Antonio Ponce:
El tango emociona… y ver cómo lo disfruta el resto del mundo emociona todavía más, porque uno siente que algo tan nuestro cruza fronteras y sigue generando admiración en otros lugares, aunque acá muchas veces haya jóvenes que lo miren como algo de “viejos”, pero hay un dicho muy cierto que dice “el tango te espera”, y es así, porque en algún momento de la vida a cada argentino le toca una fibra íntima, lo encuentra sin buscarlo y se vuelve parte de uno, como si siempre hubiera estado ahí, y eso también es una forma de amor a la tierra y a lo que somos.
Mario Rivera:
Soy uruguayo, y lo que más me gusta del tango es justamente eso, que a pesar de haber nacido en ambientes humildes y en la vida dura del puerto y los barrios populares, tiene una elegancia impresionante, una forma de expresarse que te eleva, te hace soñar, te transporta a otra época, casi como si uno estuviera caminando por un palacio en Europa mientras suena una orquesta, y eso es lo maravilloso del tango, que transforma la tristeza y la realidad en algo profundamente bello y sofisticado.
Diego Flórez:
Gran legado cultural argentino, una gran nación hermana que en su momento abrió sus puertas a la migración y permitió que muchas familias pudieran crecer y formarse, como la de mi padre que llegó desde Perú en los años 60, accedió a una educación pública de enorme calidad y se convirtió en médico gracias a ese esfuerzo y a las oportunidades recibidas, y es muy emotivo saber que hoy, con 95 años recién cumplidos, sigue sintiendo un profundo cariño por la Argentina por todo lo que le dio, y también es valioso el respeto y la admiración con la que yo mismo crecí hacia este país, porque refleja el vínculo humano y fraterno que puede construirse entre dos pueblos hermanos.
Diego Buitrago:
Jorge Valdez, Argentino Ledesma, Julio Sosa, Raúl Lavié y tantos más, carajo, qué voces nos dio el tango argentino, cada una con su estilo, su personalidad y su forma única de decir lo nuestro, voces que marcaron épocas, que hicieron historia y que siguen sonando como si el tiempo no hubiera pasado, dejando bien en alto la música ciudadana y su identidad inconfundible.
Luis Fernando Duarte:
Inigualable Jorge Valdés, dentro de los monstruos que nos dio el tango su voz fue única, de esas que marcaron una época y dejaron una huella difícil de igualar, con un estilo firme y bien porteño que encajaba perfecto en las grandes orquestas y en esos tangos que siguen sonando con fuerza hasta el día de hoy, un verdadero grande que quedó en la historia del género.
Alberto Comesaña:
Argentina le ha dado tanto al mundo… y ojalá, antes de irme, pueda verla en lo más alto otra vez, como en aquellos tiempos en que se hablaba de una nación próspera y llena de oportunidades, porque tiene historia, talento y una cultura que emociona en cualquier rincón del planeta. Gracias por el tango, por su arte y por todo lo que representa. ¡VIVA ARGENTINA! De un español que os ama y admira profundamente esta tierra.
Daniel Genabla:
Qué pena que en Argentina a veces no se valore más el tango, que tanto y tan bien nos representa en el mundo entero, una música que es parte de nuestra identidad y que en otros países se estudia, se baila y se respeta incluso más que acá, mientras muchas veces incorporamos costumbres ajenas y dejamos un poco de lado lo nuestro, cuando en realidad el tango es una de las expresiones culturales más profundas y valiosas que tenemos como país.
Miguel Carrillo:
Argentinos, no dejemos morir ese patrimonio artístico, porque es arte puro, es historia viva, es identidad que nos pertenece y que merece seguir sonando en cada rincón del país, con respeto, con orgullo y con la emoción intacta de nuestras grandes voces y nuestros grandes tangos.
Rolando Maturano:
Qué grande Alberto Echagüe, una de esas voces que marcaron una época dorada del tango argentino, con ese estilo tan firme y bien milonguero que hacía imposible quedarse quieto cuando sonaba con la orquesta de Juan D’Arienzo, fue un cantor que supo darle vida a clásicos que todavía hoy se siguen escuchando y bailando, dejando una huella enorme en la historia de nuestra música popular, un verdadero referente de una época dorada del tango que no se va a olvidar nunca para quienes tuvimos la suerte de vivirla y crecer con esos tangos que acompañaron toda una vida y que siguen sonando en la memoria como si el tiempo no hubiera pasado.
