Rolando Mariani:
Hola buen dia, yo no puedo evitar pensar en la distancia enorme que hay entre la música de antes y lo que suena hoy. Litto Nebbia, Spinetta, Charly GarcÃa, León Gieco, escribÃan canciones con contenido, con poesÃa, con ideas. SubÃan a un escenario a respetar al público, a decir algo, a emocionar. Hoy ves artistas como Lali Espósito, como Tini o E-Legante, que suben a un escenario prácticamente desnudos, faltándole el respeto al público, con letras vacÃas, sin profundidad. Se canta de sexo, de droga, de lo inmediato, y parece que el show importa más que la canción. Antes la música tenÃa mensaje y compromiso; hoy muchas veces es solo imagen y provocación. Por eso aquellas canciones siguen vivas y esta música actual pasa rápido y no deja huella.
Alicia Moreno :
Tremendo escuchar, -Muchacha, ojos de papel- recordar esos momentos… siempre me da una sensación rara, como nostalgia y ternura al mismo tiempo. Es simple, pero llena de sentimiento, te hace acordar a amores, a momentos tranquilos, a la vida cotidiana. Cada vez que suena, me atrapa y me hace sonreÃr sin darme cuenta.
Walter Nocetto:
Dicen que al principio la escarapela no era tan “prolija†como la conocemos hoy. No habÃa moldes ni reglas: algunas eran redondas, otras parecÃan moños improvisados y muchas se armaban con retazos de ropa vieja. Cada una era distinta, pero el mensaje era el mismo. Otra historia cuenta que en los dÃas de la Revolución, llevarla puesta podÃa ser peligroso. Si te cruzabas con alguien del bando contrario, la escarapela podÃa delatarte. Por eso, más de uno la guardaba en el bolsillo y se la colocaba solo en el momento justo. Y hay una más: en las escuelas, durante décadas, se pedÃa que la escarapela se hiciera a mano. No importaba si quedaba torcida o despareja, lo importante era aprender que esos colores representaban unión y libertad.
Mariano Agustinelli:
“Sólo se trata de vivir†es uno de esos temas que marcaron una época. Litto Nebbia siempre tuvo esa forma simple y profunda de decir cosas grandes, sin exagerar. No fue solo un músico, fue uno de los que abrió el camino del rock nacional, desde Los Gatos hasta su enorme carrera solista. Canciones como “La balsaâ€, “El rey lloróâ€, “Sólo se trata de vivir†siguen vigentes porque hablan de la vida, de seguir adelante, de lo cotidiano. Son temas que no pasan de moda y que cada vez que suenan te paran un segundo a escuchar.
Elsa Dorrego :
La escarapela también tiene sus historias raras…
Cuentan que en 1810 muchos patriotas usaban las cintas escondidas bajo la ropa y solo las mostraban cuando sabÃan que estaban entre compañeros. Otros dicen que los colores no estaban tan claros al principio y se usaban tonos celestes, blancos… y hasta medio gris, según la tela que hubiera.
Hugo Benz:
Lo cierto es que esa cintita simple nació casi en secreto y hoy la llevamos con orgullo, bien visible, del lado del corazón
Marisa Maldonado :
“El Humahuaqueño†tiene algo especial, porque cada vez que suena levanta el ánimo. A mà me gusta mucho ese clima de fiesta que genera, esa alegrÃa tan propia del carnaval del norte. Es imposible escucharlo y no imaginar la gente bailando, las comparsas, los chicos, los bombos, todo ese movimiento. Y cuando ese espÃritu lo llevan al escenario Los Tekis, la alegrÃa es total, ellos logran que el público se prenda, baile, aplauda y viva el carnaval como una fiesta compartida, le ponen emoción, energÃa y hacen que un tema histórico siga sonando vivo y actual.
Laura Prieto:
Hoy nos ponemos la escarapela en el pecho para recordar de dónde venimos 💙ðŸ¤ðŸ’™
Un sÃmbolo simple, pero lleno de historia, de lucha y de identidad.
Que estos colores nos unan, como ayer y como siempre.
¡Viva la patria!
Delia Miguez :
La escarapela argentina es uno de esos sÃmbolos chiquitos pero cargados de historia
Tiene los colores celeste y blanco, los mismos de la bandera, y se usa en el lado izquierdo del pecho, cerquita del corazón (dato no menor).
Leticia Ordoñes :
Los escucho siempre, soy docente y que lindo que hayan regresado en vivo, muy feliz 2026 y está bueno recordar quién fue Edmundo ZaldÃvar. No era jujeño, pero tuvo la sensibilidad de mirar al norte con respeto y admiración. Fue compositor, investigador, un tipo muy ligado a la música popular argentina, sobre todo al tango y al folklore. Cuando escribe “El Humahuaqueñoâ€, no está inventando el carnavalito: toma un ritmo ancestral del norte, ligado a las comparsas, a la fiesta, al pueblo, y lo convierte en una obra que puede viajar. La canción habla de Humahuaca, de su gente, de su espÃritu festivo, y por eso quedó grabada en la memoria colectiva. Es uno de esos casos donde un autor logra que una música regional se vuelva sÃmbolo nacional, un beso enorme desde la ciiudad de cordoba.
