Francisco López:
Hola, quería decir que al escuchar un chamamé se me llenan los ojos de lágrimas, y es imposible no acordarme de mis padres, de mi pago querido de Santiago del Estero, de esas reuniones familiares donde esta música era parte de la vida, le doy gracias a Dios por haber nacido en esta Argentina hermosa y a mis viejos por haberme enseñado a amar nuestra cultura, nuestras raíces y todo lo que represente a nuestra patria, porque mientras esta música siga sonando en nuestros corazones, jamás olvidaremos quiénes somos. ¡Viva la patria, carajo!
Claudio Romero:
Ivotí, ¡chamamé del mejor! Gracias a mis viejos por enseñarme a valorar esta música tan nuestra. Domingos de asado, reuniones con amigos o simplemente por el gusto de escucharla. Son canciones que traen recuerdos, abrazan el alma y nos recuerdan de dónde venimos. Qué orgullo mantener vivas nuestras raíces.
Camila Aguilar:
La poliomielitis fue una de las enfermedades más temidas del siglo pasado,, pero cómo se transmitía exactamente, por qué afectaba sobre todo a los niños, qué secuelas podía dejar en caso de sobrevivir y cómo fue el proceso científico que llevó a la creación de la vacuna que cambió la historia de la medicina
Alejandra Gutiérrez:
Buenas noches, a mi me queda la duda sobre la poliomielitis en la actualidad: sigue siendo una enfermedad de riesgo hoy en día o ya está prácticamente eliminada, en qué países todavía puede haber circulación del virus, y qué tan seguro es que estemos protegidos si tenemos el calendario de vacunación completo. También quisiera saber si hay posibilidad real de que vuelva a aparecer en lugares donde ya no se registraban casos y qué señales de alerta habría que tener en cuenta.
Rosa:
Hola le pregunto: ¿la poliomielitis es una enfermedad que todavía puede aparecer hoy en día o ya está completamente erradicada, y cuáles serían los principales síntomas para detectarla a tiempo en caso de contagio?
Mario Cardozo:
Es de esos días en los que la memoria pesa y el amor se hace recuerdo, viejo te sigo sintiendo cerca, en las cosas simples de la vida, como si de alguna manera todavía me acompañaras.
Sebastián Robledo:
Este domingo, en el Día del Padre, es imposible no sentir ese vacío que dejan los que ya no están. Hay una mezcla rara de amor y nostalgia, porque uno se da cuenta de que el tiempo no alcanza para decir todo lo que sentimos cuando los tenemos al lado. Se extraña la voz, los consejos, incluso esas charlas simples que en su momento parecían comunes, pero hoy tienen otro valor. A veces uno se sorprende hablando en silencio, como si el corazón siguiera buscando una respuesta que ya no llega, pero que de algún modo sigue acompañando. Porque un padre no se va del todo: queda en los recuerdos, en las enseñanzas, en la forma en que uno mira la vida después de haberlo tenido. En este día, más que tristeza, queda gratitud. Por lo vivido, por lo aprendido, y por ese amor que no desaparece aunque ya no esté físicamente. Feliz Día del Padre a los que siguen en el cielo, pero nunca dejan de estar en el corazón.
Laura:
Este Día del Padre duele un poco más… pero te sigo llevando conmigo en cada recuerdo.
Aníbal Prado:
Extraño esas costumbres de nuestros mayores, con el mate pasando de mano en mano, la radio sonando bajito, los vecinos acercándose a escuchar una milonga, una chacarera o una zamba y los chicos aprendiendo a querer nuestras raíces casi sin darse cuenta.
Daniel Melani:
A veces uno se da cuenta de que los mejores momentos no son los más caros ni los más planeados, sino esos ratitos simples, un mate compartido, una charla sincera y una buena compañía como camino surero.
Damián Flores:
Antes el folclore también era madrugar para carnear, preparar las empanadas entre todos y que los chicos miraran atentos cómo los grandes hacían las cosas, no había tutoriales se aprendía mirando y respetando a los mayores, y también en muchas casas había una guitarra colgada en la pared, y no era adorno, ya que en cualquier cumpleaños alguien la descolgaba y la noche terminaba entre alguna zamba o una milonga y recuerdos que todavía hoy se cuentan.
Delia Robledo:
Buenas noches la verdad que es increíble lo que hace una buena música cuando está bien hecha, no importa el momento ni el lugar que estes, siempre encuentra la forma de llegar, de quedarse y de decir algo que las palabras no pueden.
Mauro Romero:
Su programa y esta música tiene esa magia rara de unir lo que uno es hoy con lo que fue ayer, sin esfuerzo, sin explicación, solo suena y ya te está contando tu propia historia sin que te des cuenta, gracias Roberto por esta magia.