Leonardo Gaddi:
ATENCIÓN SEÑORES, de pie, está tocando la gran orquesta del maestro Juan D’Arienzo, para muchos la más potente y marcadora de ritmo en los años dorados del tango, y en esa formación brillante apareció un cantor hecho a la medida de ese estilo arrollador, el rosarino Alberto Echagüe, con su voz firme y milonguera, que encajaba como anillo al dedo con esa orquesta que hacía imposible quedarse quieto, un dúo de antología que quedó escrito para siempre en la historia grande del tango argentino, y gran programa el suyo, Roberto, lo felicito de verdad… y como decía el otro día un oyente, ¿para cuándo un programa entero solo de tango? se lo dejo picando nomás, porque material tiene de sobra piénselo amigo.
Mario Tato Romero:
Tangos divinos e inoxidables, esos que no pasan de moda y que siguen sonando igual de fuertes con el paso del tiempo. Gracias Roberto por haber incorporado esta sesión de tango, que uno cierra los ojos y se transporta automáticamente a otra época, a esos momentos que quedaron marcados en la memoria y que vuelven cada vez que suena una orquesta como las de antes.
Natalia Chirino:
Orgulloso de ser correntino, decía mi finado viejito de Santo Tomé, Corrientes, con ese amor profundo por su tierra que uno nunca se olvida, porque ser de ahí no es solo un lugar, es una forma de sentir, de vivir y de llevar la identidad en el corazón.
Sabrina Aimar:
Hay músicas que te atraviesan sin aviso, que te agarran en cualquier momento y te desarman por dentro, y el chamamé es de esas que no se pueden escuchar “de paso” porque te llegan al alma, te remueven recuerdos y emociones, y cuando uno realmente la siente, es inevitable que aparezcan las lágrimas, algo que solo entienden los que de verdad tienen esa conexión profunda con esta música.
Mario Carrizo:
Como me hace acordar a mi viejito querido todos los domingos escuchando esta música, con la radio bajita, el mate al lado y esa tranquilidad que quedaba en la casa como si el tiempo se frenara un rato, son de esas imágenes que uno guarda para siempre porque no son solo canciones, son momentos de vida que vuelven cada vez que suena algo así y te llevan directo a esos días donde todo parecía más simple y más cercano al corazón.
Claudia Rodríguez:
Lo más hermoso es el chamamé, que emociona y acompaña como pocos, no te mueras nunca, mi querido chamamé, que sigas vivo en cada atardecer de campo, en cada acordeón y en cada corazón que lo siente de verdad, un saludo grande desde Esquel, Chubut, a mi querida Mercedes, Corrientes, tierra de música y sentimiento.
Adriana Anaratone:
Monchito, qué emoción que genera tu música, porque de alguna manera nos devuelve a la infancia y a esas raíces guaraníes que uno lleva adentro sin pensarlo, sos un artista enorme, de esos que dejan marca con cada obra, y también una gran persona, de las que transmiten humildad y respeto en todo lo que hacen, alguien que ha sabido atravesar la vida con fuerza y dignidad, dejando siempre una imagen cálida, humana, cercana, y ojalá sigas muchos años más acompañado por el cariño de la gente y tu familia.
Susy Ramírez:
Qué artista increíble Monchito Merlo, un verdadero maestro entre los maestros, de esos que dejan una huella única e irrepetible en la música popular, porque no hay ni habrá otro igual, su forma de interpretar y transmitir emociones lo hace distinto y especial, un referente que queda para siempre en el corazón de la gente, que Dios lo bendiga y lo siga acompañando desde lo alto.
Mateo Roldan:
La sangre no es agua, es vino, y vino correntino, de esa tierra donde las raíces se sienten en cada canción y en cada acordeón que suena, con el alma bien metida en la tradición y el corazón latiendo al ritmo del chamamé.
