Rolando Maldonado:
¡Qué dúo increíble D’Arienzo y Valdez! Una verdadera locura cuando se juntaban, de esos que no tienen comparación, inigualables de verdad, dejaron una marca enorme en la música y cada interpretación suya sigue siendo una joya que no pierde vigencia.
Ricardo Rivero:
Qué cultura la de la Argentina de otros tiempos, una riqueza artística que parece no volverá jamás. Hoy tenemos a L-Gante por Diosssssss.
Augusto Robledo:
El chamamé es hermoso, no es solo escucharlo, si no es a dónde te llevan los recuerdos, es cuando la memoria te hace volver a la infancia, a esos momentos que quedaron guardados para siempre y que la música vuelve a despertar en el corazón.
Oscar Benítez:
Amo el chamamé, porque es el vivo recuerdo de mi infancia, del campo, la chacra, la laguna y el estero. Es esa música que me lleva directo a mis raíces, a lo más profundo de mi historia, y que nunca voy a dejar de sentir en el corazón.
josefina rodríguez:
qué hermosa música el chamamé, de esas que te abrazan el alma, te traen recuerdos y te hacen sentir un cariño profundo por lo nuestro.
Marcelo Cuello:
Cuando uno ya ha entrado en edad, escucha un chamamé y sin darse cuenta mira hacia atrás, imaginariamente, recorriendo los años que han pasado… Y tal vez a muchos de los que hoy lo escuchan les pasa lo mismo: se les vienen recuerdos, imágenes y momentos que la música vuelve a despertar como si el tiempo no hubiera pasado.
Sebastián Acuña:
Un genio único, lo que lograba ordenar la escena de un cuento de tal manera que nosotros, la audiencia, pudiéramos imaginar cada situación que el cuentista relataba, como si estuviéramos dentro de la historia, como en aquellos años 50 y 60, con los radioteatros tan populares, cuando las familias se reunían alrededor de la radio y cada palabra era una imagen viva en la mente.
Mauricio Ferrero:
Luis Landriscina, todo un señor en todo sentido, con un humor lleno de cultura, de inteligencia y de respeto, demostrando que se puede hacer reír durante toda una vida sin recurrir a palabras chabacanas ni golpes bajos, dejando un ejemplo que muy pocos pudieron igualar.
Andrés Gonzalo Sagaste:
Gracias, gracias Don Luis querido, escucharlo no solo me llena de alegría la vida, sino que también es como si mi padre, que ya no está con nosotros, volviera de algún modo desde el cielo para disfrutar de sus relatos, que Dios lo bendiga de corazón, gracias por todo lo que nos ha dado en cada una de sus actuaciones y momentos compartidos, y más aún cuando lo escucho así, tan lejos de mi querida Argentina, desde un pequeño pueblo de Europa, en Óbuda, Hungría
Marisa Acosta:
Habría que hacerle un monumento en vida, por favor, a esos artistas que con su humor y su forma única de contar la vida cotidiana lograron quedarse para siempre en la memoria de la gente, porque no solo hacen reír, sino que también dejan una huella profunda que atraviesa generaciones.
Osvaldo Coronel:
Qué lindo es poder escuchar el chamamé en una noche tranquila, donde la música te acompaña y te hace viajar con la mente a tantos recuerdos, uno siente cómo la sangre del litoral sigue viva en el corazón gracias a los viejos que nos dejaron este amor por la música, hoy con 28 años me llena de orgullo escuchar a estos grandes del género como mario millán, Tarragó Ros y tantos otros que hicieron enorme nuestra cultura, ojalá los más jóvenes puedan valorar a estos artistas que dejaron tanto en cada canción, porque ahí está la historia, el sentimiento y la identidad de un pueblo, desde buenos aires sueño con poder transmitirle esto mismo a mi hijo que apenas tiene 5 años y ya disfruta conmigo estos chamamés y hasta se anima a su sapucay, que esto nunca se pierda y siga pasando de generación en generación, escribo esto con emoción, que viva la patria y el chamamé, carajo.
Oscar Tejeda:
__''''Decir Tarragó Ros es nombrar también a esa hermosa tierra de Mercedes, Corrientes, un lugar lleno de fe y tradición, donde muchos van a cumplir sus promesas al Gauchito Antonio Gil. ¡Viva Corrientes, viva su música! Maestro, su legado sigue vivo en cada chamamé. Soy Carlos, desde Córdoba'''''__
Angela Miranda:
El chamamé tiene una historia muy profunda, y la paisanada es una parte fundamental de ella. Durante muchos años fueron juzgados y tildados de pendencieros o cuchilleros simplemente por defender su dignidad y hacerse respetar. Por eso el chamamé fue injustamente mal visto durante mucho tiempo. Pero alcanza con escucharlo de verdad para descubrir su riqueza, su sentimiento y esa magia que termina embrujando el corazón de cualquiera.
Néstor Ceballos:
¡Ooooh, batata! ¡Qué chamamé más lindo! De esos que apenas arrancan ya te dibujan una sonrisa y te hacen zapatear donde estés. ¡Esto sí que es chamamé del bueno, a la altura de la gramilla!
julio Ramírez:
Qué grande fue Tarragó Ros, único e irrepetible en su estilo. Tenía una forma de hacer música que lo distinguía de todos, dejando una huella enorme en el chamamé y en el corazón de quienes seguimos disfrutando de su obra.
Manuel Pérez:
Para mí, Don Antonio Tarragó Ros es uno de los más grandes que dio nuestra música, y qué decir de Don Tomás Méndez, autor de esta obra maravillosa. Cuando se juntan artistas de esa talla nacen canciones eternas, de las que emocionan hoy y van a seguir emocionando por generaciones.
NORMA:
HERMOSA E INTERESANTE LA HISTORIA DE HOY YTENEMOS QUE ESTAR REORGULLOSOS DE NUESTROS HEROES
Alberto Venialgo:
Escuchar chamamé me trae hermosos recuerdos de mi niñez, allá en el campo, donde todo era más tranquilo, sin apuro ni la vorágine de la ciudad en la que hoy vivo, y cada melodía me devuelve por un momento a esos días simples y felices que quedaron guardados en el corazón.