Cristian Flores-:
En aquellos años ya existían los semáforos, y justamente la historia recuerda a Julio Sosa como uno de los grandes del tango, el “Varón del Tango”, cuya vida terminó trágicamente en un accidente de auto cerca de un semáforo. Con el tiempo, hasta quedó una frase popular vinculada a él, donde se lo mencionaba como el Varón del Tango y al semáforo como el “macho de la esquina”, una forma muy de época de recordar su figura y su carácter dentro del ambiente tanguero.
Verónica Serrano:
Hoy en día no sé si al mundo le falta un tornillo -Palabras únicas- en un mundo lleno de confusión, falta de amor, respeto y bondad, en realidad, en todos los tiempos ha sido un poco así, el ser humano con sus luces y sus sombras, con momentos de egoísmo pero también con gestos de grandeza, aunque muchas veces la mayor pobreza no es la material sino la del alma, aun así, siempre queda la esperanza de recuperar los valores y volver a lo esencial.
Hugo Vargas:
Qué tangazo tan real, y qué vozarrón la del Varón, realmente parece escrito hoy, porque es de esos temas que no envejecen nunca, que se sienten actuales aunque pasen los años, es atemporal, un verdadero clásico musical que no pierde vigencia y sigue emocionando como el primer día. Salud.......
Darío Alderisi:
Señores, esto no se vuelve a ver jamás. Qué sentimiento, carajoooo, qué manera de emocionar y de llegar al alma, como si cada nota llevara una historia encima, de esas que no se olvidan y quedan marcadas para siempre.
Alejandro Cabral:
El tango es vivencia y filosofía de vida, una joya musical que no pierde vigencia con el paso del tiempo, porque sigue diciendo cosas profundas sobre el amor, la nostalgia, la soledad y la esperanza, como si estuviera hecho para nuestros días y para cada historia que uno lleva adentro.
Delia Cardozo:
Qué bendición haber tenido poetas como los del litoral argentino, capaces de convertir en música los paisajes, los amores, las nostalgias y la vida de su gente. Mi saludo para todos los que seguimos admirando esta música maravillosa y única, porque el chamamé no es solamente un género musical, es una forma de sentir y de llevar la Argentina en el corazón.
Natalia Bertone:
Con el máximo de los respetos, amo su música maestro Monchito Merlo, cada vez que estoy triste escucho su música y me cambia totalmente el ánimo, es solo felicidad escucharlo, porque tiene esa magia especial que levanta el espíritu y hace olvidar cualquier preocupación, llenando el corazón de alegría con cada acorde.
Martha Rios:
Que hermosa música que hermoso país tenemos soy Bs As, que nunca se pierda la tradición sea la provincia que sea DIOS BENDIGA NUESTRA PATRIA
Tomas Rivero:
Qué nostalgia tan profunda trae esta música, ya que creci viendo a mi viejito tocar el acordeón y cantar chamamé mas que nada los domingos después del almuerzo familiar, y eso quedó grabado para siempre en el alma, hoy él tiene 89 años, pasó por un ACV, usa pañal y ya no puede hablar, pero cuando escucho un chamamé todo vuelve a mí de golpe, como si el tiempo se detuviera, y es imposible no emocionarse, porque son recuerdos, es infancia, es vida compartida con él, y es amor que nunca se va.
Giuliano Siares:
Saludos cordiales a los hermanos argentinos!! Estoy escuchando desde Montevideo, Uruguay, y la verdad que emociona muchísimo sentir esta música que une a todo el Río de la Plata y a nuestra gente, porque más allá de las fronteras, el folklore se comparte y se disfruta con el corazón.
Natalia Soledad Ordoñez:
Qué lindo lo que genera el chamamé... porque no solamente trae una canción, también trae recuerdos, escuchándolo me acordé de mi Corrientes querida, de mi mamá cocinando en la olla de hierro, de mi viejo llegando cansado de trabajar en el taller mientras sonaba un chamamé en la radio, mi papá ya está en el cielo, pero cada vez que escucho esta música vuelve a estar un ratito conmigo, y mi viejita, que ya tiene casi 84 años, todavía sigue escuchando chamamé como toda la vida. Gracias Roberto por estos momentos, porque hay recuerdos que jamás se borran.
Natalia Fortuna:
Qué hermoso el chamamé, hoy, mañana y siempre ❤️ lo llevo en el corazón porque me conecta con mis raíces
Daniel Palavecino:
Buenas noches, yo hace 28 años que vivo en Neuquén, pero cada vez que escucho un chamamé se me llena el alma de recuerdos y vuelvo de golpe a mis raíces correntinas, ya que mis abuelos eran correntinos y gracias a ellos aprendí a querer esta música que llevo tan adentro, y cómo olvidarme de aquellos domingos cuando mi abuelo preparaba su viejo tocadiscos para escuchar sus chamamés favoritos bien temprano y toda la casa se llenaba de música y de historias, la puta madre qué lindos recuerdos me trae esta música, parece que el tiempo no hubiera pasado.
Oscar Días:
Soy porteño, con raíces correntinas, y eso lo llevo muy bien, porque forma parte de mi historia y de mi identidad, mis padres nos enseñaron a mí y a mis hermanos desde chicos a querer esta música, a respetarla y a sentirla como parte de nuestra historia familiar, por eso cada chamamé que escucho me conecta con algo más profundo, con mis orígenes y con todo lo que me transmitieron en casa, porque aunque uno esté lejos de la tierra de sus ancestros, la música siempre te vuelve a esas raíces.
Manuel Palacios:
Mirá lo grande que habrá sido don Tránsito Cocomarola que yo nací un año antes de su muerte y sin embargo crecí escuchando sus chamamés desde la cuna porque mis viejos eran fanáticos de su música, hoy ya tengo 52 años y sigo emocionándome cada vez que suena una de sus obras, eso es lo que logran los gigantes de verdad, que generaciones enteras que nunca tuvieron la suerte de conocerlos sigan escuchándolos, admirándolos y sintiéndolos como si estuvieran presentes, y eso no lo consigue cualquiera, eso lo consiguen los inmortales de nuestra música.
Omar Ramírez:
La verdad que pasan los años y siguen emocionando de la misma manera. Habrá grandes músicos y grandes cantores, pero hay artistas como el Trío Cocomarola que dejaron una huella imposible de igualar. Escucharlos es volver a encontrarse con la esencia más pura del chamamé y con una forma de interpretar que quedó grabada para siempre en el corazón de la gente.
Guillermo Corvalán:
Hola buenas noches, mi mirada sobre esto también puede ir por otro lado… quizá no es solo que se haya perdido algo, sino que cambió la forma en que consumimos cultura. Hoy todo es más rápido, más inmediato, y eso hace que muchas veces no se le dé el mismo tiempo a la escucha profunda, a esas letras que antes uno se detenía a interpretar con calma. Por eso aparecen otros formatos, otros estilos, otras propuestas que responden a este tiempo, y en ese movimiento algunos artistas del folklore tradicional quedan más alejados de los grandes escenarios. Sin embargo, eso no significa que hayan perdido valor, al contrario, siguen teniendo un peso enorme en nuestra identidad cultural, solo que conviven con una realidad distinta. Ahí también aparece el desafío de cómo lograr que lo nuevo y lo de raíz puedan encontrarse, sin que uno borre al otro, porque en el fondo todo forma parte de lo mismo: la cultura popular argentina en sus distintas etapas.
