Flor Rivero :
Señor ayúdame con mi carácter, quiero demostrar tu amor a cada instante â¤
Roberto Mangieri :
Grande mà audiencia,noble y seguidora ,les agradezco por tanto apoyo rescatando la música y la cultura nacional....un abrazo y hasta la semana que viene para hacer el CAMINO SURERO N 360..... Muchas Gracias.....!!!!
Yolanda:
El tango es como un pedazo de memoria que no se tendrÃa que dejar perder jamás. Antes se escuchaba en cada casa, en cada club, en cada esquina, pero hoy cuesta encontrarlo, como si lo hubieran arrinconado, y sin embargo, cuando suena un bandoneón de verdad, parece que el tiempo se frenara y volviera esa emoción que tenÃan los viejos tangos.
Hector Coronel:
Cuando suena un tango, de esos que te erizan la piel, parece que todavÃa anduviera caminando Gardel por alguna vereda vieja… y te dan ganas de que las nuevas generaciones lo vuelvan a abrazar como se merece.
Silvio Navarro:
El tango era un café lleno de humo, un piano que hablaba por todos, la musica de ahora ya no tiene la misma mÃstica, ni esa verdad que te atravesaba, gtacias por la difucion de estos tangos
Roberto Carlos Leguizamon:
Dicen que el tango nunca muere, pero hay que cuidarlo, porque hoy casi no se lo escucha como antes. Era la música que contaba la vida misma, la del barrio, la del laburo, la del amor y las penas.
Enrique Maldonado :
Mirá, cuando escucho un tango viejo, me transporto a esos lejanos cafés de Buenos Aires, de los años de estudiantea esos rincones dode las historias luian y eran las protagonistas. Cada orquesta tenÃa su carácter, por ej D’Arienzo te hacÃa bailar, Troilo te hacÃa llorar, Pugliese te llevaba por un viaje que te abrazaba el corazón, y que decir de las letras, ¡qué letras! No eran palabras al azar, eran cuentos de barrio, de gente humilde, de laburantes y soñadores. Hoy todo cambió, el tango se mezcla con cualquier cosa, y se perdió un poco ese sabor auténtico. Pero cuando suena en una radio o un viejo vinilo, me vuelvo a sentir en esa Buenos Aires de otros tiempos, con olor a café, a lluvia, a nostalgia, y me lleno el alma de tango, del verdadero tango que no muere, aunque lo quieran enterrar cuado aun sigue vivo.
Mario Barreto:
Magaldi no gritaba ni hacÃa firuletes, decÃa el tango, y lo contaba como un tipo del barrio, con esa forma clara y sentida que te hacÃa entender cada palabra, por eso la gente lo querÃa tanto, porque parecÃa uno más, un laburante que se paraba frente al micrófono a contar las penas y las esperanzas de todos.
Aida Ojeda:
No por nada le decÃan “la voz sentimental de Buenos Airesâ€. Cuando arranca a cantar, te transporta derecho a otro tiempo, patios de conventillo, radios a galena, mesas de café donde el tango no era espectáculo… era la vida misma.
Esther Fernandez:
El gran Agustin Magaldi, este hombre era un cantor de verdad, de los que ya no salen más.
Erika Garay:
Buenas noches, a mi me pasa que cuando escucho un chamamé se me calma el alma, y es como volver por un ratito al lugar donde uno fue feliz y nunca dejó de pertenecer.
Mario Gerez:
Cuando suena un chamamé del viejo Conjunto Ibotà se siente clarito lo que era el estilo de antes, ese modo bien correntino, con el bandoneón llorando despacio y el corazón apretado, como si el pago te hablara al oÃdo, y ahà nomás se le arrima el recuerdo de tantos otros viejos del chamame, una música hecha para sentir, para bailar abrazado. Eso era chamamé de verdad, el que todavÃa hoy te sacude todo el esqueleto gracias Roberto por jugarse y pones esta musica en su programa gaucho.
Miguel Moreno:
yo tambien me aleje del pago ya hace unos 10 años, y me radique acá en Comodoro Rivadavia donde el viento sopla muy fuerte, pero cuando escucho un chamamé se calma todo, y es como volver por un ratito al lugar donde uno fue feliz y nunca dejó de pertenecer.
Jose Raul Sola:
Qué lindo escuchar al gran Ernesto Montiel ese bandoneón tenia perfume a campo y a baile de antes, no era solo un músico, era un genio era de los que hacÃan latir el chamamé como si fuera el corazón mismo de Corrientes.
Julio Tejada:
Hola Buenas noches, escuchando esta radio desde RÃo Gallegos, y hace más de 40 años que me vine del pago, pero cada vez que suena un chamamé cierro los ojos y vuelvo derechito a Corrientes, al patio de tierra, al mate y a los recuerdos que nunca se fueron.
Alicia Rivero:
Mira que en esta Argentina hay músicas y ritmos que son hermosos, pero el chamamé no es solo música, es nostalgia, es familia, es el corazón tironeando para el mismo lugar de siempre.
Flavia Sesto:
El chamamé tiene eso que estoy sintiendo en este momento, que no importa dónde estés, siempre te encuentra, y cuando te encuentra, te hace acordar quién sos y de dónde venÃs, gracias por difundirlo.
Raul Zapata:
Cuando suena el bandoneón del gran Antonio Tarragó Ros se me hace un nudo en la garganta, porque no es solo música, es como si hablara el Litoral entero, El Rey era de esos artistas que no tocaban para lucirse, tocaban para abrazar al pueblo, por que su sonido no mandaba desde un escenario, mandaba desde el corazón de la gente, y eso no lo logra cualquiera.
Marcelo Miceli:
Del viejo Tarragó Ros no se puede hablar sin que se apriete un poco el pecho, porque no fue solo un músico, fue uno de los que le dio identidad al chamamé, no por nada lo llamaban el Rey del Chamamé, un tÃtulo que no se impone, se lo gana el pueblo. Su legado no está solo en sus obras, sino en el respeto que dejó sembrado. Cada acorde suyo suena a tierra colorada, a tradición viva de esas que no se olvidan nunca.
Emiliano Videla:
Escuchar un chamame siempre te alegra el alma y te da una tristeza linda, de esas que huelen a pago.
