Viernes 21 de Junio de 2024

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La historia de La bella durmiente: el eterno encanto de un cuento de hadas hecho ballet

Este martes 11 de junio, el Ballet del Colón que dirige Mario Galizzi llevará a escena La bella durmiente, una producción de gran porte que fue estrenada originalmente en San Petersburgo en 1890.

La bella durmiente fue, por otra parte, la primera colaboración del compositor P.I Tchaikovsky con el ineludible Marius Petipa, director de los Ballets Imperiales rusos y creador de todo su repertorio. El músico compuso tres obras para otros tantos ballets de Petipa y ciertamente su aporte cambió el concepto de la música de ballet; sus partituras tuvieron una entidad propia y un valor por sí mismas: ya no se trataba de simples acompañamientos.

El director general de los Teatros Imperiales, Ivan Vsevolojsky, había invitado a Tchaikovsky, en aquel momento ya muy ampliamente conocido, para que escribiera la música de este nuevo ballet y le sugirió que se inspirara en compositores del período barroco. Nada de eso: Tchaikovsky siguió fielmente el libreto de Petipa (casi maniáticamente detallado por el coreógrafo), pero se dejó llevar, afortunadamente, por su inspiración personal.

Reyes y reinas, hadas buenas, hadas maléficas y terribles hechizos pueblan esta historia que culmina con el triunfo del amor, triunfo entendido en los términos de un cuento fantástico: la princesa Aurora despierta de su sueño de cien años gracias al beso de un príncipe que supo abrirse paso a través de un bosque amenazante.

El desarrollo del ballet

Marianela Núñez como la princesa Aurora, en la versión de “La bella durmiente” de 2017. La argentina estrella del Royal Ballet de Londres estará en el Colón.

Marius Petipa, por indicación de Vsevolojsky, concibió un grandioso espectáculo-homenaje al reinado de Luis XIV de Francia. De este modo, indirectamente, se rendía un tributo al gobierno de los zares. Fue descripto como un ballet “en tres actos, un prólogo y una apoteosis” y la apoteosis se corresponde con la celebración de la boda de la princesa Aurora con su príncipe salvador.

Desde un punto de vista dramático, o argumental, este ballet es muy simple. Más que introducir elementos para narrar la historia de Perrault, la construcción de la obra consiste en variaciones de un estilo clásico muy puro como las de las hadas que acuden al nacimiento de la protagonista; o de aquellas, muy bellas y finamente elaboradas, pensadas para Aurora, como el Adagio de la rosa del primer acto así como el pas de deux de la escena de las bodas; o muy pintorescas, como las de los personajes de cuentos de hadas invitados a estas bodas.

Entre las variaciones de los personajes de cuentos infantiles del último acto, una de las más admiradas y preciosas es la de El pájaro azul. Un dato de color: no fue creada por Petipa, sino por Enrico Cecchetti, celebérrimo maestro de ballet italiano que trabajó largamente en Rusia, no sólo en los Ballets Imperiales, sino también en espectáculos de café-concert. Cecchetti interpretó su propia variación y también, travestido, el personaje de la maligna hada Carabosse.

Negocio y fracaso inesperado

El bailarín y pedagogo Nikolai Sergueiev se había formado en la Academia de ballet de San Petersburgo, fue luego contratado por el Mariinsky y participó en el estreno de La bella durmiente de 1890. Aparentemente para escapar del servicio militar, logró que lo contrataran como responsable de la notación de los ballets del repertorio.

Al producirse la revolución soviética de 1917, Sergueiev huyó de Rusia llevándose una buena parte de aquel material de archivo y con este tesoro comenzó una provechosa carrera de repositor en distintas compañías de ballet europeas.

La primera reposición fue para los Ballets Russes de Serguei de Diaghilev (una compañía que a pesar de su nombre nunca se presentó en Rusia), en el Teatro Alhambra de Londres. Nada menos que Igor Stravinsky fue llamado por Diaghilev para que orquestara algunas secciones de la partitura de Tchaikovsky y la famosa bailarina Carlota Brianza, que había interpretado a la princesa Aurora en el estreno del Mariinsky, treinta años más tarde encarnó al hada Carabosse.

A pesar de la maravillosa producción, de la importancia del elenco y de las más de cien representaciones, esta Bella durmiente resultó un fracaso económico y Diaghilev tuvo que abandonar los vestuarios y la escenografía para pagar sus deudas.

La tapa de la edición "La bella durmiente" de los Hermanos Grimm, basada en un cuento de Charles Perrault.La tapa de la edición “La bella durmiente” de los Hermanos Grimm, basada en un cuento de Charles Perrault.

Otras versiones, hasta con un narco

Aunque la producción de Nikolai Sergueiev es la base de todas las reposiciones que se han hecho en Occidente, también hay relecturas personales por parte de distintos coreógrafos.

Entre ellos, Maurice Béjart que en su Ni flores ni coronas (1971) despoja a la coreografía de todos sus ornamentos para poner de relieve la pureza de la creación de Marius Petipa.

La versión del artista sueco Mats Ek es mucho más radical: desplaza el universo edulcorado del cuento de hadas hacia el mundo sombrío de la droga y hace del personaje del príncipe, un narcotraficante.

Información

La bella durmiente tendrá en su función de estreno a Ayelén Sánchez y Juan Pablo Ledo en los roles principales.

En las funciones del 23 y el 25 de junio, Marianela Núñez hará el personaje de la princesa Aurora acompañada por Federico Fernández.

El estreno es este martes 11 de junio a las 20, y habrá funciones hasta el 25 de junio, en el Teatro Colón, Libertad 621.

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