Luisa Vergara:
No soy de escuchar chamame, pero cuando escucho me gusta, y me hace preguntarme de dónde sale todo esto, quién habrá hecho esta música.
Elsa:
El agua se formó hace miles de millones de años. Existen dos teorías principales: 1 El agua provino del interior de la Tierra primitiva, liberada en forma de vapor por volcanes y luego condensada en océano: 2 Parte del agua llegó mediante impactos de cometas y asteroides ricos en hielo durante el periodo llamado Bombardeo Intenso Tardío. Con el tiempo, el planeta se enfrió y el vapor se transformó en agua líquida, formando los primeros océanos.
Oscar Carullua:
La puta madre, suena Zamba de amor en vuelo con Tamara Castro y te parte en dos, esta tremenda zamba vos la sentís desde el primer acorde, desde la guitarra que te marca la sangre y la voz que no te suelta, era una cantora que ponía todo el corazón en cada frase, y este tema no es cualquier cosa, fue escrito por Jorge Milikota, uno de los grandes poetas del folklore argentino, con una forma de poner sentimiento en cada verso que se te quedaba adentro.
Daniel Cruz:
Que grande Tamara, que tristeza que te fuiste tan joven, los festivales te extrañaran siempre!
Pedro Ricardo Robledo:
Pienso que estarás alegrando a tantos allá donde te fuiste, que voz que tenias y que carisma de artista, unica fuistes.
Claudia Perez:
Su guitarra suena como el viento entre los pastos, y vos te quedás ahí, quieto, escuchando, sintiendo todo lo que dice, como si la tierra misma hablara.
Damian Palacios:
Hay algo en la forma en que don Víctor toca y canta que te hace callar sin querer. No es solo la música, es como si te contara un pedazo de su vida en cada nota, y vos te quedás escuchando, prendido a cada frase.
Martin Corbalan:
Buenas noches, yo creo que la composición de su Obra "La Primavera" debería ser materia obligatoria en todas las universidades del arte.
Diego Gomez:
La manera en que canta Víctor Velázquez te hace pensar que la guitarra habla por él. Cada tema tiene un color, una historia propia, y vos te quedás escuchando, viajando con el ritmo, sin darte cuenta de cuánto tiempo pasó.
Samuel Obregon:
Mirá, yo era chiquitito, pero re chiquitito, y me acuerdo clarito cómo escuchaba ese tema del malego en la radio, lo aprendí de memoria, palabra por palabra, y lo cantaba como podía, repitiéndolo una y otra vez, y hoy, cuando lo canto, pasa algo raro, te juro que me transformo, me meto adentro del tema, siento cada frase, cada pausa, cada silencio, no es sólo cantar, es vivirlo, es sentirlo como si fuera mío, como si ese tema se me metiera en el cuerpo, y cuando lo escucho, lo mismo, el pelo se te eriza, el corazón se te aprieta, y entendés por qué Argentino Luna lo hacía así, con ese sentido, con esa manera de que todo lo que dice te llegue adentro.
Gonzalo Ignacio Corral:
Cuando escuchás “El Malevo” con la voz de Argentino Luna, no hay trampa ni artificio, lo que te llega es la verdad de una vida entera metida en una canción. No fue él quien lo escribió, pero sí fue uno de los pocos que lo cantó con esa fuerza y esa sangre, con esa manera de hablar que parece que te cuenta algo que vos ya sabés en la piel. Su voz tiene esa mezcla de cariño y de dureza que sentís en la garganta, como si estuvieras escuchando a alguien que sabe mucho más de la vida que de la escuela. Escuchar a Luna en ese tema es sentir que no está inventando nada: está diciendo lo que siente, lo que vio, y lo que late en la gente de pueblo.
Carlos Cabral:
Al escuchar a Rodolfo Gimenez es sentir que alguien te habla de frente, sin vueltas, con la vida puesta en la voz, te agarra el pecho, te hace mirar adentro y reconocer todo lo que uno lleva guardado, hay fuerza, hay dolor, hay alegría, hay verdad, y uno entiende que esa voz no se inventa, se vive, aunque ya no este en este plano, cada nota sigue viva, cada historia sigue diciendo lo que nadie más podría decir, y uno se queda con un respeto enorme y un nudo en la garganta que no se va.
Maximiliano Gonzalez:
Escucharlo hoy es como abrir un cajón lleno de recuerdos que uno ni sabía que tenía. La voz de Argentino Luna atraviesa el tiempo, te hace mirar atrás y sentir todo lo que se fue, todo lo que quedó en la memoria. Cada canción es un relato de la vida sencilla, de los días de esfuerzo, de los sueños que parecían lejanos. Aunque él ya no esté, uno lo siente cerca, como un amigo que sigue contándote historias desde algún rincón invisible, y uno se queda escuchando, sin poder apartar la mirada del corazón.