Roberto Mangieri :
Orgulloso y feliz de la gente q me escucha,los esperamos el próximo jueves de 22 a 24 hs para hacer el CAMINO SURERO N 358...... Muchas gracias!!!!!
Jorge Infante:
Rivero no cantaba como nadie, y tampoco quiso hacerlo, tenÃa esa voz grave, profunda, casi cavernosa, que parecÃa salir del fondo del empedrado. Rivero no buscaba dulzura, buscaba verdad. Su modo de cantar era decir el tango, más que cantarlo, como si estuviera contando una historia en una mesa de bar, de noche, con un vaso apoyado al lado. Cantaba despacio, marcando cada palabra, haciendo que el tango pese, que tenga arrastre, no apuraba los versos, los dejaba caer, y eso lo volvió único, donde otros iban a la emoción directa, Rivero iba al clima, al personaje, al tono oscuro del arrabal, por eso fue el cantor de los tangos más bravos, más literarios, los de Homero Manzi, Discépolo, Cátulo Castillo. Rivero era tango orillero, tango de esquina y de madrugada, un cantor que no necesitaba levantar la voz para imponerse. Cantaba desde abajo, desde adentro, y cuando terminaba un tema quedaba un silencio pesado, de esos que dicen todo. Ese era Edmundo Rivero, una voz que no acaricia, pero quedo para siempre.
Leandro Godoy:
El tango me agarra de golpe, no avisa, te pone serio aunque estés de buen humor y, al mismo tiempo, te acompaña, tiene algo de recuerdo, de calle mojada, de abrazo apretado, el tango no grita, te habla bajito, pero te dice verdades, es música que camina despacio, que se toma su tiempo, como la vida misma, y cuando suena tango en la radio, uno frena un poco, escucha, y se deja estar… porque ahà adentro siempre hay algo que nos pertenece.
Ezequiel Sotelo:
Carlos Gardel fue mucho más que un cantante, fue una voz que marcó una época y que, todavÃa hoy, sigue sonando actual, no importa demasiado si nació en Argentina, en Uruguay o en Francia, Gardel es del RÃo de la Plata y del mundo, fue el tipo que llevó el tango de los barrios al escenario internacional, el que hizo que el tango se cantara con sentimiento, con historia, con calle y con elegancia al mismo tiempo, y por algo quedó esa frase eterna :cada dÃa canta mejor: y “yira, yiraâ€, como muchos la recuerdan de oÃdo, es un buen ejemplo de eso que tenÃa Gardel, es un tango que suena liviano, casi pÃcaro, pero que tiene fondo, ritmo y esa manera tan gardeliana de decir las cosas sin exagerar, sin sobreactuar, Gardel no gritaba el tango, lo decÃa, y por eso funciona tanto hoy como ayer, Y mientras suena este tango, uno entiende por qué Gardel fue el gran trovador popular, una voz clara, una forma simple y directa de llegar, y esa sensación de que está cantando solo para vos, no hace falta explicarlo demasiado, cuando Gardel suena, el tiempo se acomoda solo.
Yeika Martinez:
Buenas , yo se que nada que ver , pero querÃa saber si conoce alguna pagina donde los nuevos artitas suban sus temas además de las aplicaciones que son muy genéricas
Ruben Carano:
El tango viejo te mira a los ojos y te cuenta la vida sin maquillaje; el tango moderno intentó aggiornarlo, mezclarlo, apurarlo, pero ya no es lo mismo. El tango como lo conocimos se fue apagando hace 15 o 20 años, cuando dejó de sonar en los barrios, en los festivales, en la televisión y en la radio. Hoy queda la memoria, el respeto y ese corazón arrabalero que todavÃa late en quien sabe escucharlo.
Ricardo Bustos:
El tango es eso que parece antiguo, pero sigue diciendo verdades que todavÃa duelen.
Ignacio Roda:
Escuchar a Julio Sosa es como volver a cuando el tango tenÃa filo en la voz y verdad en las palabras. El Varón del Tango no cantaba para adornar, cantaba para contar la vida como venÃa, con barrio, con bronca y con nostalgia. Su voz sigue sonando firme, arrabalera, de esas que te paran en seco y te hacen escuchar. El tango nació asÃ, de la calle, del laburo, del amor perdido y de la noche larga, y Julio Sosa lo llevó bien alto, con respeto y con coraje. Qué lujo maestro que pasa ahora en su programa a estos gigantes que no se olvidan nunca.
