Orlando A Souza:
Monchito Merlo es muy admirado acá en Uruguay, su música ha cruzado fronteras y ha sido muy valorada por el público del Río de la Plata, incluso figuras como Pepe Guerra llegaron a grabar con él, como en el tema “Villa Nueva”, que refleja ese encuentro entre estilos y sensibilidades del folklore, aunque no siempre se recuerde con precisión el autor, lo importante es cómo su obra sigue uniendo culturas y manteniendo viva la esencia del chamamé en ambas orillas.
Leonardo Seco:
Maestro querido Monchito Merlo, qué alegría y qué orgullo siento por este tremendo artista, una verdadera leyenda viva del chamamé, gracias por darnos tanta alegría con tu música, con ese acordeón que transmite fiesta, raíz y sentimiento litoraleño, de esos sonidos que levantan el ánimo y hacen vibrar el corazón del pueblo, un artista que sigue vigente y que es parte fundamental de nuestra identidad musical.
Teresa Moreno:
Un gran creador e intérprete del chamamé, una verdadera leyenda viva del género, gracias a ese acordeón que levanta el ánimo y hace vibrar el corazón todo un pueblo, manteniendo siempre vigente la esencia de nuestro chamame.
Manuel Aybar:
Viva el chamame lo llevo en el alma, me emosiono ya que mis abuelos y padres eran Correntinos!!
Alejandra Ortiz:
Los animales nos dan alegria y un cariño sicero nos acompañan cuando llegamos al hogar son los primeros en recibirnos con su caracteristico salto de alegria. Tengo 2 perros y 2 gatos q los amo.
Claudia Alcaraz:
Buenas noches, para todos los animalitos de mi bella argentina no más tristeza y más alegría para todos son seres vivos se que hay personas que amamos con toda la ternura del corazón son parte de nuestra familia vimos para ellos con alegría y fé en nuestro corazón
EDUARDO PALACIOS:
TODOS LOS DIAS ES DIA DEL ANIMAL PARA CADA UNO DE ELLOS RESPETEMOS SUS DERECHOS A LA VIDA, HASTA SU ULTIMO SUSPIRO, Y SIN IMPORTAR SU ESPECIE.
Olga Serrano:
Gracias a todos los animales del mundo, a los míos que están ahora y los que están en el cielo, los amo eternamente.
Norma Otero:
A todos nuestros animalitos A los maltratados y abandonados Ojalá algún día tengan hogar y seguridad
Camila Noriega:
Vacas, burros, caballos, gallinas peces, cerdos y corderos, TAMBIÉN SON ANIMALES SINTIENTES, liberación animal por favor
Guillermo Zini:
Cuando uno escucha a Eduardo Falú, lo que aparece no es solo una canción sino una sensación de profundidad y de calma que parece venir de otro tiempo, como si su guitarra hablara desde la raíz misma del folklore argentino, con una sensibilidad que ya quedó como parte de la historia grande de la música popular, transmite respeto por la tierra, por el paisaje y por la emoción bien dicha, sin exceso ni artificio, y por eso su obra sigue tocando fuerte aunque él ya no esté, porque lo que dejó no es moda ni momento, es una forma de entender la música que quedó viva en el repertorio del país, en guitarristas, en cantores y en la memoria del público que todavía lo escucha como a un maestro.
Adelina Rivero:
Falú quedó en la historia grande del folklore, de esos artistas que no se apagan con el tiempo, gracias por recordarlo.
Mario Sturman:
Buenas noches, don Lázaro Moreno es de esos hombres que no necesitan cartel ni escenario para ser grandes, porque su voz nace del mismo monte y se mezcla con el viento del campo, es payador, cantor o decidor como lo quiera nombrar la gente, pero sobre todo es un hombre de verdad, de esos que tienen la palabra fácil sin haberla forzado nunca, como si la improvisación le saliera natural del alma y no de un esfuerzo, y en cada intervención suya se siente esa raíz profunda del hombre criollo que no actúa ni recita, sino que dice lo que vive, lo que siente y lo que ha caminado, y por eso en el ambiente del campo se lo reconoce como parte de esa tradición que no siempre tiene difusión pero sí tiene valor, el valor de lo auténtico, de lo que no se fabrica, de lo que simplemente existe y resiste con el paso del tiempo, como esos viejos decidores del pago que sabían hablar con respeto, picardía y sabiduría sin necesitar más que su voz y su historia.
Ulises Cocheret:
Lázaro Moreno es otro grande de nuestra cultura, otro grande de nuestro canto popular, un hombre que lamentablemente no siempre es difundido como se debería, pese a la enorme calidad artística y humana que tiene, porque es de esos decidores, payadores o cantores del monte que nacen con la palabra justa y la improvisación natural, como si el campo mismo les dictara lo que tienen que decir, y es una de esas figuras que representan con mucha fuerza al hombre de raíz, al hombre de trabajo, al que viene de abajo y transforma su historia en arte, y por eso tendría que estar también en los grandes escenarios del país, en los grandes festivales como Cosquín y tantos otros donde se celebra el canto popular, porque Don Lázaro Moreno es un genio en lo suyo, no solo por lo que dice sino por de dónde viene, por la esencia que lleva encima, por la capacidad que tiene para crear en el momento, y es parte de esa misma línea de artistas como el chacarero cantor y tantos otros hombres de campo que representan una voz que el pueblo siente propia, cercana, verdadera, y que muchas veces no llega a los grandes circuitos no por falta de talento sino por decisiones que dejan afuera justamente a quienes más identidad le dan a nuestra cultura popular.
Nicolas Orrac:
Hay hombres que no necesitan escenario ni aplauso, porque su voz ya viene afinada por el viento del camino y la tierra del monte. Son los que dicen lo justo, sin apuro, mirando de frente, con la verdad en la garganta aunque duela. Lázaro Moreno —o como lo nombre la memoria del pago— representa eso que no se compra ni se aprende: la dignidad simple del hombre de campo, el que canta o habla como quien reza con el alma abierta. En cada verso suyo, si el destino lo trajo a la payada, vive el eco de los que caminaron antes, entre yerba alta, polvo y silencio, dejando palabras que no se llevan el viento.
Rene Garcia:
Escuchar este tipo de expresión criolla es volver a la esencia del surco, de la rueda de guitarra y de la palabra sentida, sin nada armado de más
Sandro Montiel:
El arte de la payada tiene algo único, y Lázaro Moreno representa esa tradición donde la voz y la guitarra se convierten en historia viva del pueblo
Marcela:
Cuando aparece esta música, uno siente que no todo está perdido, que todavía hay una raíz que sigue firme
