudas que certezas dentro del sector vitivinícola. La medida fue habilitada el 20 de marzo de 2025, cuando el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) incorporó a la Ley General de Vinos 14.878 las categorías de vino parcialmente desalcoholizado y vino sin alcohol.
Sin embargo, pese al marco legal vigente, la práctica aún no logra consolidarse en el mercado. Desde el propio INV reconocen que “no se ve presencia” significativa en góndolas, más allá de algunos casos puntuales como un espumoso de Nieto Senetiner.
Uno de los principales obstáculos es el costo. El especialista del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Santiago Sari, explicó que el proceso “no es barato” y requiere tecnología compleja. La desalcoholización implica separar el alcohol mediante membranas y evaporación al vacío, cuidando de no perder aromas ni alterar la estructura del vino.

Además, los equipos necesarios son costosos y escasos en el país, lo que obliga a algunas bodegas a realizar el proceso en el exterior. Esto limita la experimentación y el desarrollo local de productos.
En paralelo, algunas bodegas como Catena, Nieto Senetiner y la Cooperativa La Riojana ya avanzan con alternativas, incluyendo espumantes sin alcohol o productos de baja graduación. En estos casos, muchas veces se utilizan estrategias como dejar restos de azúcar o trabajar el volumen en boca con componentes derivados de levaduras.
Desde el sector cooperativo, el presidente de Fecovita, Rubén Panella, se mostró escéptico. Consideró que la desalcoholización total sigue siendo “incipiente” y que los resultados actuales no ofrecen una calidad atractiva ni una respuesta comercial clara. Como alternativa, planteó manejos agronómicos para lograr vinos de menor graduación sin necesidad de eliminar el alcohol.
Ruben Panella, presidente de Fecovita
Distinta es la mirada desde el plano internacional. La CEO de Wines of Argentina, Magdalena Pesce, aseguró que el fenómeno “no es una moda”, sino una tendencia consolidada en mercados como Francia, Italia y España. Según explicó, los cambios en el consumo global empujan cada vez más la demanda de bebidas con menor contenido alcohólico.
En la misma línea, el enólogo Alejandro Vigil destacó que se trata de una herramienta clave para el futuro del sector. “Es un proceso necesario”, afirmó, al tiempo que remarcó que los vinos sin alcohol permiten llegar a nuevos consumidores y abrir mercados donde hoy la industria argentina no tiene presencia.
Así, a un año de su implementación, la desalcoholización de vinos en Argentina transita una etapa de transición. Entre el escepticismo local y la presión de las tendencias globales, el desafío será encontrar el equilibrio entre calidad, costos y demanda para definir si este segmento logra finalmente despegar.
Redacción | La Folk Argentina


