Fernanda Carrizo:
Cacho Castaña, fue un divino total, y sin dudas como dice uno de sus temas el vivió la vida a su manera y eso también lo convirtió en un artista único, tenía un encanto especial, una mezcla de voz, mirada, gestos y esa sonrisa pícara que conquistaba todos los corazones apenas aparecía en escena, fue un seductor nato, pero además un poeta popular que supo cantarle al amor, a la noche, a la amistad y a las cosas simples de la vida como pocos, y cada canción suya tenía personalidad y sentimiento… un grande de verdad, de esos que jamás se olvidan.
Roolfo Pedernera:
Tal vez se fue el último poeta popular que nos quedaba, pero quedó tu obra, querido Cacho, y eso jamás va a morir, tus canciones fueron compañía de tantas historias, de tantos amores, de tantas noches y tantos recuerdos de la vida misma, tenías esa manera única de decir las cosas simples pero profundas, llegando directo al corazón de la gente, se te extraña muchísimo Cacho, pero mientras exista alguien cantando tus temas en una mesa, en una radio o en un bar, vas a seguir vivo para siempre, gracias por dejarnos una música eterna.
Gustavo Acevedo:
Gustavo Acevedo Hola si que estamos escuchando con nuestra amada Promoción XXIX ... dese Rosario Sta Fe. Un placer estar aquí junto a la emoción que me acompaña.
Gustavo:
Buenas tardes, hermosa radio y siempre los escucho, hoy es un dia especial xq Gonzalo nos dedico una canción
Pablo Blanco:
Saludos de Parana - Entre Rios, Hermoso los tango de pichuco troilo y la voz inolvidable del polaco Goyeneche, soy de la promocion XXIX, aguante la camada!!
Raul Cirio:
La versión más difundida cuenta que cuando era chico en el barrio del Abasto, en Buenos Aires, era un nene bastante regordete y simpático, y un amigo o vecino le puso “Pichuco”, una forma cariñosa del lunfardo para referirse a alguien pequeño o gordito. El apodo se le quedó para toda la vida, incluso cuando se convirtió en uno de los bandoneonistas más importantes del tango argentino. Con el tiempo, “Pichuco” dejó de ser solo un sobrenombre de barrio y pasó a ser casi una marca artística: muchos lo conocían más por ese nombre que por “Aníbal Troilo”. Saludos desde C.A.B.A_
Marcelo Guzman:
Hola Raúl, buenas tardes, amigo se ve que el fin de semana lo inspiró porque impresionante cómo arrancó el programita hoy, primero con el gran Pichuco y ahora con el Polaco, tremendo Raulito, tremendo, y qué lindo es escuchar tango y volver aunque sea por un rato a esas épocas donde la música tenía alma y letras que te llegaban directo al corazón, el tango no pasa de moda porque forma parte de la vida de uno, de los recuerdos, de nuestros padres y de tantas historias que llevamos adentro, te mando un gran abrazo y felicitaciones por la música que pasás siempre en el programa, soy Marcelo de Andalgalá, Catamarca.
Juan Manuel Palacios:
Qué hermoso escuchar al Polaco Goyeneche, este genio tenía un estilo tan único y tan particular que parecía que cantaba hablando y hablaba cantando. No necesitaba grandes artificios porque transmitía sentimiento puro con cada palabra. Cerrabas los ojos y parecía que te estaba contando una historia al oído, con esa voz inconfundible y esa manera tan porteña de interpretar el tango. Artistas así quedan grabados para siempre en el corazón de quienes amamos el tango.
Adrian Duarte:
Por Dios el Polaco Goyeneche extraordinario, único e irrepetible. Qué manera de interpretar un tango, parecía que cada palabra le salía desde el alma. Cómo lamento no haberlo podido ver nunca en vivo, debe haber sido una emoción imposible de explicar para los que tuvieron esa suerte. Son de esos artistas que hoy uno escucha y entiende por qué quedaron eternos en la historia de nuestra música.
