Julio Galvan:
"¡Qué maravilla escuchar a Carlos Ramón Fernández en esta noche iluminada por la luna! La brisa se mezcla con el canto surero, y cada nota de su guitarra parece dibujar los caminos de tierra del campo, donde la milonga se siente en cada paso, en cada corazón que late al ritmo de nuestras raÃces. Carlos Ramón Fernández es más que un cantor: es un chacarero que lleva en la voz toda la tradición, la historia y el alma de nuestro folklore. La milonga suena viva, sus versos recorren los rincones del alma, y uno se siente parte de un paisaje de polvo, sol y recuerdos que no se olvidan. Gracias, La Folk, por traer esta música que emociona, que conecta con la tierra y que nos hace sentir la fuerza del canto surero, tan auténtico y sentido, que sólo un verdadero chacarero cantor puede transmitir."
Enrique Ortiz:
"¡Hola, buenas noches! Al escuchar a Carlos Ramón Fernández es un disfrute al alma, cada tema, su voz tiene esa fuerza y esa emoción que te hace sentir el campo, la tierra y nuestras raÃces. Gracias por traerlo a la radio, realmente hace que el folklore llegue al corazón. ¡Un abrazo grande para todo el equipo de camino surero!"
Fabian Aguilera:
Grande mi idolo un grande, todavia tengo de recuerdo la foto que me saque esa tarde en Lujan. Gracias Carlos Ramón dios te bendiga
Miguel Dorrego:
Este hombre es un Larralde moderno, a quien no le cantó a quien no le canto, a quien no se le a caido una lagrima al escuchar alguno de sus temas lo más grande el chacarero
Pablo Hernandez :
José Larralde es un faro de nuestra memoria, de nuestra tierra y de nuestra gente. Cada canción suya es historia viva, de rutas polvorientas, de manos curtidas, de luchas y sueños de los que trabajan la tierra. Su voz es un mapa de nuestra identidad, y su música un patrimonio que no podemos dejar que se pierda. Hoy, en tiempos donde la cultura parece mirar hacia otro lado, se está perdiendo algo esencial, la autenticidad, la raÃz, la verdad del pueblo. Larralde no es solo un artista, es un sÃmbolo de lo que somos y de lo que tenemos que proteger.
Rene:
Esta música nos tranporta y nos recuerda a la familia, al campo y a las tardes de mate con los viejos.
Tonto Santillan:
Hoy, en un mundo que muchas veces ignora sus raÃces, se está perdiendo algo invaluable, la fuerza de lo verdadero, la raÃz de nuestra identidad.
Secundino Villalba:
Cada canción que compuso este moustruo es un pedazo de historia que habla de identidad, de comunidad, de vida cotidiana. Pero hoy su legado queda casi olvidado, abandonado por quienes deberÃan cuidarlo. Es hora de que la cultura lo reconozca como se merece antes de que lo lloremos.
Ariel:
No podemos dejar que su historia y su música se pierdan: merece reconocimiento, difusión y respeto.
Walter Gomez:
El pampa Larralde no es solo alimento para el Arande, el es historia, es raÃz, es memoria de un pueblo que se reconoce en cada corteza y cada miga. Su música lleva el mismo valor, no son palabras sueltas, son relatos de vida, de trabajo, de alegrÃas y dolores. Sin embargo, la cultura lo ha dejado de lado, y su obra merece mucho más que el silencio.
Augusto Molina:
La música de los grandes como el Pampa nos alegra el alma y nos hace acordar de nuestra tierra esa que nos vio nacer.
Roman Marin:
Su música nos conecta con el campo, con nuestras raÃces, y con lo que somos como argentinos. Siempre es un placer escucharlo.
Javier Cabrera:
No sé si alguien vio anoche lo que fue el homenaje a Don Atahualpa Yupanqui de la Delegación de Córdoba, lo que hicieron sobre el escenario, pero fue una tremenda vergüenza, porque eso lo que menos representaba era a Don Atahualpa. No hubo nada de homenaje, nada de respeto, nada de folclore auténtico. Da vergüenza que la comisión haya autorizado semejante mamarrachada sobre el escenario. El folclore tiene raÃces, historia y alma, y lo que vimos anoche no tenÃa nada de eso, fue un show vacÃo, sin emoción, sin respeto por la tradición ni por los grandes maestros que nos dejaron este legado. Eso no fue homenaje, eso fue burlarse de nuestra música, de nuestra historia y de todo lo que representa Atahualpa Yupanqui.