Nito Correa:
Hay músicas que no se explican, se sienten… te agarran en un momento cualquiera y de golpe te llevan lejos, a otros tiempos, a otras caras, a lugares que uno creía olvidados pero siguen ahí.
Dora Marín:
Qué cosa hermosa es la música cuando entra así, sin pedir permiso, te cambia el ánimo, te ordena los recuerdos y te acomoda el alma como si supiera por dónde venir a tocarte por dentro.
Alejandro Montiel:
Escuchame Roberto, nosotros necesitamos una conferencia de prensa urgente porque esto ya dejó de ser un programa de radio y pasó a ser una novela turca, resulta que nos habíamos encariñado con Don Verídico, ya era una fija del programa, nos preparábamos el mate sabiendo que en algún momento aparecía con sus cuentos y nos hacía llorar de risa, incluso usted nos había llevado tranquilidad diciendo que estaba todo bien, que seguía firme, que no había ningún problema, bueno... cuestión que la semana pasada aparece Miguel en vivo como si nada y claro, también nos hizo tentar de la risa porque el hombre es un fenómeno, hoy prendemos la radio y de nuevo vuelve Don Verídico y Miguel desaparece como si nada, entonces explíquenos una cosa, ¿qué está pasando?, ¿hubo internas?, ¿se peleó el sindicato de cuentistas?, ¿hubo elecciones y cambió la comisión directiva?, ¿está Don Verídico de vacaciones o lo mandaron a préstamo con opción de compra?, porque nosotros ya estamos preocupados, mi señora dice que debe ser una estrategia de marketing, mi cuñado sostiene que hubo diferencias creativas y un vecino directamente aseguró que Miguel compró el pase en dólares antes de que subiera el blue, mire hasta dónde llegamos, acá ya estamos haciendo reuniones extraordinarias entre oyentes para analizar la situación, no descarte que en cualquier momento armemos una marcha con carteles que digan "queremos saber la verdad", y le voy a decir algo más, si el problema es económico, no tenga vergüenza y pase un CBU al aire, hacemos una vaquita entre todos, organizamos una rifa, vendemos empanadas o un locro solidario, pero no nos dejen sin ninguno de los dos, porque la verdad es que tanto Don Verídico como Miguel son patrimonio cultural del programa y cada uno tiene ese estilo que nos hace reír hasta que nos duela la panza, así que, querido Roberto, por favor, aclárenos el panorama porque nosotros ya no sabemos si estamos escuchando un programa de radio, el mercado de pases o una mediación familiar, lo único que sí sabemos es que gracias a ustedes nos seguimos cagando de risa como chicos, y eso hoy vale oro, un abrazo grande y excelente programa.
Dardo Noriega:
Mire, Roberto, hablar de don Luis Landriscina es volver a esos tiempos en que uno se sentaba a escuchar un cuento y terminaba riéndose sin una sola grosería. Un grande de verdad, de esos que honran nuestra cultura.
Héctor Fabbro:
Qué hermoso es volver a escucharlo y disfrutarlo como se disfruta un buen tango. De chico oía a don Luis y sonreía por la gracia que alcanzaba a comprender; hoy, ya con más años y más kilometraje encima, lo escucho de otra manera. Me pega en la nostalgia, en las ilusiones y hasta me hace mirar la vida desde otro escalón. Y cuanto más lo escucho, más me gusta, porque ahora descubro que no solamente era gracioso y alegre, sino que en cada cuento me reencuentro con nuestra buena gente, sencilla y humilde, y eso me hace feliz. Muchísimas gracias, don Luis, por enseñarnos que un cuento no se escucha apurado, sino que se paladea y se disfruta. Le mando un abrazo sobre el corazón y le deseo que siga siempre bien, con salud y bendecido.
Eduardo Guzmán:
Creo que Landriscina es uno de los grandes genios de los tiempos modernos, porque con la sencillez de un cuento y el humor más sano logra poner en palabras cosas que a muchos de nosotros nos cuesta expresar. Detrás de cada sonrisa deja una reflexión, una enseñanza o una mirada profunda sobre la vida cotidiana, y tal vez ahí esté su verdadera grandeza: decir con naturalidad lo que el común de la gente siente pero muchas veces no sabe cómo explicar. Por eso, para mí, don Luis no es solamente un humorista, es un sabio popular que supo interpretar el alma del argentino.
Leonor Cardozo:
Es y va a ser el más grande humorista de todos los tiempos, sin decir malas palabras, sin necesidad de gritar ni de ofender a nadie, nos hizo reír como pocos, es un verdadero genio, de esos que ya no abundan, que con la simpleza de un cuento y la sabiduría popular nos regaló momentos inolvidables. Don Luis nos va a hacer reír por siempre y va a ocupar un lugar eterno en el corazón de los argentinos.
