“Me voy lleno. Ganar y perder termina siendo una circunstancia”, aseguró el ex entrenador. Tigre apunta a un ex jugador de la casa. Además, suenan Ezequiel Maggiolo, Sebastián Battaglia y Martín Palermo.

“Era el momento justo para cerrar el ciclo. Me voy lleno, ganar y perder termina siendo una circunstancia”. Lejos del discurso con el que empezó su trabajo en el Club Atlético Tigre, donde soñaba con estamparle una estrella al escudo, Gustavo Alfaro se despidió del Matador. La derrota en casa 4 a 1 ante Colón, que lo dejó sin la posibilidad de disputar la próxima Copa Sudamericana, aceleró los plazos de una situación que se caía de maduro y de común acuerdo, el entrenador y la dirigencia resolvieron no renovar el vínculo que los une hasta fin de año.

Mientras el plantel quedó licenciado hasta el 4 de enero, en Victoria empezó la danza de nombres por la sucesión. “Queremos evaluar proyectos nuevos, y vamos a tomarnos el tiempo que sea necesario para contratar al próximo entrenador”. El presidente Rodrigo Molinos dejó en claro qué quiere la dirigencia para el 2016 y el que picó en punta fue Ramiro Leone. El volante zurdo que defendió la camiseta azul y roja entre 2009 y 2014, aventaja en los primeros movimientos a Ezequiel Maggiolo -otro con pasado en Victoria-, Sebastián Battaglia y Martín Palermo, el único con experiencia en el fútbol grande. Con estos perfiles, la dirigencia quiere repetir la experiencia de casos como los de Diego Cagna y Rodolfo Arruabarrena, en los que el club obtuvo el ascenso a Primera y fue tres veces subcampeón.

Los números fríos marcan que Alfaro debutó el 13 de septiembre de 2014 por la séptima fecha del Torneo de Transición con una goleada 4 a 1 ante Rosario Central en Victoria. Dirigió 49 partidos, con 20 triunfos, 11 empates y 18 derrotas, y obtuvo el 48.3 por ciento de los puntos. Una mirada más profunda entrega una primera etapa positiva, en la que alejó los fantasmas del descenso y logró hacerse fuerte en Victoria, y un deterioro a partir del receso de este año, donde se fue deshilachando su buen andar futbolero y quedó eliminado muy rápido en cada competencia que disputó.

En el torneo local, llegó al receso por la Copa América a siete unidades del entonces líder San Lorenzo y con un partido pendiente. En la reanudación, ya sin dos piezas importantes como Facundo Bertoglio y Marcelo Larrondo, el equipo se despidió de la Copa Argentina contra Racing. A partir de entonces, entró en un camino irregular que lo fue alejando del gran objetivo del título y lo obligó a mirar a otros horizontes como la Copa Sudamericana, a la que el club volvía luego de la triste noche del Morumbí, pero el sueño pronto se volvió pesadilla. En el choque de ida, Huracán lo goleó 5 a 2 en el Coliseo, sentenciando una serie que completó con otro triunfo en Parque Patricios.

El tramo final del ciclo Alfaro puso la mira en la clasificación a la Liguilla por un lugar en la Copa Libertadores 2016, pero el equipo sólo obtuvo un punto de los últimos seis y debió conformarse con la Pre Sudamericana, donde sufrió otro cachetazo en casa, esta vez a manos de Colón. Pese a que la gente fue mostrando cada vez un descontento mayor hacia su tarea, Alfaro agradeció el trato del hincha, se deshizo en elogios para sus ya ex dirigidos, y dejó la puerta abierta para un regreso. Algo que, al menos en el corto plazo, parece improbable.(Fuente:El Argentino zona norte)

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