Camilo Daniele:
El chamamé está lleno de vida: tiene nostalgia, alegría, amor por la tierra y ese sapucay que parece un grito de libertad salido del alma.
Álvaro Norton:
No soy de Corrientes, pero qué belleza es el chamamé y qué cosa más linda que hay. No hace falta haber nacido en esa tierra para emocionarse con un acordeón, un sapucay y esas letras que llegan directo al corazón. Es una música que abraza, que une y que nos hace sentir orgullosos de nuestras raíces argentinas.
Augusto Rivero:
Viva la Patria y la valiente provincia de Corrientes...... Gente macho, añamembuy, y que quede claro que todavía hay criollos en esta tierra, firmes en sus costumbres, defendiendo nuestras tradiciones, el chamamé, el mate y el orgullo de ser argentinos. A la espera nomás de los gringos, sin perder jamás la esencia de nuestro pago.
Elsa Gómez:
Qué increíble el poder que tiene un chamamé. De pronto, entre una letra y un acordeón, vuelven esos recuerdos del olor a pescado frito, una copa de vino y ese calor húmedo que me llevan directo a los días junto a mi abuelito, a esa Corrientes que sigue viviendo intacta en el corazón. Hay cosas que el tiempo pasa, pero jamás se olvidan. Un gran saludo desde Comodoro Rivadavia, Chubut.
Nolo Gutiérrez:
El chamamé tiene esa magia de juntar generaciones. Lo bailaron los abuelos, lo cantaron los padres y hoy sigue emocionando a los hijos. Eso no lo logra cualquier música.
Julio Noriega:
De los correntinos podrán discutir muchas cosas, pero cuando suena un buen chamamé nos ponemos todos de acuerdo, ja ja, es un orgullo que no se negocia y una tradición que merece seguir viva.
Camilo Daniele:
El chamamé está lleno de vida: tiene nostalgia, alegría, amor por la tierra y ese sapucay que parece un grito de libertad salido del alma.
Héctor Agüero:
Qué ganas de gritar un buen sapucay. Aunque hoy me toque estar tan lejos, escuchando vía internet desde Calgary, Canadá, esta música tan nuestra tiene el poder de llevarme de regreso a mi tierra, a los recuerdos, a la familia y a esas raíces que uno nunca pierde. El chamamé es mucho más que música, es parte de nuestra identidad y un verdadero patrimonio que llevamos en el corazón estemos donde estemos. Saludos cordiales desde Calgary, Canadá.
José Alfredo Jiménez:
Soy mexicano y cada vez que escucho esta música argentina me sorprende lo parecida que es a nuestros huapangos, chotis, redovas y norteñas. Seguramente nuestros pueblos heredaron muchas influencias europeas y por eso el acordeón y esos ritmos nos resultan tan familiares. Un abrazo enorme para todos los hermanos argentinos; tienen una música hermosa que se siente muy cercana a nuestro corazón mexicano. Saludos desde Monterrey, Nuevo León. Que viva México y viva Argentina carajo.
Saul Martino:
¡Ñaike, chamigo! ¡Vamos Argentina, carajo! Qué orgullo ser parte de esta tierra bendita, de nuestras costumbres, de nuestro chamamé y de esa alegría tan nuestra que se comparte con un mate, un vino y una canción que nos eriza la piel. ¡Que nunca se pierda el amor por nuestras raíces!
Pedro Gaona:
¿Y quién no se tomó un vino escuchando a Ivotí? Son verdaderos próceres del chamamé. Su música acompañó asados, reuniones con amigos, largas madrugadas y tantos momentos inolvidables. Canciones que no pasan de moda porque forman parte de nuestra historia y de los recuerdos más lindos de mucha gente.
Francisco López:
Hola, quería decir que al escuchar un chamamé se me llenan los ojos de lágrimas, y es imposible no acordarme de mis padres, de mi pago querido de Santiago del Estero, de esas reuniones familiares donde esta música era parte de la vida, le doy gracias a Dios por haber nacido en esta Argentina hermosa y a mis viejos por haberme enseñado a amar nuestra cultura, nuestras raíces y todo lo que represente a nuestra patria, porque mientras esta música siga sonando en nuestros corazones, jamás olvidaremos quiénes somos. ¡Viva la patria, carajo!
Claudio Romero:
Ivotí, ¡chamamé del mejor! Gracias a mis viejos por enseñarme a valorar esta música tan nuestra. Domingos de asado, reuniones con amigos o simplemente por el gusto de escucharla. Son canciones que traen recuerdos, abrazan el alma y nos recuerdan de dónde venimos. Qué orgullo mantener vivas nuestras raíces.
Camila Aguilar:
La poliomielitis fue una de las enfermedades más temidas del siglo pasado,, pero cómo se transmitía exactamente, por qué afectaba sobre todo a los niños, qué secuelas podía dejar en caso de sobrevivir y cómo fue el proceso científico que llevó a la creación de la vacuna que cambió la historia de la medicina
Alejandra Gutiérrez:
Buenas noches, a mi me queda la duda sobre la poliomielitis en la actualidad: sigue siendo una enfermedad de riesgo hoy en día o ya está prácticamente eliminada, en qué países todavía puede haber circulación del virus, y qué tan seguro es que estemos protegidos si tenemos el calendario de vacunación completo. También quisiera saber si hay posibilidad real de que vuelva a aparecer en lugares donde ya no se registraban casos y qué señales de alerta habría que tener en cuenta.
Rosa:
Hola le pregunto: ¿la poliomielitis es una enfermedad que todavía puede aparecer hoy en día o ya está completamente erradicada, y cuáles serían los principales síntomas para detectarla a tiempo en caso de contagio?
Mario Cardozo:
Es de esos días en los que la memoria pesa y el amor se hace recuerdo, viejo te sigo sintiendo cerca, en las cosas simples de la vida, como si de alguna manera todavía me acompañaras.
Sebastián Robledo:
Este domingo, en el Día del Padre, es imposible no sentir ese vacío que dejan los que ya no están. Hay una mezcla rara de amor y nostalgia, porque uno se da cuenta de que el tiempo no alcanza para decir todo lo que sentimos cuando los tenemos al lado. Se extraña la voz, los consejos, incluso esas charlas simples que en su momento parecían comunes, pero hoy tienen otro valor. A veces uno se sorprende hablando en silencio, como si el corazón siguiera buscando una respuesta que ya no llega, pero que de algún modo sigue acompañando. Porque un padre no se va del todo: queda en los recuerdos, en las enseñanzas, en la forma en que uno mira la vida después de haberlo tenido. En este día, más que tristeza, queda gratitud. Por lo vivido, por lo aprendido, y por ese amor que no desaparece aunque ya no esté físicamente. Feliz Día del Padre a los que siguen en el cielo, pero nunca dejan de estar en el corazón.
Laura:
Este Día del Padre duele un poco más… pero te sigo llevando conmigo en cada recuerdo.
Aníbal Prado:
Extraño esas costumbres de nuestros mayores, con el mate pasando de mano en mano, la radio sonando bajito, los vecinos acercándose a escuchar una milonga, una chacarera o una zamba y los chicos aprendiendo a querer nuestras raíces casi sin darse cuenta.
