Ernesto Romero:
Yo crecí escuchando chamamé y lo amo, diría que representa nuestra música de territorio argentino, una identidad que se siente en la sangre y en la tierra, y desde Neuquén también se vive con orgullo esa conexión con la música que nos identifica.
Fredy Vasquez:
“Un prócer del humor. Quienes tuvimos el privilegio de disfrutarlo fuimos testigos de un hombre culto, educado y de un humorista verdaderamente irrepetible, capaz de construir relatos que quedarán para siempre.”
Patricia Gallo:
Adon Luis hay que hacerle un buen homenaje en vida, siempre pasa que se lo hace cuando ya no están, también habría que declararlo patrimonio cultural, es importante valorar lo que aporta a la sociedad, esta gente de grandes valores humanos.
Luisa Uribe:
Que hermosura de persona, la verdad una alegría enorme escucharlo,me recuerda mi infancia ❤
Orlando A Souza:
Monchito Merlo es muy admirado acá en Uruguay, su música ha cruzado fronteras y ha sido muy valorada por el público del Río de la Plata, incluso figuras como Pepe Guerra llegaron a grabar con él, como en el tema “Villa Nueva”, que refleja ese encuentro entre estilos y sensibilidades del folklore, aunque no siempre se recuerde con precisión el autor, lo importante es cómo su obra sigue uniendo culturas y manteniendo viva la esencia del chamamé en ambas orillas.
Leonardo Seco:
Maestro querido Monchito Merlo, qué alegría y qué orgullo siento por este tremendo artista, una verdadera leyenda viva del chamamé, gracias por darnos tanta alegría con tu música, con ese acordeón que transmite fiesta, raíz y sentimiento litoraleño, de esos sonidos que levantan el ánimo y hacen vibrar el corazón del pueblo, un artista que sigue vigente y que es parte fundamental de nuestra identidad musical.
Teresa Moreno:
Un gran creador e intérprete del chamamé, una verdadera leyenda viva del género, gracias a ese acordeón que levanta el ánimo y hace vibrar el corazón todo un pueblo, manteniendo siempre vigente la esencia de nuestro chamame.
Manuel Aybar:
Viva el chamame lo llevo en el alma, me emosiono ya que mis abuelos y padres eran Correntinos!!
Alejandra Ortiz:
Los animales nos dan alegria y un cariño sicero nos acompañan cuando llegamos al hogar son los primeros en recibirnos con su caracteristico salto de alegria. Tengo 2 perros y 2 gatos q los amo.
Claudia Alcaraz:
Buenas noches, para todos los animalitos de mi bella argentina no más tristeza y más alegría para todos son seres vivos se que hay personas que amamos con toda la ternura del corazón son parte de nuestra familia vimos para ellos con alegría y fé en nuestro corazón
EDUARDO PALACIOS:
TODOS LOS DIAS ES DIA DEL ANIMAL PARA CADA UNO DE ELLOS RESPETEMOS SUS DERECHOS A LA VIDA, HASTA SU ULTIMO SUSPIRO, Y SIN IMPORTAR SU ESPECIE.
Olga Serrano:
Gracias a todos los animales del mundo, a los míos que están ahora y los que están en el cielo, los amo eternamente.
Norma Otero:
A todos nuestros animalitos A los maltratados y abandonados Ojalá algún día tengan hogar y seguridad
Camila Noriega:
Vacas, burros, caballos, gallinas peces, cerdos y corderos, TAMBIÉN SON ANIMALES SINTIENTES, liberación animal por favor
Guillermo Zini:
Cuando uno escucha a Eduardo Falú, lo que aparece no es solo una canción sino una sensación de profundidad y de calma que parece venir de otro tiempo, como si su guitarra hablara desde la raíz misma del folklore argentino, con una sensibilidad que ya quedó como parte de la historia grande de la música popular, transmite respeto por la tierra, por el paisaje y por la emoción bien dicha, sin exceso ni artificio, y por eso su obra sigue tocando fuerte aunque él ya no esté, porque lo que dejó no es moda ni momento, es una forma de entender la música que quedó viva en el repertorio del país, en guitarristas, en cantores y en la memoria del público que todavía lo escucha como a un maestro.
Adelina Rivero:
Falú quedó en la historia grande del folklore, de esos artistas que no se apagan con el tiempo, gracias por recordarlo.
Mario Sturman:
Buenas noches, don Lázaro Moreno es de esos hombres que no necesitan cartel ni escenario para ser grandes, porque su voz nace del mismo monte y se mezcla con el viento del campo, es payador, cantor o decidor como lo quiera nombrar la gente, pero sobre todo es un hombre de verdad, de esos que tienen la palabra fácil sin haberla forzado nunca, como si la improvisación le saliera natural del alma y no de un esfuerzo, y en cada intervención suya se siente esa raíz profunda del hombre criollo que no actúa ni recita, sino que dice lo que vive, lo que siente y lo que ha caminado, y por eso en el ambiente del campo se lo reconoce como parte de esa tradición que no siempre tiene difusión pero sí tiene valor, el valor de lo auténtico, de lo que no se fabrica, de lo que simplemente existe y resiste con el paso del tiempo, como esos viejos decidores del pago que sabían hablar con respeto, picardía y sabiduría sin necesitar más que su voz y su historia.
