Gustavo Aguilera:
Cuando entra un buen chamamé a tus oidos, parece que el corazón marca el ritmo solo, es una música que te abraza sin pedir permiso.
Elsa Parra:
Hay quienes dicen que el chamamé no se aprende, se hereda, es una música que parece venir de antes, como si ya la llevaras adentro.
Lucia Romero:
Apenas suena el acordeón y ya te cambia el ánimo, te lleva lejos sin moverte del lugar.
Marisa:
El chamamé tiene eso que no se explica, arranca suave y de golpe te aprieta el pecho, como si te trajera recuerdos que ni sabÃas que tenÃas.
Teresa Torres:
En fiestas tradicionalistas, encuentros gauchos y eventos culturales hoy todavia se realizan demostraciones coreografiadas, donde se muestran técnicas antiguas pero sin intención de lastimar.
Rolando Nievas:
La esgrima criolla fue una forma tradicional de combate con cuchillo practicada por los gauchos en Argentina y Uruguay durante los siglos XVIII y XIX. No era un deporte como la esgrima europea, sino un enfrentamiento real, muchas veces por honor. Se usaba el facón y el poncho enrollado en el brazo como defensa. Más que matar, muchas veces el objetivo era demostrar destreza y valentÃa.
Forma parte de la cultura gauchesca y quedó inmortalizada en obras como MartÃn Fierro de José Hernández.
Nadia Orona:
No muchos lograron que sus temas se vuelvan parte del recuerdo de la gente; los suyos quedaron marcados a fuego en varias generaciones.
Alfredos Sosa:
Muchos cantores pasan, pero pocos dejan canciones que la gente hoy aun sigue tarareando sin darse cuenta. Carlos Torres Vila fue uno de esos, el hombre que puso voz a zambas y temas como “Zamba para olvidarteâ€, “Amor de pobre†o “Te propongoâ€, que todavÃa viven en la memoria de un paÃs que alguna vez los cantó con el corazón.
Natalia Garcia:
Hay voces que fueron gigantes en su tiempo y hoy casi no se nombran. La de Carlos Torres Vila fue una de esas: una voz que supo acompañar amores, despedidas y noches enteras de recuerdos. Y aunque ya no suene como antes en los medios, quedó grabada en la memoria de quienes lo escucharon de verdad.
Luisa Diaz:
Qué manera de dejar melodias que se pegaron al alma… de esas que uno escuchó mil veces y siguen sonando como la primera vez.
Dardo Monzon:
— Cuando suena ese estilo tan criollo, uno siente como si el campo mismo hablara: viento entre los alambrados, fogón encendido y un corazón que late libre, sin rienda.
Julian Alaniz:
Querido Roberto toda esta música que trae a su programa tiene olor a tierra húmeda y a camino largo, y es como si alguien la hubiera escrito mirando el horizonte sin apuro, que capo es usted Roberd.....
Hector Azaro:
Esta música no tiene edad, qué musica para viejos ni musica para viejos. Esto es pura enseñanza.
Marcelo Marino :
Hay estilos que no buscan impresionar, sino contar historias de tierra adentro, de caminos polvorientos y sentimientos sinceros. Esta música que mantiene vivas las tradiciones y transmite identidad sin necesidad de levantar la voz.
Adrian Butteler:
Miren, hay nombres que no andan en los carteles ni en los grandes escenarios, pero viven en la memoria de la gente sencilla. Jorge Alberto Socodato es uno de esos de los que caminaron calladito, dejando huella sin hacer ruido. Fue de esos hombres bien criollos, de los que sienten la patria en serio, con respeto por las tradiciones, por la palabra dada y por el sentir popular, y no fue figura de moda ni buscó aplausos fáciles, más bien representó ese tipo de argentino que sostiene la identidad desde abajo, desde lo cotidiano, y por eso mismo, su recuerdo tiene otro valor, no es el del brillo pasajero, sino el de la raÃz, por que hay hombres que no pasan por la historia haciendo ruido, pasan sembrando, y ésos son los que, aunque el tiempo corra, nunca se terminan de ir.
Diego Lambre:
Jorge Alberto Socodato no hizo de su vida un espectáculo, sino una marca silenciosa.
Jose de Remis old clering:
Lo q genera el programa en la audiencia !!!! Que laburo y lucha silenciosa haces querido Tuma. A veces hablo en serio... jaja abrazo
Jose Grimaldi:
Mucha razon, se fue el hombre, pero quedó la huella, y hay huellas que no las tapa el tiempo ni la muerte, son las que marcan el camino de un pueblo entero.
Mateo Martinez Saenz:
Es asi como dicen, el Potro ya no está, pero dejó algo más fuerte que el aplauso: dejó identidad a un pueblo.
