Samuel Obregon:
Mirá, yo era chiquitito, pero re chiquitito, y me acuerdo clarito cómo escuchaba ese tema del malego en la radio, lo aprendí de memoria, palabra por palabra, y lo cantaba como podía, repitiéndolo una y otra vez, y hoy, cuando lo canto, pasa algo raro, te juro que me transformo, me meto adentro del tema, siento cada frase, cada pausa, cada silencio, no es sólo cantar, es vivirlo, es sentirlo como si fuera mío, como si ese tema se me metiera en el cuerpo, y cuando lo escucho, lo mismo, el pelo se te eriza, el corazón se te aprieta, y entendés por qué Argentino Luna lo hacía así, con ese sentido, con esa manera de que todo lo que dice te llegue adentro.
Gonzalo Ignacio Corral:
Cuando escuchás “El Malevo” con la voz de Argentino Luna, no hay trampa ni artificio, lo que te llega es la verdad de una vida entera metida en una canción. No fue él quien lo escribió, pero sí fue uno de los pocos que lo cantó con esa fuerza y esa sangre, con esa manera de hablar que parece que te cuenta algo que vos ya sabés en la piel. Su voz tiene esa mezcla de cariño y de dureza que sentís en la garganta, como si estuvieras escuchando a alguien que sabe mucho más de la vida que de la escuela. Escuchar a Luna en ese tema es sentir que no está inventando nada: está diciendo lo que siente, lo que vio, y lo que late en la gente de pueblo.
Carlos Cabral:
Al escuchar a Rodolfo Gimenez es sentir que alguien te habla de frente, sin vueltas, con la vida puesta en la voz, te agarra el pecho, te hace mirar adentro y reconocer todo lo que uno lleva guardado, hay fuerza, hay dolor, hay alegría, hay verdad, y uno entiende que esa voz no se inventa, se vive, aunque ya no este en este plano, cada nota sigue viva, cada historia sigue diciendo lo que nadie más podría decir, y uno se queda con un respeto enorme y un nudo en la garganta que no se va.
Maximiliano Gonzalez:
Escucharlo hoy es como abrir un cajón lleno de recuerdos que uno ni sabía que tenía. La voz de Argentino Luna atraviesa el tiempo, te hace mirar atrás y sentir todo lo que se fue, todo lo que quedó en la memoria. Cada canción es un relato de la vida sencilla, de los días de esfuerzo, de los sueños que parecían lejanos. Aunque él ya no esté, uno lo siente cerca, como un amigo que sigue contándote historias desde algún rincón invisible, y uno se queda escuchando, sin poder apartar la mirada del corazón.
Dario Montenegro:
Escuchar a don Argentino Luna hoy es como recibir un abrazo que viene del pasado, su voz tenía esa mezcla de fuerza y ternura que hacía que cada palabra pesara, que cada historia te llegara como un recuerdo propio, uno lo escucha y siente que no solo canta, sino que comparte todo lo que fue su vida, sus alegrías, sus dolores, sus días de laburo y sus noches de soledad, aunque ya no esté, su música sigue estando presente, y te toca el pecho, te aprieta el corazón y te deja un silencio adentro donde uno se queda pensando en lo que importaba, en lo que vale, escucharlo es un recordatorio de que algunas voces no mueren, que algunas emociones se quedan con uno y que hay gente que habla con el alma y logra que todavía la escuches aunque ya no esté.
Jorge Rinzler:
Ami siempre me pareio que el Negro cantaba justo lo que uno pensaba pero nunca dijo, un genio fue este hombre.
Edgardo Fernandez:
Este tipo de musica sube y baja dentro tuyo, te hace reír y llorar al mismo tiempo, no es pensar, es sentir, te toma de adentro y no te suelta, te deja vivo y atento a cada instante, eterna gracias a radios como esta que la difunden.
Atilio Carrizo:
Esta clase de música entra sin pedir permiso y te deja quieto, con ganas de seguirla hasta el amanecer. Eso es lo nuestro, puro folklore, sin vueltas, que te hace recordar quién sos y de dónde venís, gracias Roberto por estar siempre, estuve un poco alejado de su programa como de la radio. .
Francisco Gadea:
L mierda, uno se sienta con la guitarra al lado del fogón y escucha cómo suena el folklore. Cada tema es un camino, cada acorde es un caballo que cruza el campo. Así aprendimos a querer la música, a sentirla con los ojos cerrados, con el viento pegando en la cara y la tierra bajo los pies. Eso es nuestro folklore, y nadie nos lo quita.
José Luis:
Escuchar esto te lleva a la pulpería, a ese boliche de cuando el parroquiano se le vaciaba el vaso hacia unos golpes en la mesa para recargar el trago, a esa esquina donde se juntaban los mayores, mate en mano, contando historias mientras la guitarra no paraba, uno se queda escuchando esto y sonriendo solo recordando esa vida feliz
Rolando Ochoa:
La concha de la lora, esta música te agarra y te lleva a la loma, al potrero, con el viento en la cara y el sol cayendo. Uno se queda ahí, sintiendo cada acorde, como si el tiempo no pasara.
Lucia Bustos:
Con esta musica cerrás los ojos y sentís todo, la alegría, la pena, todo mezclado, y no podés parar de sentir.
Angel Bossa:
Siempre hay un mensaje, como decía un viejo paisano de mi pueblo, el Tolo Aimar, qué lindo que era nuestro folklore antes la puta madre, lástima que haya gente que no lo valore, que no apoye esta música tremenda, este género nuestro que tiene todo, historia, tierra, emoción y vida, escucharlo te hace viajar, te hace recordar y sentir quiénes somos.
Sandro Narvallo:
La maula carajo, qué bueno que haya una radio así. Uno se sienta, escucha la milonga campera, la música de antes, y se siente en el campo otra vez. Estos días se ha perdido mucho de lo nuestro, y escuchar esto te da escalofrio pero de alegria.
Cintia Coronel:
Holaaaaaa yo estoy en Valencia, España, escuchando esto y es imposible no llorar y extrañar mi viejo mi abuelo mi gente su música y su calor, el señor pronto me regalara el placer de volver a mi país querido! Argentina te amo y te extraño siempre.
