Yeika Martinez:
Buenas , yo se que nada que ver , pero querÃa saber si conoce alguna pagina donde los nuevos artitas suban sus temas además de las aplicaciones que son muy genéricas
Ruben Carano:
El tango viejo te mira a los ojos y te cuenta la vida sin maquillaje; el tango moderno intentó aggiornarlo, mezclarlo, apurarlo, pero ya no es lo mismo. El tango como lo conocimos se fue apagando hace 15 o 20 años, cuando dejó de sonar en los barrios, en los festivales, en la televisión y en la radio. Hoy queda la memoria, el respeto y ese corazón arrabalero que todavÃa late en quien sabe escucharlo.
Ricardo Bustos:
El tango es eso que parece antiguo, pero sigue diciendo verdades que todavÃa duelen.
Ignacio Roda:
Escuchar a Julio Sosa es como volver a cuando el tango tenÃa filo en la voz y verdad en las palabras. El Varón del Tango no cantaba para adornar, cantaba para contar la vida como venÃa, con barrio, con bronca y con nostalgia. Su voz sigue sonando firme, arrabalera, de esas que te paran en seco y te hacen escuchar. El tango nació asÃ, de la calle, del laburo, del amor perdido y de la noche larga, y Julio Sosa lo llevó bien alto, con respeto y con coraje. Qué lujo maestro que pasa ahora en su programa a estos gigantes que no se olvidan nunca.
Santiago Rodriguez:
Che Roberto sabes que cuando suena un chamamé pasan cosas raras? no se que te pasa a vos, por que siempre alguno zapatea sin saber cómo, otro se anima a bailar con la escoba, y el que decÃa “yo no bailo†termina girando igual como lo hacia Julio Bocca, el chamamé tiene eso Robert, te saca una sonrisa y te desarma sin pedir permiso ja ja ja.
Alicia Lozano:
Suena esta musica y aparecen las palmas, el sapucay, el patio barrido, la ronda que se arma sola, y no importa si es en una casa, en un baile o simplemente en la cocina de tu casa, siempre termina juntando gente el chamame es música viva, hecha para compartir.
David Blanco:
Qué lindo escuchar a Los Hermanos Barrios en la radio… esto es chamamé del de verdad, del que se hizo camino solo, sin apuro y sin maquillaje, la música que suena a patio de tierra, a siesta larga y a recuerdos que no se olvidan. Gracias Roberto por pasar estas joyas que todavÃa nos sostienen el alma. ¡Aguante el chamamé, carajo!
Antonio Beovides:
El chamamé es la única música que hace que el tÃo serio y cara de culo largue el vaso, y que el perro se ponga nervioso y alguien grite “¡epaaaaaaaaaaaaa!†sin saber por qué. Nadie entiende bien qué pasaaaaa, pero todos se rÃen y arrancan alevantar polvareda… ¡Aaaaiiiiiiiiii jujúúúú!
Mely Pedernera:
En un paÃs donde casi todo se copia de afuera, el chamamé sigue siendo una expresión propia, sin pedir permiso. Que todavÃa suene es una forma de resistencia cultural.
Diego Montiel:
Cuando suena un chamamé, sea en una casa, en la radio o en un patio, algo se acomoda por dentro. La guitarra y el acordeón te llevan derecho al Litoral, a la mesa larga, a la charla despacio, a la emoción callada. Es música que no se escucha solamente, se siente, se vive.
Carmen Pervis:
Qué lindo escuchar chamamé. Esta música tiene algo especial, te agarra el corazón sin pedir permiso. No por nada fue reconocida por la Unesco como patrimonio cultural de la humanidad. Es raÃz, es historia y es sentimiento.
Soledad Elgue:
El chamame es música que viene de lejos, de la gente, del pueblo, y qué orgullo como argentino que el mundo reconozca lo que acá se siente desde siempre.
Florencia Boyero :
No hace falta decir de dónde viene esta musica, el chamamé habla solo y se queda.
Cristiano Dias:
Si es muy cierto hoy cuesta encontrar espacios donde suene la música campera, la milonga y el decir de los viejos poetas del campo, yo sigo esta radio y sus programas ya hace años, esto NO es moda, no es ruido es identidad, es memoria, es parte de lo que somos.
Ramiro Alvez :
Palabras como pibe, conventillo, malevo, tango. Estas palabras originariamente eran palabras lunfardas. Conventillo fue incluida por el diccionario de la Real Academia Española (RAE) en la década del 50. No se usa en otras partes de América. Aunque se trata de una palabra que perdió su sabor lunfardo, en su origen lo fue. Con pibe sucede lo mismo, una palabra que tiene, además, triunfos en el exterior. A Valderrama, el famoso jugador de la selección de fútbol de Colombia en la década del 90, se lo llamaba “el pibe†porque le gustaba el fútbol argentino. Y hoy en España sobre una chica linda y joven se dice que es un pibón, como calco de minón. Hay palabras que tienen vida propia. En el lunfardo pibón no se usa, en España sÃ, y viene de nuestro lunfardo.
