Gaston Almada:
Cacho tiene ese don especial de transformar lo cotidiano en algo desopilante, la vida en el barrio, los viajes, la familia, los amigos, y todo pasa por su mirada pÃcara y termina convertido en una historia llena de gracia, lo de el es un humor sano, cálido, lleno de picardÃa cordobesa, de esos que hacen reÃr sin incomodar y que dejan siempre una sonrisa larga, de las que siguen incluso después del remate, más que un comediante, es un gran contador de historias, un hombre que hace del humor una forma de abrazar a la gente y por eso, cada vez que aparece su voz, se enciende esa risa simple, sincera y bien cordobesa que lo distingue.
Daniel Greco :
Ufff que lindo recordar a estos grandes del humor y en este caso Cacho Buenaventura es hablar de un humor bien nuestro, de esos que nacen en la mesa familiar, entre mates, anécdotas y carcajadas compartidas.
Graciela Corral:
A veces estos estos personajes que parecen chiquitos en nombre, pero enormes en el corazón como el querido Don Luis, ese monjecito de voz serena que hablaba despacito, como si no quisiera despertar a nadie, pero terminaba despertando algo lindo en todos.
Fabian Navarro:
Era de esos personajes que entraban por la radio como si cruzaran la puerta de casa sin golpear, con una sonrisa en la voz y ese humor simple, del que no lastima, del que abraza. Don Luis tenÃa la magia de hacer reÃr sin gritar, de contar historias sin apurarse y de recordarnos que, aun en los dÃas difÃciles, siempre hay un rinconcito para la ternura y la picardÃa sana. No hacÃa falta verlo, bastaba escucharlo para imaginar ese gesto cómplice, esa pausa justa antes del remate, ese modo tan suyo de convertir lo cotidiano en algo entrañable, y don Luis Landricina seguirá ahÃ, en algún rincón del dial de una radio de un viejo cassette guardado en un rincon contándonos un cuento, sacándonos una sonrisa, como lo hizo toda la vida.
Atilio Funes:
Por eso, más que un personaje, Don Luis fue compañÃa de la buena, de la que no se nota hasta que falta… y cuando falta, se extraña para siempre, bendiciones maestro.
Fernanda Marino :
Landrisina tenÃa un humor suave, casi tÃmido, de sonrisa tranquila… de esos que no hacen ruido, pero iluminan, y cuando hablaba, daba la sensación de que el tiempo aflojaba el paso, como si la vida misma se sentara un ratito a escucharlo.
Marisa Maidana:
Grandioso Luis Landriscina, que calidad para hacer reÃr con altura. Genio!!â¤ðŸ˜…
Ariel Parra:
Gracias maestro, por hacer volar la imaginación con su relato y sacarnos una sonrisa con esa forma tan agradable de hacer humor.
Ramiro Ochoa:
Un genial humorista con un talento superior de mirar nuestras costumbres, narrarlas, divertirnos, hacernos viajar con sus relatos
Alicia Romero:
Gracias, por hacerme reir siempre, ud es el rey del humor, Dios le de larga vida, bendiciones,
Roberto Mangieri :
Gracias mil a mà leal audiencia por hacerme semejante aguante todos los programas.....los espero el jueves que viene para hacer el CAMINO SURERO N 361..... Muchas Gracias...!!!
Ruben Navarro:
Hay épocas del tango que no se repiten, cuando las voces y las orquestas no solo interpretaban música, la vivÃan y Fiorentino, Ledesma y la orquesta de Sassone hicieron eso, tangos que no eran adornos, sino historia viva, fueron miembros de una generación que llevó el tango con profundidad y emoción, con voces que hoy muchos ya no recuerdan como antes, pero que sigue grabada en los discos antiguos y en quienes alguna vez bailaron o escucharon esa música de verdad.
Roberto Reinoso:
El tango es arrabal, calle, madrugada y adoquines, y cuando suena, se siente el murmullo de los cafés y las esquinas de antaño, y aunque hoy casi nadie lo respira, cada acorde lleva la ciudad adentro.
Carlos Maria Gonzalez Gomez:
Un tango te agarra del pecho y no te suelta. Gardel, Pugliese, Troilo… nombres que ya suenan a historia y que nuestros hijos ni conocen, escuchar tango hoy es recordar lo que el mundo moderno quiere borrar, y sentir un vacÃo donde antes habÃa pasión.
Leonardo Cura:
Entre los tangos más recordados de Angel Vargas están clásicos como “Tres esquinasâ€, “Muchachoâ€, “Agua Florida†y “Esquinas porteñasâ€, temas que siguen siendo referentes del sonido porteño de aquella época, lamentablemente Vargas murió en 1959 en plena actividad, pero su legado perdura porque supo transmitir con su voz una mezcla única de nostalgia, ternura y complicidad con quienes escuchaban el tango, la verdad que fue una muy buena decision la suya Roberto al incorporar este genero a su programa.
Rodrigo Hernan Dosio:
Hay cantores cuya voz no se olvida aunque pasen las décadas, y cuando se escuchan esos tangos de Anguel Vargas, que en realidad se llamaba José Ãngel Lomio, tenia esa forma tan particular de contar con la voz, hoy es historia viva de Buenos Aires, el pulso de una ciudad y un tiempo que todavÃa late en cada esquina donde una orquesta empuja un tango fuerte y sincero.
Marcelo Monaco:
Escuchar un tango hoy es como recibir un golpe dulce en el pecho: melancolÃa, pasión y memoria de un tiempo que no vuelve. Me da bronca que ya no suene en ningún lado, que los pibes no sepan quién fue Gardel, ni los grandes que hicieron latir las calles de Buenos Aires con bandoneón y voz. Es como si se borrara una parte de nuestra historia, un pedazo del corazón del pueblo que ya casi nadie reconoce.
